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"El Solitario" comparece en la fase final de su juicio en Portugal

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El juicio contra Jaime Giménez Arbe, "El Solitario", por el frustrado atraco en Portugal que acabó en julio de 2007 con su larga carrera delictiva, entró hoy en la fase final de alegaciones.

Como ocurrió en las tres vistas anteriores, celebradas en octubre y noviembre pasados, Giménez Arbe fue conducido por carretera desde la prisión lisboeta de Monsanto hasta Figueira da Foz, a 190 kilómetros al norte de la capital lusa, y entró al juzgado fuertemente escoltado y esposado.

Su abogada, Ligia Borbinha, declaró a Efe que expondrá hoy ante los tres magistrados del tribunal sus argumentos contra las acusaciones de los fiscales, que podrían suponer a "El Solitario" hasta 20 años de cárcel por tentativa de atraco, porte ilegal de armas, resistencia a la autoridad y falsificación de documentos.

Giménez Arbe, que ya fue condenado en España a 47 años de cárcel por el asesinato de dos guardias civiles y tiene pendiente responder ante la justicia de una treintena de atracos, deberá cumplir la pena que le impongan en Portugal antes de que pueda ser extraditado.

Borbinha cree difícil que al final se proyecte hoy algún otro vídeo de la captura de su cliente, que fue la causa formal de la convocatoria de esta vista.

En las sesiones anteriores se visionaron otras grabaciones facilitadas por la policía lusa que, según Borbinha, eran incompletas y no permitían sustentar las alegaciones del "El Solitario" de que no se resistió al arresto, al contrario de lo que afirman los agentes que le detuvieron.

El juez pidió que se aportarán todas las imágenes disponibles después de que la abogada denunciara que en la página de vídeos de internet "YouTube" había una secuencia más completa, pero ahora en sus declaraciones a EFE señaló que ya ha sido retirada y duda de que pueda incorporarse al sumario.

Los vídeos se han convertido en la principal prueba con la que "El Solitario" aspira a reducir su condena en Portugal porque, según la abogada, debilitan los cargos de resistencia a la autoridad y atraco frustrado.

En sus testimonios en las vistas anteriores del juicio Giménez Arbe aseguró que se arrepintió en el último momento de atracar la Caixa Agrícola de Figueira da Foz en cuyas cercanías fue capturado.

Pero los detectives de la Policía Judicial (PJ) lusa que le detuvieron declararon que el atracador no parecía arrepentido sino sencillamente desconfiado ante la presencia de varias personas en las cercanías del banco, que eran en realidad policías.

Según el testimonio de varios agentes, "El Solitario" forcejeó con ellos en el momento de la detención e intentó echar mano de la pistola que llevaba en una sobaquera.

Pero Giménez Arbe negó este extremo, aseguró que con el montón de policías que se le echaron encima era imposible que pudiera siquiera moverse y desmintió también que el subfusil que llevaba consigo estuviera cargado y listo para disparar.

En sus comparecencias, "El Solitario" dijo que no se arrepentía de sus atracos en España, que vinculó con una cruzada política contra la banca, y se encaró con los periodistas y los agentes que le custodiaban, a los que acusó de someterle a malos tratos.

Borbinha resaltó la buena disposición y optimismo de su defendido ante la vista de hoy, en la que además de sus alegaciones se espera que se pronuncien los argumentos finales de la Fiscalía y que el juicio quede sólo pendiente del veredicto del tribunal, presidido por el juez Augusto Costa.

Luís Maria Vaz das Neves, presidente del Tribunal de Relación de Lisboa, encargado de pronunciarse sobre las extradiciones, adelantó a EFE que sea cual fuere la pena de Giménez Arbe deberá cumplirla en Portugal.

La extradición de "El Solitario" pedida el año pasado por varios juzgados españoles fue denegada con el argumento de que debía responder primero de los delitos de los que se le acusa en este país.

Con todo, las autoridades lusas aceptaron entregarlo a España del 15 de enero al 31 de julio pasado para que fuera juzgado en Navarra por el más sangriento de sus delitos, que le valió 47 años de cárcel.