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"La solución es una quita de la deuda griega del 35% al 50%"

Entrevista a José Carlos Díez, Economista jefe de Intermoney.

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¿Qué debemos temer cuando oímos que un país del euro puede quebrar?

Los países no quiebran. Una quiebra es cuando lo que debes es superior al valor de tus activos (lo que tienes) y no se va a valorar Grecia. Lo que hay es una suspensión de pagos, porque no los puedes atender. Grecia ya está en suspensión de pagos, ha recibido dinero de Europa para afrontarlos. La duda importante ahora es si se resolverá dentro del euro.

¿No sería mejor fuera, que Grecia recuperase autoridad monetaria?

Argentina, antes de romper la paridad con el dólar, tenía un nivel de deuda equivalente al 50% de su PIB. Rompió la paridad, cada dólar pasó a equivaler a cuatro pesos y con ello la deuda (que había sido contraída en dólares) se situó en el 150% del PIB. Grecia, estando en el euro, ya tiene un nivel de deuda del 150% sobre PIB. Si devalúan su moneda un 50% (es decir, si emite moneda nacional con un cambio de dos por un euro), la deuda (contraída en euros) pasará a ser del 300% del PIB. La solución de devaluar es buena cuando no tienes endeudamiento exterior. Por eso los países emergentes utilizan mecanismos de paridad fija, para evitar las repercusiones de esa dependencia.

¿Y si Grecia deja de pagar?

Después de la crisis, Grecia tiene un déficit por cuenta corriente (dinero que tiene que pedir al exterior para financiarse) equivalente al 7% de su PIB. Es lo que necesita para crecer, que los ahorradores internacionales le presten el 7% de su PIB. Si dejan de hacerlo, el PIB griego se cae.

Dice el Gobierno griego que le queda dinero para pagar pensiones y funcionarios hasta octubre.

Eso es una paranoia. El Estado se financia con impuestos. La posición de liquidez actual es esa pero todos los meses hay recaudación.

¿Cómo está actuando Alemania con sus dudas?

La posición de Alemania es comprensible desde el punto de vista del contribuyente. Pero deberían haberlo pensado antes; no haber dejado entrar a Grecia en el euro o no haber comprado bonos a diez años desde 2007. Ahora se pegan un tiro en el pie.

¿Cuál es la solución?

Hay que elegir entre lo malo y lo peor. Y lo malo es que Grecia siga en el euro, con una quita de su deuda entre el 35% y el 50% y financiación de sus socios europeos. Así, en seis meses puede haber solución. Si salen del euro, habrá un contagio sistémico e incontrolable.

La dimisión del economista jefe del BCE, Juergen Stark, contrario a la compra de bonos periféricos, no ha ayudado a creer en Europa.

La dimisión de Stark es una anécdota, una cuestión de poder, pero muy mal escenificada. Hay cosas buenas, malas y feas, y lo que ha hecho, dejar el BCE e irse a los medios a criticar la compra de bonos, es muy feo.