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Una solvente Zara encuentra cobijo fuera de su cortijo

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Por Sonya Dowsett

Las ventas minoristas han caído en España alrededor del 6 por ciento y la industria textil ha destruido 70.000 empleos desde el año pasado, pero los inversores pueden conservar un halo de esperanza en el caso de la distribuidora de ropa Inditex.

Incluso en el actual clima de acusada incertidumbre económica y de marcado descenso del mercado nacional, 20 de 29 analistas consultados por Reuters Estimates mantienen una buena recomendación para este valor en bolas.

Dado que opera en un mercado discrecional y con la dramática ralentización que sufre España, podría esperarse que Inditex se viera afectada por la coyuntura actual.

Sin embargo los analistas citan como motivos para invertir en el valor su ausencia de deuda, su férreo control sobre el proceso de producción, su diversificación geográfica, sus perspectivas de crecimiento a largo plazo y su atractiva valoración.

"Calidad y seguridad a buen precio", dijo Goldman Sachs.

La compañía es conocida por su marca Zara, que dirige sus productos a un consumidor preocupado por el precio. Su modelo de entrega de diseños de alta velocidad, casi en tiempo real, es tan famoso que se ha convertido en objeto de estudio en la Escuela de Negocios de Harvard.

Mientras competidores como Adolfo Dominguez registran caídas de más del 70 por ciento y el fabricante de vaqueros Lois ha echado el cierre, Inditex ha continuado expandiendose rápidamente en el extranjero.

El punto fuerte del grupo es su férreo control de la distribución: cada prenda de mujer que Zara vende en sus casi 1.500 tiendas en todo el mundo pasa por su recóndito centro de distribución en la sede del grupo situada en la costa gallega.

Una hilera de abrigos de tela escocesa aguarda su envío a Kuwait al lado de chaquetas con ribetes de piel que partirán para Colombia.

El mismo modelo de vestido negro se enviará a La Meca y Miami.

Otro factor que aporta flexibilidad a Inditex en tiempos difíciles es su rápida respuesta a las nuevas tendencias.

Un amplio espacio blanco salpicado con percheros se esconde en otra parte del complejo. Aquí se diseñan todas de las prendas de Zara.

Un empleado de Inditex habla por teléfono en francés con una tienda de Zara.

Las rápidas observaciones sobre las tendencias y las ventas se transmiten de las tiendas a los diseñadores, que las incorporan a su trabajo, creando un flujo constante de nuevos diseños.

Inditex, que es ya la mayor cadena minorista europea por delante de la sueca H&M, ha desarrollado una agresiva expansión en el extranjero que ha generado un crecimiento tal de sus ventas que ahora compite por el primer puesto en ropa y accesorios con su rival estadounidense Gap Inc.

Pero aunque los títulos de Inditex han perdido alrededor de un tercio de su valor desde el comienzo del año, el grupo se ha movido en línea con el Ibex-35 y se ha comportado alrededor de un 6 por ciento mejor que otras grandes cadenas minoristas.

SIN DEUDAS

Una ventaja de los títulos de Inditex respecto a otros competidores que crecen rápidamente como H&M y Gap es que presenta una hoja de resultados prácticamente sin deuda.

"Eso les da ventaja en cada territorio en el que operan", dijo Anne Critchlow, analista de Société Générale.

"Tenemos un mercado más lento, pero estas compañías son con mucho las mejor situadas para afrontarlo", apuntó Critchlow, añadiendo que "eso realmente no pone en peligro sus planes de crecimiento".

Otro factor que ha beneficiado a Inditex hasta la fecha es su diversificación: su expansión hacia las economías de Oriente Próximo y Asia ha reducido su exposición en España en las ventas totales a alrededor del 35 por ciento, frente al 50 por ciento que suponía hace cinco años.

Inditex dice que esta cifra seguirá reduciéndose.

"La expansión internacional significa que aunque vendamos mucho más en España, su peso relativo bajará. Eso seguirá pasando en los próximos años", dijo un portavoz de Inditex.

Aunque su marca más conocida es Zara, con dos terceras partes de sus ventas, Inditex tiene siete marcas minoristas más, que van desde la moda adolescente con Bershka a la ropa interior con Oysho.

El fundador de Inditex Amancio Ortega, hijo de un obrero ferroviario, comenzó su negocio en los años 60 haciendo batas en un garaje en La Coruña, y actualmente su imperio abarca más de 4.000 tiendas en 71 países.

El grupo obtuvo un beneficio neto de primer semestre de 406 millones de euros, más del doble que en el mismo periodo de 2004, mientras que las ventas subieron un 11 por ciento hasta 4.560 millones.

A pesar de que la compañía casi ha cuadruplicado sus tiendas desde 2001 en países que van de Corea del Sur a Ucrania, para algunos analistas sus raíces españolas siguen siendo motivo de preocupación.

"El verdadero problema es España", explicó Tony Shiret, analista de Credit Suisse. "España ha entrado en un verdadero declive", añadió.