Publicado: 27.06.2014 19:27 |Actualizado: 27.06.2014 19:27

Ellos también son feministas

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La igualdad no debe ser sólo una reivindicación de las mujeres porque la sociedad patriarcal también perjudica a los hombres. Este es el mantra de cada vez más asociaciones de hombres que, guiadas por el movimiento feminista, se involucran en la construcción de una sociedad igualitaria. Muchos de ellos lo hacen, desde hace años, en colectivos como AHIGE (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género), que reivindican también la deconstrucción de la masculinidad tradicional. "El patriarcado, a nosotros, nos hace mucho daño. Nos han educado en la fortaleza, en el desprecio por lo emocional, en esa frase de 'los chicos no lloran'... todo esto nos ha convertido en analfabetos emocionales", explica Javier Covarrubías, portavoz de este colectivo de 130 socios nacido en Málaga en 2001.

Ellos quieren mostrar la otra cara del patriarcado. Junto con los injustos privilegios que otorga a los hombres una sociedad construida en la desigualdad, la estructura actual fomenta la interpretación de lo tradicionalmente femenino (el cuidado, la emoción) como algo negativo y eso se traduce, según los activistas, en la dificultad de los hombres para expresar sentimientos, conectar con las emociones y aceptar la propia debilidad. "Estos valores nos encorsetan en roles específicos y, si no los cumplimos, nos sentimos desubicados, por eso los hombres tenemos una revolución interior pendiente, porque lo exterior ya lo hemos conquistado", sintetiza Covarrubías.

Javier Covarrubías: "El patriarcado hace mucho daño a los hombres"  Esta revolución interior está en las raíces de AHIGE y también en las de los movimientos de hombres igualitarios en general porque es, precisamente, la esencia de los llamados grupos de hombres: espacios de reflexión y de intercambio de ideas que tomaron como ejemplo la experiencia de los países anglosajones, escandinavos y latinoamericanos en los años setenta. En España, el sociólogo Josep Vicent Marqués fue uno de los fundadores del movimiento y su teórico más relevante. Como escribe Luis Bonino, psicoterapeuta y coordinador del Centro de Estudios de la Condición Masculina, a estos hombres que empiezan a reunirse "les une el cuestionamiento de la injusticia de género, así como la alineación mutiladora y deshumanizante de la socialización de los hombres, y se nutren en su mayoría de las ideas del feminismo, de la igualdad y de la perspectiva de género. Reconocen la responsabilidad masculina en el mantenimiento de esta desigualdad con las mujeres y ejercen una autocrítica sobre el propio ejercicio del poder".

Siguiendo el camino que ha recorrido el feminismo ("es una forma de vida, como nuestra lucha lo es para nosotros", apunta Covarrubías) los hombres que se están organizando luchan por la igualdad desde la propia transformación. "Fomentando cambios en los hombres, ganamos en igualdad", sostiene Paco Abril, presidente de Homes Igualitaris (vinculada a AHIGE), "las mujeres llevan tiempo luchando pero nosotros también tenemos que poner de nuestra parte". Por eso este colectivo se centra en la "revisión crítica de la construcción de lo masculino" y en la difusión de "herramientas para la gestión emocional". Los socios de este colectivo con cinco años de historia desarrollan proyectos para promocionar estos valores en guarderías, institutos y cárceles. 

Miguel Lorente: "Los hombres estamos atrapados en la concepción de una masculinidad inflexible" También las administraciones públicas han empezado a trabajar en este sentido. Algunos ejemplos de políticas para promover la igualdad de género entre los hombres están en el Ayuntamiento de Barcelona con el proyecto Canviem-ho, dentro del marco del servicio de atención a hombres para la promoción de relaciones no violentas; en el Instituto Vasco de la Mujer, que tiene un programa destinado a hombres llamado Gizonduz; y en el Consistorio de Jerez de la Frontera, con el programa Hombres por la Igualdad. Esta última iniciativa, promovida por el Partido Andalucista en 2006, fue el referente para otras administraciones públicas y el empujón definitivo para que el grupo de hombres de Sevilla —que se reunía cada mes para compartir reflexiones sobre la condición de género masculina— adquiera presencia pública y se convierta, cinco años después, en el Foro de Hombres por la Igualdad, un "espacio participativo, más vinculado a la política y a los movimientos sociales, y no tanto a la masculinidad, sino a los hombres", explica Hilario Sáez, miembro del colectivo. 

Romper el esquema mental de que la igualdad es una lucha de mujeres también en el escenario político es, para el ex delegado del Gobierno contra la violencia de género Miguel Lorente, "fundamental para articular la convivencia y deshacernos de un importante déficit social y humano". "Los hombres estamos atrapados en la concepción de una masculinidad inflexible, rígida y acrítica, necesitamos reivindicarnos en todo momento, por eso es tan importante que rompamos con estos elementos masculinos vinculados al éxito y a la competitividad", explica.

En ese cambio de perspectiva, Enrique Javier Díez, miembro del grupo de hombres por la igualdad Prometeo, cree que es básico el cambio en los medios de comunicación. "Mientras sigan transmitiendo un modelo machista y competitivo, en el que los héroes son Belén Esteban, Shakira y los futbolistas de élite, seguiremos conformando un imaginario social basado en el patriarcado", explica. Desde Prometeo, los hombres se involucran en este cambio de paradigma "desde las perspectivas del feminismo", cuenta, y reconocen su "ceguera interesada" que, en ocasiones, perpetúa el machismo: "Nuestras formas de ver la realidad y el modelo social que estamos generando mantienen el patriarcado y precisamente por eso debemos implicarnos", explica.

Sáez coincide y matiza: "No somos el sindicato de los hombres ni una sección masculina del movimiento feminista. Somos un nuevo feminismo, vamos hacia la igualdad, como las mujeres feministas, pero transitamos caminos diferentes porque ocupamos posiciones de género diferentes.

"O somos parte del problema o somos parte de la solución. El silencio nos hace cómplices". Ese es el lema con el que nació la asociación Prometeo, hace ocho años, en León. El motor inicial —como en el caso del Foro de Hombres por la Igualdad—, fue su implicación en la lucha contra la violencia de género, pero ahora, dicen, su opción es "política" porque consideran que decisiones políticas como los recortes en dependencia o la ley del aborto que prepara el Gobierno retrotraen la sociedad a un modelo de familia tradicional.