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Standard and Poor's tensa la política en EEUU

La agencia rebaja la calificación de la deuda estadounidense // Washington dice que se trata de una decisión «sin justificación racional» // La decisión da alas a las críticas de los republicanos a la Casa

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Golpe a EEUU de las agencias de rating, que da alas a la oposición republicana en su acoso al presidente Barack Obama. El Tesoro estadounidense cuestionó ayer con vehemencia la decisión de Standard & Poors (S&P) de rebajar la calificación de EEUU por primera vez en su historia, y acusó a la agencia de haber hecho un error de cálculo. Cuatro días después de que el Congreso aprobara in extremis ampliar el techo de la deuda, la Casa Blanca se ve de nuevo en apuros, mientras se redobla la tensión política a la espera de la reacción mañana delos mercados.

La rebaja de calificación de la máxima categoría AAA+ a AA+ dijo S&P en un comunicado, 'refleja nuestra opinión de que el plan de consolidación fiscal que pactaron recientemente el Congreso y la Administración se queda corto respecto a lo que, según nuestro punto de vista, será necesario para estabilizar las dinámicas de deuda del Gobierno a medio plazo'. El acuerdo, alcanzado entre demócratas y republicanos al borde del precipicio de la suspensión de pagos, aumenta el techo de la deuda entre 2,1 y 2,4 billones de dólares hasta finales de 2012 y recorta la misma cantidad en gastos en a lo largo de los próximos diez.

El compromiso se logró tras un durísimo enfrentamiento en el que la minoría Tea Party consiguió imponer los términos del debate. El pacto alcanzado el pasado fin de semana y ratificado por la Cámara de Representantes y el Senado el lunes y el martes no dejó a nadie satisfecho. La decisión deStandard & Poors hizo saltar por los aires el amago de tregua de los dos partidos.

Los republicanos aprovecharon la decisión de S&P para cargar contra la Casa Blanca. 'Desafortunadamente, décadas de gastos imprudentes no pueden solucionarse inmediatamente, especialmente cuando los demócratas que gobiernan en Washington siguen sin querer tomar las decisiones difíciles para poner a EEUU en terreno más seguro', dijo el líder republicano JohnBoehner. El líder demócrata en el Senado, Harry Reid, replicó que la comisión que en los próximos meses tomará nuevas decisiones sobre recortes de presupuesto 'deberá estar compuesta de miembros que tengan una mente abierta y no de extremistas que ya han descartado el tipo de compromiso que agencias como S&P están pidiendo'.

Obama, en su residencia de Camp David, mantuvo unareunión con representantes del Tesoro para estar al tanto de la situación. En un comunicado bastante blando, en el que no mencionó directamente la decisión de Standard & Poors, el portavoz del Gobierno, Jay Carney, criticó el 'camino demasiado largo y por momentos demasiado divisivo' que llevó al acuerdo sobre la deuda y volvió a pedir un pacto político entre los dos partidos. En una entrevista a The Wall Street Journal, John Chambers, uno de los responsables de S&P, responsabilizó precisamente al clima político de Washington de la decisión de rebajar la calificación. El debate de la deuda, 'mostró un nivel de enfrentamiento que no preveíamos'.

Antes de hacerse pública la decisión sin precedentes, Washington ya había empezado a cuestionar la evaluación de la agencia. Todo empezó el viernes por la mañana, cuando se filtró la noticia de que era inminente una rebaja y las bolsas se tambalearon. En torno a la 1.30 de la tarde, hora de Nueva York, representantes de S&P notificaron al Departamento del Tesoro que planeaban rebajar la deuda de EEUU y le presentaron sus conclusiones. Funcionarios del Tesoro observaron un error de 2 billones de dólares en el cálculo de S&P, lo cual retrasó el anuncio durante varias horas. La agencia calificadora decidió seguir delante de todas maneras y después de las 8 de la tarde lo hizo oficial.

'Un juicio incorrecto por un error de dos billones de dólares habla por sí solo', dijo un portavoz del Tesoro, tras el anuncio. En un comunicado posterior, el Tesoro insistió en que la decisión 'no es justificable racionalmente'.

También el premio Nobel Paul Krugman criticó ácidamente la decisión de la firma de rating. '¿Los mismos que respaldaron las subprime son los que ahora se declaran jueces de la política fiscal? ¿Es posible?', decía con ironía el economista en su blog.

El Tesoro alertó a la firma de que sus cálculos fallaban en 2 billones de dólares

En este pulso, Washington esperaba que fuera S&P quien viera su credibilidad puesta en duda al ser la única agencia, de momento, en cuestionar los bonos estadounidenses. Moody's confirmó esta semana la categoría AAA+ para la deuda. A finales de mes se pronunciará la tercera gran agencia de calificación, Fitch Ratings.

S&P no sólo estima que la deuda es perjudicial a la solidez de los Bonos del Tesoro, sino también la recuperación anémica que está mostrando la economía estadounidense.

La agencia, además, incluye en sus cálculos las rebajas fiscales a los más adinerados que el Gobierno de George Bush autorizó en 2001 y que se han ido renovando desde entonces. Barack Obama, en otra pelea con los republicanos, intentó acabar con ellas, sin éxito. Expiran a finales de 2012 y la Casa Blanca ya ha indicado que serán parte de la segunda etapa de las discusiones para reducir el déficit que en noviembre deben proponer 1,5 billones de dólares en nuevos recortes.

Pero Standard & Poors no confía en la capacidad decisoria del Gobierno y ha incluido en sus previsiones que las rebajas se mantendrán y contribuirán a profundizar el déficit, dado el nivel de gastos. Como subrayaba recientemente el director de presupuestos de Ronald Reagan, DavidStockman, criticando duramente el empeño de los republicanos por mantener los favores fiscales de Bush, los impuestos sólo representan 14% del PIB, el nivel más bajo desde 1948.

Con los mercados cerrados era difícil evaluar el impacto de la rebaja de rating, pero sin duda tendrá graves consecuencias tanto en las bolsas como en la economía real.