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Steinmeier rechaza los "elogios envenenados" de EEUU a los agentes alemanes en Irak

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El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, y su antecesor, Joschka Fischer, rechazaron hoy unos comprometedores elogios de EEUU a sus servicios secretos en Bagdad, según los cuales sus agentes brindaron información decisiva para la guerra contra Irak bajo el gobierno de Gerhard Schröder.

De "aventurera" y "disparatada" calificó Steinmeier la sospecha de que, siendo él ministro de la Cancillería de Schröder y como tal coordinador de los servicios secretos, dos agentes en Bagdad facilitaron información a EEUU determinante para la guerra, en 2003.

Se trata de "elogios envenenados", con los que se pretende "saldar viejas cuentas", afirmó el titular de Exteriores ante la comisión parlamentaria que investiga si el anterior gobierno roji-verde tuvo una participación activa en la guerra contra Irak.

Junto al actual ministro de la canciller Angela Merkel compareció su antecesor en el cargo, el verde Joschka Fischer, quien sostuvo que la función de los dos agentes era "disponer de información propia y no depender de las ajenas" sobre la situación en Irak.

Fischer, en la retaguardia política desde la derrota de Schröder, en 2005, pasó sin embargo la pelota a Steinmeier respecto al trabajo específico de los agentes, al recordar que era competencia de aquél, en tanto que ministro de la Cancillería.

"Nunca traspasamos la línea roja", insistió Steinmeier en la que fue su quinta intervención ante esa comisión, creada dos años y medio atrás para investigar el proceder de Alemania ante los presos de Guantánamo, los vuelos secretos de la CIA y la guerra de Irak.

Steinmeier se mantuvo en su tesis de que la misión de los dos agentes era llanamente proporcionar a Berlín "información propia".

El rechazo a la guerra no implicaba que Alemania se desentendiera de sus compromisos como socio de la OTAN, insistió, lo que conllevó tanto permitir a aviones estadounidenses sobrevolar territorio alemán, como mantener un intercambio de información con EEUU.

La cuestión estriba en dónde sitúa Steinmeier la línea roja y dónde la situaron -o sitúan ahora- sus socios de EEUU, en unos momentos en que el disenso entre Washington y Berlín respecto a Irak derivó en un periodo de gélidas relaciones bilaterales.

Los elogios envenenados a que se refirió hoy Steinmeier remiten a unas declaraciones aparecidas el pasado fin de semana en el semanario "Der Spiegel", en que el ex general estadounidense James Marks, calificaba de "muy valiosa" la información brindada por "esos muchachos" -o sea, los agentes alemanes- a EEUU.

El militar afirmó que el trabajo de éstos fue "extremadamente importante" y aseguró que "confiábamos más en las informaciones de Alemania que en la CIA".

Steinmeier calificó de insostenibles las sospechas de que con ello su gobierno participó activamente, a través de los agentes, en el conflicto que oficialmente rechazaba.

"Nunca creímos que los servicios secretos estadounidenses pegarían los reportes de nuestros agentes en su álbum de poesía", dijo irónicamente el ministro.

A la comisión le corresponde ahora establecer si los 130 reportes que sus dos hombres pasaron a EEUU, entre febrero y abril de 2003, fue o no información relevante para la guerra.

Steinmeier compareció relajado y sonriente, como es habitual en él, aunque la cuestión es delicada. Además de vicecanciller de Merkel es candidato socialdemócrata a las elecciones generales de 2009, en las que luchará por arrebatarle la Cancillería a su jefa.

Los representantes en la comisión de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel han advertido de que no actuarán con contemplaciones y que su cometido es establecer el papel del gobierno de Schröder en una guerra que teóricamente rechazaron.

Los mismo medios alemanes que, en general, tomarían con pinzas la opinión de un militar estadounidense -desde "Spiegel" a otros representantes de la prensa seria- se han lanzado sobre la cuestión.