Público
Público

Stéphane Hessel, Premio UNESCO-Bilbao en el 60 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

El gran defensor de los Derechos Humanos y único superviviente del equipo redactor de su Declaración Universal, Stéphane Hessel, recibió hoy el Premio UNESCO-Bilbao en París, ciudad donde en 1948 se adoptó ese documento hace 60 años.

El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Koichiro Matsuura, fue el encargado de poner el galardón en las manos de Hessel, mientras la secretaria de Estado francesa de Asuntos Exteriores y Derechos Humanos, Rama Yade, le entregó el diploma acreditativo.

Al mismo tiempo, el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, le ofreció el cheque de 25.000 dólares con el que está dotado el premio y que Hessel donó a la asociación "La voix de l'enfant", cuya portavoz es la actriz Carol Bouquet.

En el acto de entrega, Matsuura evocó la historia de esta distinción -creada en el 30 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos y ahora actualizada gracias a la colaboración de Bilbao- y destacó la figura de Stéphane Hessel.

El galardonado, por su parte, invitó poco antes a los medios a "informar más de las cosas positivas" que hacen las Organización No Gubernamentales (ONG) en el mundo.

Un trabajo que, subrayó, a menudo se realiza en condiciones difíciles, con humildad, y "al que hay que dar publicidad".

Preguntado por los progresos realizados en estos 60 años, desde que la Asamblea General de la ONU reunida en el Palacio de Chaillot de París adoptó la Declaración de los Derechos Humanos, Hessel citó la descolonización y el final del estalinismo y del apartheid.

Se ha progresado "en los instrumentos que permiten defender los derechos humanos", pero "aún queda todo por hacer", añadió, aunque opinó que no hay que ser "ni ingratos ni injustos ni impacientes" con los avances cosechados hasta el momento.

El alcalde de Bilbao, ciudad que patrocina hasta 2012 el galardón, subrayó la necesidad de defender los derechos humanos en el mundo "hoy más que nunca" y condenó la violencia terrorista que la semana pasada asesinó a un empresario "en nuestro País Vasco".

Por otro lado, mostró su satisfacción por la colaboración entablada con la UNESCO, así como por el hecho de que Stéphane Hessel fuese candidato al premio, pues es un "ejemplo para la dignidad del hombre".

El escritor brasileño Paulo Coelho también participó en esta jornada conmemorativa para presentar un cortometraje que protagoniza contra el silencio en materia de derechos humanos, explicó.

Asimismo, el delegado general de la asociación ATD Quart Monde, Eugen Brand, recibió una mención de honor del Premio.

La ciudad de Bilbao firmó un convenio con la UNESCO en mayo pasado por el que se compromete a aportar 96.500 euros en cada edición del galardón.

Stéphane Hessel fue elegido por un jurado internacional "por su compromiso con la promoción de una cultura de derechos humanos, la justicia y la dignidad a lo largo de toda su vida" y su contribución excepcional a esta causa.

El galardonado con el Premio UNESCO-Bilbao 2008 fue detenido en Francia por la Gestapo cuando resistía a la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial y fue deportado a los campos de concentración germanos de Buchenwald y Dora, de donde logró fugarse.

En 1948 participó en la redacción de la Declaración Universal de Derechos Humanos, antes de convertirse en un estrecho colaborador del presidente del Consejo de Ministros de la IV República Francesa, Pierre Mendès-France.

Diplomático en la sede de Nueva York de la Secretaría de las Naciones Unidas y gran defensor de los derechos humanos, Hessel fundó en 1962 la Asociación de Formación de los Trabajadores Africanos y Malgaches (AFTAM).

Miembro de tres importantes instituciones francesas, entre ellas la Comisión Nacional Consultiva de Derechos Humanos, el Premio UNESCO-Bilbao 2008 desempeñó la función de mediador con las autoridades en 1996, cuando la iglesia parisina de Saint-Bernard fue ocupada por inmigrantes "sin papeles", recuerda la UNESCO.