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La subasta de la luz complica la promesa de congelar el recibo

La energía se encarece un 2,9%. Los usuarios piden a Industria que "cumpla su palabra" y no suba la tarifa

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El Ministerio de Industria va a tener que hacer números para cumplir la promesa de su titular, Miguel Sebastián, de congelar el recibo de la luz en julio (y el resto del año) a menos que los resultados de la subasta de energía para comercializadores de último recurso (Cesur) fueran 'muy, muy, muy negativos', según dijo el propio ministro el pasado día 7.

Esa subasta de energía, que determina en torno a la mitad de los costes del recibo final que paga el usuario, se celebró ayer y arrojó un encarecimiento de en torno al 2,9% respecto a marzo pasado, según fuentes del sector.

Si el Ministerio baja los peajes, aumentará el déficit de tarifa

Aunque no es un porcentaje escandaloso, obligaría a subir la tarifa de último recurso (TUR), a la que están acogidos la mayoría de usuarios domésticos y muchas pymes (unos 27 millones de clientes), en torno a un 1,3%, porque hace dos semanas Industria propuso congelar los peajes de la TUR (que suponen la otra mitad del recibo). En cualquier caso, la propuesta puede modificarse.

Los peajes retribuyen el alquiler de las redes y las primas a las energías renovables, entre otras partidas, y su insuficiencia es la que determina el crecimiento del déficit de tarifa (diferencia entre ingresos y costes regulados del sistema eléctrico). En el primer trimestre del año, ese desfase alcanzó los 887,3 millones de euros y el Gobierno se ha comprometido por ley a que no supere este año los 3.000 millones. La agencia de calificación de riesgos Fitch 'no descarta' que el déficit supere este año ese tope de 3.000 millones.

El desfase acumulado desde el año 2000 alcanza ya los 20.000 millones de euros, que todos los consumidores pagan, con intereses, en sus recibos y que las eléctricas van embolsándose mediante su titulización (conversión en títulos negociables que adquieren entidades financieras).

Los consumidores critican la «falta de transparencia» en la fijación de precios

Si Industria quiere cumplir su promesa, deberá bajar los peajes, lo que incrementará el déficit y, previsiblemente, soliviantará a las eléctricas.

Endesa, por ejemplo, ha reclamado con insistencia que los peajes suban de aquí a diciembre un 10%, como ya ocurrió el pasado abril. Entonces, el recibo final se congeló para los usuarios de la TUR gracias a la bajada de los costes de la energía (del 9,4%).

Sebastián dijo ayer que la decisión se tomará mañana, cuando se reúna la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, presidida por la vicepresidenta económica, Elena Salgado. Ya en marzo pasado, el ministro descartó que la luz suba más este año (en enero, lo hizo un histórico 9,8%), 'salvo que ocurra un acontecimiento internacional que impacte en los precios'. El barril de Brent (de referencia para Europa) está en niveles similares a los de entonces.

Varias asociaciones de consumidores instaron ayer al ministro a no subir la luz, cuya tarifa se revisa cada tres meses. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) retó a Sebastián a que 'cumpla su palabra' y congele el recibo y criticó 'la absoluta falta de transparencia' en la fijación del precio de la electricidad.

En la misma línea, Facua-Consumidores en Acción dijo que la subasta Cesur, que calificó de 'pantomina', está 'viciada o trucada por las grandes empresas' y apostó por 'desecharla como criterio para la fijación de la TUR'.

Sin llegar a tanto, la propia Comisión Nacional de la Energía (CNE) ha criticado el funcionamiento de esas subastas, al observar fuertes subidas de precios en el mercado mayorista (en el que se negocia diariamente la energía del mercado liberalizado, donde están grandes consumidores), en los días previos a su celebración.

Desde que se crearon las subastas Cesur (en junio de 2009), para poner en marcha el suministro de último recurso (el único que fija ya el Gobierno, dentro del proceso de liberalización del sector que impone la UE), la luz ha subido en tres ocasiones.

La última fue en enero pasado, cuando la tarifa de último recurso (TUR), a la que están acogidos la mayoría de usuarios domésticos, registró un alza histórica, del 9,8%.
Tres meses antes, el recibo se encareció un 4,8%.

Hace ahora un año, el sector esperaba una subida del 7,5%, que se truncó cuando PSOE y PP anunciaron que intentarían llegar a un Pacto de Estado. El intento de pacto se quedó en nada (no hubo acuerdo).

En enero de 2010, el recibo se encareció un 2,6%.