Publicado: 05.12.2013 07:00 |Actualizado: 05.12.2013 07:00

El subjetivo patrimonio inmaterial de la Unesco

La dieta mediterránea es uno de los últimos ejemplos de la arbitrariedad del organismo para elaborar una lista que probablemente no sirva para mucho más que para que unos saquen pecho frente a otros

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Cada año, el Comité intergubernamental para la salvaguardia del patrimonio inmaterial de la Unesco inscribe varias manifestaciones culturales en su lista. La procesión del Círio de Nazaré de Brasil y la dieta mediterránea son dos de los últimos ejemplos de la subjetividad del organismo para elaborar dicha lista, que probablemente no sirva para mucho más que para que unos saquen pecho frente a otros.

"Comer juntos es uno de los fundamentos de la identidad y continuidad culturales de las comunidades de la cuenca del Mediterráneo", argumenta la Unesco para incluir la dieta que, de hecho, ha sido incluida hasta dos veces, según se puede comprobar en la web de la Unesco.

Según el organismo, la dieta mediterránea "pone de relieve" los valores de hospitalidad, buena vecindad, diálogo intercultural y creatividad, y además desempeña un "papel esencial de factor de cohesión social" en los espacios culturales, festejos y celebraciones.

Tradiciones y expresiones orales; artes del espectáculo; rituales; fiestas; conocimientos relacionados con la naturaleza y el universo; y técnicas artesanales tradicionales. Ante tanta inmensidad de opciones para elegir, la arbitrariedad a la que están sujetas es máxima. ¿Por qué las procesiones de estructuras colosales llevadas a cuestas de Italia o las de las danzas de Echternach en Luxemburgo?, se preguntarán los habitantes de otros países donde se celebran miles de procesiones de posiblemente similar carácter cultural.

De los miles de cantos susceptibles de ser incluidos en la lista, la Unesco sólo elige unos pocos, como la Sibila de Mallorca o los de los kalbelias de Rajastán en India. Entre los millares de bailes típicos de cada lugar, el organismo decide que únicamente algunos tienen cabida en su lista, como el flamenco o la danza de las tijeras de Perú. 

Unas caligrafías, como la china, sí se incluyen, mientras que otras no se tienen en cuenta. El trazado tradicional en la carpintería de construcción francesa, la ceremonia ritual de los Voladores en México, las técnicas tradicionales de tejido de alfombras de Irán, los castells, el Mariachi... La lista es tan kilométrica como lo pueden ser las comparaciones.