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Sudamérica-África: grandes ideas, difícil integración

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Con ambiciosos planes para la integración "Sur-Sur" cerró el domingo una cumbre Sudamérica-África, pese a los pocos resultados concretos que arrojaron dos maratónicas jornadas de discursos cargados con una desafiante retórica contra las potencias occidentales.

desde el libio Muamar Gadafi al brasileño Luiz Inácio Lula da Silva - desfilaron por la II Cumbre América del Sur-África (ASA), en la que el anfitrión Hugo Chávez dirigió unas reuniones repletas de propuestas para unir a las empobrecidas naciones del sur.

Pero el encuentro, celebrado bajo el sofocante calor de la isla de Margarita, en el Caribe venezolano, también puso de relevancia la dificultad de aunar voluntades entre países sacudidos por tensiones internas y conflictos regionales.

"No podemos fallarle a las esperanzas de nuestros pueblos, esto es una nueva hora de nuestra historia. Ha habido varios empeños, pero esta es la hora y las condiciones están allí y las que no estuvieren tenemos que crearlas con nuestra fuerza, con nuestra pasión, con nuestra unidad", dijo Chávez.

Con 60 países representados en la cita y 28 presidentes y jefes de Estado, las propuestas fueron desde crear campeonatos deportivos a un pacto de defensa del Atlántico Sur, aunque fueron pocos los planes concretos más allá de acuerdos marco y alianzas para una mayor integración política y comercial.

de 30 páginas y 95 puntos - los países acordaron trabajar conjuntamente en la lucha contra el delito, y abogar por la seguridad, democracia, gobernabilidad, derechos humanos, agricultura, agua, comercio, inversión, turismo, pobreza, energía y minerales, entre otros temas.

Prácticamente todos los líderes clamaron por la conformación de un nuevo orden mundial y una reforma de los foros internacionales como Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio, donde los países pobres exigen una mayor representación.

Y, por supuesto, exhibieron una dura retórica contra las potencias occidentales, a las que acusan de haber saqueado las riquezas naturales de sus naciones tras décadas de dominio colonial que los sumieron en el atraso y la miseria.

"En África, un mayor desarrollo industrial ha sido difícil por la dependencia de las potencias que nos colonizaron. Ellos realmente no quieren vernos industrializados", dijo el mandatario de Zimbabue, Robert Mugabe, quien lleva 30 años al mando de uno de los países más pobres del planeta.

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Uno de los temas más mencionados en la cumbre fue la necesidad de reducir la dependencia económica de Estados Unidos y Europa en pos de una mayor cooperación comercial entre los países del llamado tercer mundo, días después de que se celebrara la reunión del G-20 y la Asamblea de Naciones Unidas.

"Es importante que creamos en esto (...) a pesar de que gobernamos nuestros países, en la mayoría (la independencia) aún no está conquistada económicamente, dependemos de (...) los países ricos", dijo Lula, quien recibió el apoyo de la ASA para que Río de Janeiro sea sede de los Juegos Olímpicos 2016.

En este sentido, Chávez, quien quiere basar la alianza entre Sudamérica y África en su discurso antiimperialista, propuso la creación de empresas mixtas estatales para la explotación de recursos energéticos y minerales.

"Nosotros vivimos en un territorio muy rico, el África y Sudamérica. Y ese territorio muy rico está poblado de gente muy pobre, porque nos han explotado. No permitamos que sigan explotando y saqueando nuestros pueblos", dijo el mandatario.

Gadafi, quien realizaba su primera visita a Sudamérica e instaló su tradicional tienda beduina en el hotel donde se realizó la cumbre, será anfitrión del próximo encuentro en 2011. Se acordó crear una comisión ministerial permanente para dar seguimiento a los acuerdos.

Muchos de los participantes, como Gadafi, Mugabe y el propio Chávez, son acusados de no respetar la democracia, los derechos humanos y coartar las libertades en sus países y, en algunos casos, se enfrentan a fuerte presión internacional.