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Sudamérica y África alzan la voz contra la agenda global

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Líderes de África y Sudamérica alzaron sus voces el sábado para criticar la arquitectura financiera internacional, en una cumbre en Venezuela donde buscan aunar voluntades para ganar peso en los foros globales dominados por las grandes potencias.

La II Cumbre América del Sur-África (ASA), que se celebra hasta el domingo en la caribeña isla Margarita bajo el lema "Cerrando brechas, abriendo oportunidades", busca estrechar lazos políticos y comerciales entre ambas regiones luego de que el anterior encuentro en 2006 no diera resultados tangibles.

Como un mantra, los oradores insistieron sobre la necesidad de crear un nuevo orden mundial con continuos llamados a acelerar la cooperación "Sur-Sur" como único camino para salir de la pobreza y reducir su dependencia de los países ricos del Hemisferio Norte.

El día anterior, el Grupo de líderes de los 20 países desarrollados y en vías de desarrollo (G-20) finalizó una cumbre en Estados Unidos con un mensaje de optimismo para superar la crisis global. Pero muchas naciones se quejan de no tener voz ni voto en esas reuniones.

El presidente venezolano y anfitrión de la cumbre, Hugo Chávez, busca cimentar la incipiente integración con su radical retórica "antiimperialista", criticando las soluciones capitalistas que, según el mandatario, "imponen" Washington y Europa para salir de la debacle económica.

"Es el modelo colonial que está vivo, intacto, es el nuevo colonialismo. Todo eso tenemos que romperlo. Sólo unidos podremos hacerlo, sino nunca podremos", dijo ante la plenaria de presidentes, jefes de Estado y representantes de 61 países de ambas regiones.

Los 28 líderes africanos y sudamericanos firmarán una resolución para comprometerse a fortalecer sus vínculos políticos, comerciales y energéticos, así como pedir una reforma de instituciones internacionales como Naciones Unidas y una mayor apertura en el debate económico global.

"No es posible que con la mayoría de los votos (...) en todos los foros multilaterales, no consigamos con esa mayoría establecer nuestra lógica", dijo el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, quien llegó a Margarita tras participar en la reunión del G-20.

En la primera jornada se acordó crear una comisión permanente de nivel ministerial, cuya sede estará en Margarita y coordinada por Venezuela, para agilizar los mecanismos y crear una agenda estratégica ASA para la próxima década.

ESPEJITOS POR ORO

Décadas después de que terminara la dominación colonial de Africa y Sudamérica, ambas regiones siguen buscando salir del atraso y la miseria en la complicada y competitiva economía global aprovechando sus grandes recursos naturales, desde el petróleo a las más importantes reservas de bosques y agua.

"Las potencias quieren seguir siendo potencias, los fuertes quieren seguir siendo fuertes. Nosotros tenemos que luchar por construir nuestra propia fuerza", dijo el mandatario libio, Muamar Gadafi, quien instaló su tradicional carpa beduina en los jardines del hotel que acoge la cumbre.

Pero, los numerosos conflictos y desavenencias regionales en ambos continentes y la inestabilidad interna que sacude a muchos de estos países son trabas a las aspiraciones y discursos de unidad política e integración comercial.

Pese a la visibilidad de Chávez y su liderazgo entre los mandatarios izquierdistas sudamericanos, como Ecuador y Bolivia, analistas creen que su radicalismo deja en manos de economías más poderosas y líderes más moderados, como Lula o el sudafricano Jacob Zuma, los esfuerzos de integración.

En la víspera de la cumbre, Caracas volvió a generar polémica al anunciar que está trabajando con Irán para hallar uranio, horas después de que Occidente amenazara con endurecer las sanciones contra Teherán por construir en secreto una planta de combustible nuclear.

El mandatario socialista ha asegurado que estudia desarrollar su propio programa de energía nuclear pacífica en Venezuela, donde es popular por los multimillonarios recursos que ha dirigido hacia la mayoría pobre del país latinoamericano enarbolando una "revolución socialista y antiimperialista".

Sin embargo, sus detractores lo acusan de ser un dictador en ciernes que busca permanecer en el poder por décadas emulando a algunos de sus invitados, como Gadafi, que este mes cumplió 40 años de mandato, o el zimbabuense Robert Mugabe, quien lleva 30 años al frente de uno de los países más pobres del mundo.

Tras más de seis horas de intervenciones, Chávez se quejaba sobre las diferencias que todavía sostenían las delegaciones para concretar la declaración final de la cumbre e instó a unirse para evitar cometer los mismos errores del pasado.

"Nos agarran por inocentes, uno por uno. Así como venían aquí en los barcos y a nuestros abuelos los indios les cambiaban por un espejito las minas de oro, nos quieren seguir trayendo espejitos. Tenemos que defender lo nuestro", clamó.