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Un suicida mata a siete agentes de la CIA en Afganistán

Una célula integrista afgana asegura que el terrorista era un soldado del Ejército afgano infiltrado.

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Siete agentes de la CIA murieron ayer en un atentado contra la base militar de Khost, en el este de Afganistán, muy cera de la frontera con Pakistán. El terrorista suicida consiguió infiltrarse en el complejo y provocó el peor ataque contra personal de la agencia estadounidense en ocho años de guerra.

Se trata también de un golpe muy fuerte contra la Inteligencia de EEUU ya que esos agentes estaban encargados de preparar ataques secretos contra los talibanes en el país afgano.

Los talibanes han reclamado el atentado, pero empiezan a aparecer algunas informaciones que, de confirmarse, ponen en serios apuros a las tropas occidentales desplegadas allí.

Un portavoz de la célula integrista Haqqani afirmó hoy que el suicida era un soldado del Ejército afgano.

'El soldado afgano había estado pidiendo una chaqueta suicida a los talibanes desde hacía tiempo. Finalmente, los talibanes se la dieron y llevó a cabo el ataque suicida dentro de la agencia de inteligencia de EEUU en el viejo aeropuerto de Khost', dijo Salahuddin Ayubi, a la agencia afgana AIP.

El martes, otro militar del Ejército de Afganistán mató a un soldado norteamericano e hirió a dos italianos,en lo que supuestamente fue un accidente.

La CIA de momento no ha podido despejar la incógnita de la autoría. Un portavoz de la agencia ha explicado que la detonación tuvo lugar en un pabellón de entrenamiento de los agentes. Aparte de los fallecidos, también resultaron heridas en el ataque otras ocho personas.

En declaraciones al diario, The Washington Post , el ex subdirector de la agencia, John E.McLaughlin, que ahora trabaja en una asociación benéfica con hijos de agentes fallecidos, dijo que era algo temido por todos.

'Desde que entramos en Irak y Afganistán sabíamos que esto podía pasar alguna vez. Nuestra gente está a menudo en el frente, sin la protección adecuada, poniendo sus vidas en peligro', advirtió.

El Gobierno de EEUU confirmó en un principio el atentado informando tan solo de que los muertos eran civiles. Horas más tarde era la agencia la que anunciaba que siete de sus agentes habían fallecido.

Por otro lado, en la provincia de Kandahar se produjo una explosión al paso de un convoy canadiense en la que han muerto cuatro soldados y una periodista de esa nacionalidad. Con ella, desde el mes de enero han muerto 77 periodistas en conflictos en todo el mundo.

Cuatro soldados y una periodista canadiense mueren en otro atentado

La periodista fallecida era Michelle Lang, de 34 años de edad, quien trabajaba como reportera para el diario Calgary Herald. Lang gozaba de prestigio profesional en Canadá, especialmente desde que ganó el Premio Nacional de Prensa del país al reportaje más impactante de 2008.

El atentado ha ocurrido a unos cuatro kilómetros a las afueras de la ciudad de Kandahar según ha asegurado el Ministerio de Defensa canadiense mediante un comunicado difundido en su página web.

En total, han fallecido en Afganistán cerca de 140 militares y cuatro civiles canadienses desde 2002. Por su parte, el último ataque mortal contra la CIA, en el que murieron cuatro espías, en Afganistán data de 2001, según la propia agencia.

El mando de la OTAN en Afganistán ha pedido la apertura de una investigación que aclare la posible muerte de civiles , entre ellos 8 menores, en una ofensiva en el este afgano denunciada por una delegación nombrada por el presidente, Hamid Karzai, según un comunicado remitido por la Alianza Atlántica.

La comandancia de la ISAF, bajo mando de la OTAN, aseguró que el pasado 26 de diciembre una fuerza conjunta de las tropas de la coalición liderada por EEUU y del Ejército afgano lanzaron una operación en el distrito de Narang, en la provincia oriental de Kunar.

Para aumentar el descontento, esta mañana, el portavoz de la provincia de Helmand acusó a las tropas de la OTAN de bombardear un poblado cercano a la capital, Lashkar Gar, donde podrían haber muerto más civiles.

En Kabul y en la provincia oriental de Nangarhar, vecina a Kunar, grupos de manifestantes salieron ayer a las calles para protestar por la supuesta muerte de civiles en ofensivas. Según un informe de la ONU, 1.500 civiles afganos murieron en los primeros ocho meses de 2009, un 23 por ciento de ellos en acciones militares de las fuerzas extranjeras y afganas, sobre todo en ataques aéreos.