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Un suicida tiñe de sangre la Ashura en Pakistán

Una explosión en medio de una congregación de peregrinos chiíes acaba con la vida de 30 personas en Karachi

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La celebración más importante del año para los musulmanes chiíes se ha visto empañada esta mañana en Pakistán. Un terrorista suicida detonó la carga de explosivos que llevaba adosados a su cuerpo en la cabecera de una procesión. Los muertos han ido ascendiendo rápidamente y las cifras oficiales ya hablan de 30 víctimas mortales. Los heridos se cuentan por decenas.

Si en Irak esta mañana la Policía conseguía desactivar hasta nueve artefactos explosivos, en Pakistán no hubo tanta suerte. La celebración de la Ashura ha requerido una fuerte presencia policial y militar que no ha podido evitar la tragedia. Alrededor de 30 personas han perdido la vida en la ciudad de Karachi, en el sur del país y otras 70 han resultado heridas.

El primer ministro, Yusuf Razá Guilani, condenó el atentado y llamó a la calma a la población civil.

Como consecuencia del pánico y la indignación se registraron diversos altercados poco después del ataque. Grupos de fieles chiíes prendieron fuego a cerca de 15 vehículos y lanzaron piedras contra la Policía, acusándolos de no defenderlos correctamente.

El 'nazim' o máxima autoridad civil de Karachi, Mustafá Kamal, manifestó a los medios que el ataque no es sólo contra una confesión religiosa concreta sino contra todo Pakistán. 'Quiero pedir calma a la gente', dijo Kamal, después de conocer que había personas enfrentándose con 'la Policía y los médicos', dijo a AP.

'Por favor, no lo hagáis,eso es lo que buscan los terroristas. Quieren ver cómo arde esta ciudad de nuevo', insistió.

Desde anoche tienen lugar largas procesiones chiíes en las principales ciudades de Pakistán, donde se han intensificado las medidas de seguridad ante el temor de que se registren episodios de violencia confesional.

La festividad de Ashura, el décimo día del mes de Muharram, conmemora el martirio del imán Husein, nieto del profeta Mahoma, quien un día antes de morir fue derrotado en la batalla de Kerbala junto a 72 de sus compañeros en el año 680 por el ejército del califa omeya Yazid I.