Publicado: 14.03.2014 09:19 |Actualizado: 14.03.2014 09:19

Supervivientes de la tragedia de Ceuta acusan a la Guardia Civil de disparar a dar y negar auxilio

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El colectivo Caminando Fronteras, que trabaja en atención sanitaria y defensa de los derechos de los migrantes en Marruecos, ha elaborado un informe a partir de 28 testimonios de supervivientes a la tragedia de Ceuta del que se desprende que los agentes destacados en la madrugada del 6 de febrero en la playa de El Tarajal dispararon pelotas de goma y botes de humo contra los inmigrantes y negaron auxilio a quienes se encontraban en el mar, tanto los que pidieron ayuda a la patrullera española como a quienes se encaramaban a las rocas del espigón.

El trabajo parte de 28 entrevistas abiertas con 25 hombres y tres mujeres procedentes de Senegal, Costa de Marfil y Camerún que aquella madrugada intentaron entrar en Ceuta en un grupo de 300 personas de las que al menos 15 perdieron la vida.

Según explica, "todos los testimonios han sido persistentes" a lo largo de las entrevistas y coinciden entre sí cuando describen que la Guardia Civil "al principio disparaba al aire" pero cuando empezaron a llegar al área española tiraron "a los cuerpos de las personas que se encontraban en el agua". Apuntaban a los flotadores y éstos "se pinchaban", pero "muchas de las balas de caucho alcanzaron partes vitales de los cuerpos, sobre todo la cabeza y la cara".

En esta línea, señala que los Guardias Civiles que se encontraban apostados en las piedras del espigón "disparaban desde allí a corta distancia" de los migrantes que estaban en el agua. "También explican los testigos cómo los Guardias Civiles apostados en el espigón utilizaban las culatas de sus armas para impedir que los inmigrantes se agarrasen a las rocas", indica Caminando Fronteras.

Conforme apunta, todos describen la misma escena: "los Guardias Civiles apostados en el espigón y la playa, las dos embarcaciones en el mar y la torre de control, todos ellos disparando a las personas e introduciendo gases lacrimógenos en el agua", mientras los migrantes estaban "bloqueados por los marroquíes de un lado y los españoles pegando de otro".

"De golpe veo un humo que se eleva desde el agua, era el gas lacrimógeno que lanzaban, eso ahogaba a las personas", indica otra declaración, que coincide con las demás al relatar el uso de botes de humo. En total, 19 de las personas entrevistadas dijeron que los gases les produjeron picores en los ojos, ceguera temporal, picor intenso en la nariz y sensación de ahogo. Tres refirieron irritación pulmonar.

El colectivo ha acreditado con dictámenes médicos en un informe de 64 páginas que al menos quince de los inmigrantes que intentaron entrar en grupo en la ciudad autónoma sufrieron "lesiones traumáticas" y que uno de los fallecidos presentaba una "circular" en la cara como posible resultado del impacto de una pelota de goma.

"Se ha verificado", refleja el análisis, "la existencia de 15 personas con lesiones de naturaleza traumática de las cuales se reseñan ocho más graves y secuelas". Entre ellas figuran algunos de las 23 personas de origen subsahariano que, según el ministro del Interior, llegaron a pisar territorio español, donde "ninguno recibió asistencia sanitaria".

Muchas balas de caucho alcanzaron partes vitales de los cuerpos, sobre todo la cabeza y la cara"Todos" fueron atendidos "de emergencia" en la playa marroquí contigua al espigón fronterizo del Tarajal, en cuyas inmediaciones tuvieron lugar las muertes, "y 19 fueron trasladados a hospitales de la zona". Uno "fue hospitalizado durante dos semanas" en Tetuán, aunque "se le denegó el certificado" facultativo, y "ninguno recibió parte médico ni informe sobre sus lesiones o tratamiento dispensado".

De los heridos "al menos tres siguen sufriendo secuelas graves que comprometen su estado de salud por haber perdido la visión parcial o total de uno de sus ojos". El informe refiere que otros lesionados "no quisieron ser asistidos por temor a dar sus datos personales" o "no dieron su consentimiento para que su atención quedara reflejada" en el informe. 

En medio de esta situación, "había heridos que intentaban llegar hacia la Guardia Civil para pedir auxilio y los agentes no se lo prestaron".

"Algunos entraban en el agua para ir al lado del barco, cuando tienes problemas en el agua, al ver el barco piensas que si vienes hacia él va a ayudarte, va a sacarte del agua pero no era el caso, se retiraba y te dejaba morir. Vi cómo cuatro personas querían ir hacia el barco y empezaron a pegarles", dice otro de los supervivientes.

Según la opinión de todos los entrevistados, si la Guardia Civil hubiese colaborado en el rescate de los que se estaban ahogando, "posiblemente hubiesen salvado sus vidas". Dos refieren las circunstancias de una de las muertes, la de Oumar Ben Sanda, en este sentido: "Sanda ha pedido socorro, ha tirado su mano hacia la roca y el Guardia Civil le ha pegado y enviado de nuevo al agua".

En cuanto a la playa, según los migrantes, la Guardia Civil "reducía con violencia a las personas que llegaban y en dos de los casos los heridos refieren que un agente disparó sobre sus cabezas mientras estaban tumbados sobre la arena". "Había una mujer Guardia Civil. Nos ha puesto de rodillas, nos ha pegado con la porra. Era la única mujer que hemos visto, tendría aproximadamente unos 30 años, con pelo más bien claro y delgada. Los golpes me han provocado daño en la cadera e inflamación en la pierna derecha", dice uno de los testimonios.

El informe también repasa las devoluciones sobre la marcha de los 23 migrantes que consiguieron llegar a la playa ceutí, con las declaraciones de nueve de los afectados, entre los que se encontraban un chico camerunés de 16 años y una mujer. En sus relatos dicen que fueron reducidos con violencia. Ni ella, que había recibido en la cabeza el impacto de una pelota de goma, ni otro joven que "sangraba abundantemente" recibieron asistencia en la playa española.

"Los testigos y damnificados por la tragedia establecen una relación causa-efecto entre los fallecidos y heridos y el uso del material antidistrbios por parte de la Guardia Civil. Las condiciones de entrada de los inmigrantes suponían ya una situación objetiva de riesgo para su integridad física, por lo que el uso de la fuerza determinó una situación de peligro concreta y evitable. Señalan que no se tomaron medidas específicas para el rescate de las personas en el agua ni se activaron los protocolos de salvamento y primeros auxilios adecuados", concluye el trabajo.