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El Supremo absuelve a un desertor

El soldado fue condenado a un año de cárcel por irse a cuidar a su familia 

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La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo ha absuelto a un soldado que fue condenado a un año de cárcel por el Tribunal Militar tras ausentarse de su unidad para cuidar a su familia. El Alto Tribunal considera en la sentencia que José Antonio G., destinado en el cuartel madrileño de El Goloso, tenía 'una delicada situación familiar', por lo que en mayo de 2006 se marchó del trabajo para atender a su familia en Badajoz.

El Supremo le ha eximido de culpa al concluir que 'cuidar a la madre y al hermano constituye para todos una obligación ética y jurídica'. El tribunal afirma en este sentido que 'existía un peligro inminente y actual de un mal ajeno' que justifica su actuación. Fuentes del Ministerio de Defensa sostienen, por otra parte, que respetan 'lo que diga la ley'.

El fallecimiento de su padre, el agravamiento de la enfermedad psiquiátrica de su madre, la minusvalía psíquica de su hermano menor y el embarazo de su novia movieron al militar a abandonar su cuartel y a trasladarse hasta Badajoz, donde viven sus familiares.

Tras agotar varios permisos, José Antonio G. permaneció en paradero desconocido y 'fuera de todo control militar' según explica la sentencia del tribunal castrense desde el 5 de mayo hasta el 24 de julio de 2006, cuando fue detenido por la Guardia Civil en la ciudad extremeña.

Tras agotar varios permisos, José Antonio G. permaneció en paradero desconocido

El soldado quedó en libertad al afirmar que estaba dispuesto a presentarse al día siguiente en su destino, pero no lo hizo, informa la agencia Efe.

En la estimación del recurso presentado por este militar, hay dos votos discrepantes con la decisión del Supremo. El magistrado Francisco Menchén y el propio presidente de la Sala de lo militar, Ángel Calderón, aseguran que esta circunstancia ha de ser un atenuante pero no un eximente de la responsabilidad del acusado.