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El Supremo cree abusiva una pena por deserción

Un tribunal militar impone 28 meses de cárcel a un soldado

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El Tribunal Supremo ha dado un tirón de orejas a la disciplina militar al considerar, en una sentencia, que las penas que están previstas en el Código Penal Militar por deserción del ejército profesional son excesivas.

La sentencia, emitida por la Sala de lo Militar del Supremo, hace referencia a la condena, mínima, impuesta a un soldado de Alicante: dos años y cuatro meses de cárcel. Los magistrados consideran la pena desmesurada y, además, piden al Gobierno que indulte al soldado de manera parcial para que cumpla sólo una pena de seis meses. Sin embargo, a pesar del varapalo a los mandos militares, el Supremo ratifica finalmente la condena impuesta por un tribunal militar.

Los casos de deserción son juzgados por el derecho militar y constituyen delito. El condenado al que se refiere el Supremo, según informa el diario Levante, permaneció fuera de su cuartel entre el 19 de enero de 2005 y el 24 de mayo, cuando fue arrestado en Alicante por agentes de la Policía Nacional.

Dos días después de su detención, el juez de instrucción ordenó al soldado que se reincorporase a la disciplina militar, pero el procesado hizo caso omiso. Durante su deserción, el hombre consiguió un empleo en una empresa de transporte de mercancías peligrosas, actividad "incompatible con su compromiso militar", según los magistrados. Finalmente, permaneció fuera del cuartel desde el 19 de enero de 2005 hasta que terminó su compromiso con el Ejército: el 31 de diciembre de 2006.

El 16 de julio del año pasado, el Tribunal Militar Territorial Primero condenó al acusado a dos años y cuatro meses de prisión. El soldado recurrió entonces la sentencia ante el Tribunal Supremo.

Otros casos

Otra sentencia referente a una deserción se hizo pública el pasado mes de febrero. En este caso, los magistrados dieron la razón al acusado. El Tribunal Supremo absolvió a un soldado que había sido condenado a tres meses de prisión por un tribunal militar por "ausentarse de su destino sin permiso" en el año 2006, al ser víctima de malos tratos por parte de sus compañeros y mandos de unidad por "ser homosexual".

Según recoge la sentencia, el soldado en cuestión se ausentó "con el único fin de proteger su integridad moral e incluso física". Según relató él mismo al juez, había sido amenazado dentro del cuartel en repetidas ocasiones. Concretamente, algunos compañeros le decían que, si no se iba del Ejército, le podía "pasar algo malo" porque "los maricones" como él "no tienen derecho a estar enel ejército".