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El Supremo defiende la Educación para la Ciudadanía que Wert quiere aniquilar

El alto tribunal rechaza que fuera un 'adoctrinamiento' y niega el derecho de los padres a objetar de la asignatura por discrepar de un manual

ANDRÉS MUÑIZ

El Tribunal Supremo ha dictado una sentencia que defiende sin fisuras la asignatura de Educación para la Ciudadanía que el ministro Wert está a punto de finiquitar, y destaca que su contenido no supone un 'adoctrinamiento lesivo' ni vulnera la libertad ideológica y religiosa, ni tampoco el derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral acorde con sus convicciones,  garantizados por la Constitución en los artículos 16.1 y 27.3.

El alto tribunal estima el recurso planteado por la Junta de Andalucía, el Gobierno anterior y la Fiscalía, contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia andaluz que amparó a unos padres que discrepaban de un manuel concreto de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, por encontrarlo 'adoctrinador', 'relativista', y 'peyorativo con el pensamiento cristiano, tomista y aristotélico', además de plantear el tema de la homosexualidad 'de forma sesgada' y transmitir un concepto erróneo de familia.

El TSJ de Andalucía resolvió que el manual, escrito por Juan José Abad Pascual para la editorial McGraw-Hill, y adoptado como libro de texto de la asignatura en el tercer curso de ESO del instituto 'Delgado Hernández', de Bollulos Par del Condado (Huelva), era 'adoctrinador', lo que vulneraba los artículos 16.1 y 27.3 de la Carta Magna.

Como consecuencia, dictaminó que el hijo de los recurrentes no estaba obligado a asistir a las clases de la asignatura ni a ser evaluado mientras se impartiese con el libro de texto citado.

El Supremo destaca que ni la Constitución española ni la jurisprudencia constitucional reconocen a los padres el derecho, por motivos de conciencia, a que sus hijos sean eximidos de cursar determinadas materias, y, en particular, Educación para la Ciudadanía. Añade que la doctrina de la Carta Magna sólo ampara la objeción de conciencia al servicio militar y al personal sanitario respecto al aborto.

Añade además que si el tribunal andaluz consideraba el manual adoctrinador --lo que el Supremo no comparte--, es 'incoherente' y 'absurdo' que permitiese su uso por el resto de los alumnos, a excepción de los recurrentes. Es decir, que podía haber ordenado la retirada del libro si rechazaba su contenido pero no admitir que unos alumnos no fueran a clase y no fuera evaluados de una materia integrada en los planes de estudio. 

Sobre las asignaturas conocidas bajo la denominación común de Educación para la Ciudadanía, reitera su posición de que no descansan 'en concepciones relativistas ni asumen una posición respecto al género distinta de la que ya acoge el ordenamiento jurídico', y, también, 'tienen un profundo sentido moral pues pretenden inculcar en los alumnos los valores sobre los que descansan el orden público y la paz social, valores que asume la Constitución y parten del reconocimiento de la dignidad de la persona' .

Por ello, destaca que la Constitución obliga a los poderes públicos 'a asegurar la enseñanza de esos fundamentos y limita el derecho reconocido a los padres por el artículo 27.3'.

En cualquier caso, el Supremo ha sentenciado además que el manual impugnado de Educación para la Ciudadanía no era adoctrinador, una imputación que considera 'gravísima pues implica, ni más ni menos, que manipula las conciencias'. Añade que en las páginas del libro de Abad Pascual no existe una postura adoctrinadora que atribuye 'a suposiciones' de los padres recurrentes 'directamente relacionadas con sus creencias'.

La sentencia destaca que exponer ordenadamente hechos, concepciones y actitudes, 'no es adoctrinar', como tampoco decir, como hace la obra cuestionada, que en España existen variados tipos de familias o de formas de entender la sexualidad. El Supremo cree que el manual partía del planteamiento de la dignidad que todos tenemos como personas.

El ministro José Ignacio Wert, tras la llegada al Gobierno del PP, primero cambió Educación por la Ciudadanía por Educación Cívica y Constitucional, al entender que la primera tenía 'una gran carga de adoctrinamiento' --lo que expresamente rechaza la jursiprudencia del Supremo--.

En su reforma educativa, que estos días está explicando, Wert ha terminado de expulsar de las materias de enseñanza a esta disciplina, aunque destaca que sus contenidos serán diseminados transversalmente en otras asignaturas como historia o filosofía.

 

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