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El Supremo de Italia autoriza a un padre a desconectar a su hija

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El Tribunal Supremo de Italia ha autorizado a un hombre a retirar la sonda de alimentación que ha mantenido viva a su hija durante 16 años, eliminando el último obstáculo legal en un conocido caso de derecho a la muerte que ha dividido al país.

Eluana Englaro, que actualmente tiene 37 años, ha permanecido en estado vegetativo desde que tuvo un accidente automovilístico en 1992 y está ingresada en un hospital en el norte de Italia.

Su padre, Beppino Englaro, ha luchado en los tribunales italianos durante más de 10 años para desconectarla.

"Esto confirma que la Justicia aún funciona en este país", dijo tras escuchar la resolución.

En un fallo dado a conocer el jueves, el Tribunal Supremo rechazó como "inadmisible" una apelación de los fiscales del estado contra un fallo de un tribunal menor de Milán, que en julio también había autorizado la retirada de la máquina que le permite mantener los signos vitales a la mujer.

Esta es la primera vez que en Italia, de mayoría católica, se permite la retirada de la sonda de alimentación a un paciente en coma.

"Es la más grave de las decisiones, implica un ataque a la vida", dijo monseñor Rino Fisichella, presidente de la Academia Pontificia para la Vida del Vaticano.

También señaló a través de la radio del Vaticano que el veredicto justificó eficazmente la eutanasia, que es ilegal en Italia.

Activistas a favor de la eutanasia dijeron que el fallo es histórico, pero los líderes políticos tuvieron opiniones divididas respecto al caso y varios legisladores católicos lo criticaron.

"La Corte de Casación está autorizando el primer asesinato del Estado", dijo Luca Volonte, de la Unión de Demócratas Cristianos.

Mara Carfagna, ministra de Igualdad de Oportunidades en el Gobierno de centroderecha, dijo que quitarle el tubo de alimentación equivale a matar a una mujer.

La corte de Milán dijo que se había probado que el coma de Englaro era irreversible y que antes del accidente ella había indicado su preferencia de morir antes que ser mantenida viva de manera artificial.

El caso de Englaro ha sido comparado con el de la estadounidense Terri Schiavo, que estuvo 15 años en estado vegetativo y se le permitió morir en 2005 tras una larga batalla legal.

Los medios italianos informaron de que, después de recorrer varios centros médicos, el padre de Englaro ya había localizado una residencia para enfermos terminales donde estarían dispuestos a quitarle el tubo de alimentación.

Los expertos dijeron que Eluana podría tardar hasta dos semanas en morir una vez que se le quite el suministro de comida, pero que no sentirá dolor.