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Supuestos soldados desertores atacan la sede de la Inteligencia militar en Siria

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Supuestos soldados desertores atacaron hoy al amanecer una sede de la Inteligencia militar siria en la localidad de Harasta, cerca de Damasco, sin que por el momento se sepa si hay víctimas, según los Comités de Coordinación Local.

Una fuente de esa organización opositora, que pidió el anonimato, precisó a Efe que los atacantes, que emplearon armas ligeras en el asalto contra una sede secundaria de la Inteligencia Aérea, son miembros del llamado Ejército Libre Sirio.

La denominada Brigada Jaled bin Walid de ese grupo de soldados desertores reivindicó el ataque en su página de Facebook, sin dar más detalles.

Por su parte, otro portavoz de los Comités, Hozam Ibrahim, señaló a Efe que se escucharon varias explosiones dentro de ese edificio.

Ibrahim destacó que la Inteligencia Aérea fue creada por el padre del actual presidente, Hafez al Asad (1930-2000), que era piloto, aunque con el paso del tiempo se convirtió en un aparato más de los servicios secretos militares.

Según Ibrahim, en la actualidad el cuerpo de la Inteligencia Aérea se considera la institución de seguridad más brutal en su actuación contra las protestas antigubernamentales.

A juicio del portavoz, se trataría del primer ataque contra este cuerpo de los servicios de seguridad.

Este suceso coincide hoy con la muerte de al menos siete personas en distintas partes de Siria, pese a que en esta jornada expira el ultimátum dado por la Liga Árabe al régimen sirio para que detenga la violencia.

Los ministros de Exteriores de la Liga Árabe se reúnen hoy en Rabat para determinar si entra en vigor la suspensión de la participación Siria en esta organización, decidida el sábado pasado en una cumbre en El Cairo.

Los ministros dieron a Siria de plazo hasta hoy para detener la violencia, entre otras medidas, para evitar la entrada en vigor de la suspensión.

El régimen de Damasco anunció ayer que no va a tomar parte en la cita de Rabat.

La represión ha dejado en Siria más de 3.500 muertos desde el comienzo de las revueltas a mediados de marzo pasado, según las últimas cifras facilitadas por la ONU.