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"Surfing on the third wave", un retrato de las relaciones en la era digital

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Detrás de un mundo de color de rosa y con dibujos aparentemente ingenuos, Miguel Ángel Martín, uno de los dibujantes españoles más influyentes en el panorama internacional del cómic, escudriña el lado más oscuro de la sociedad moderna en "Surfing on the third wave", su última novela gráfica.

Se trata de la particular invitación de Miguel Ángel Martín a surfear por el oleaje de la sociedad postindustrial y por unas relaciones en las que se cruzan el racismo, la intolerancia, el sexo duro, el voyeurismo o la violencia más primitiva.

Una "crónica de los tiempos que corren" que es fruto del interés que tiene el autor por cómo interactúan la ciencia, la tecnología y la pornografía, y más concretamente, por "cómo una persona puede practicar sexo en su casa sin tener contacto con otras personas y simplemente a través de la pantalla", asegura el dibujante en una entrevista con Efe.

Fascinado por una sociedad marcada por el cambio, Miguel Ángel Martín reflexiona sobre el nuevo concepto de pornografía, del que disocia "la pornografía virtual, que está sirviendo para experimentar sexo con videojuegos o películas", de la pornografía que se puede encontrar en Internet, que va desde el exhibicionismo a la zoofilia.

En opinión de Martín, el auge de las relaciones virtuales no es algo negativo, porque permiten "que el poder lo tenga siempre uno mismo". "Pero uno está solo" matiza el autor, que no tiene intención de "emitir juicios morales" para que el lector "saque sus propias conclusiones".

Publicadas en la revista Víbora entre 1999 y 2005, las viñetas de "Surfing on the third wave" se reúnen ahora en un solo volumen, coeditado por Sins Entido y Rey Lear, que se completa con la miniserie inconclusa "Jelly beans" y con otros tres relatos cortos que aparecieron en números extraordinarios de la misma revista.

Martín explica que el título hace referencia a las tesis que plantea Alvin Toffler en "La tercera ola", una obra que basa la evolución de la humanidad en tres revoluciones, la agraria, la industrial y la digital.

El historietista leonés retoma esa tercera ola "surfeando", para intentar comprender "el mundo por el que uno se mueve" y porque "quedarse anclado en el pasado produce una sociedad mediocre con unos productos artísticos mediocres", sentencia.

"Muchos artistas no se interesan por los tiempos que corren y, por miedo, siguen anclados en el pasado con un trabajo nostálgico y sentimental", lamenta.

Ganador en 1999 del Premio Yellow Kid, uno de los más prestigiosos de la historieta, al mejor autor extranjero, Miguel Ángel Martín es el creador de un estilo naif que esconde guiones siempre provocadores e imágenes explícitas bajo unos dibujos de línea clara.

Sus viñetas son por tanto una caja de sorpresas, en especial para aquellos que lean por primera vez su obra, colorista e inocente en apariencia y extremadamente subversiva en contenido.

Y es que, para Martín, "si tienes que contar una cosa que te interesa, no puede haber autocensura, y eso es algo fundamental para cualquier narrador o artista".

Aunque jamás se pone límites, su trabajo ha estado siempre cargado de polémicas y hasta ha sufrido censura, como ocurrió con la edición italiana de "Psychopathia sexualis", en 1995, "secuestrada -cuenta- por inducción al suicidio, homicidio y pedofilia durante cinco años".

Martín es consciente de que sus contenidos pueden resultar "agresivos, chocantes o impactantes", pero no lamenta que su libro fuera censurado, puesto que le dio "publicidad gratuita" y permitió que su nombre "saltara al mundo del cómic".