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Los susurros más gélidos de Sigur Ros

Jonsi Birgisson, cantante de la banda escandinava, publica un disco instrumental

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Nueve canciones para dormirse mirando el fuego de la chimenea tras un día de nieve y lluvias. Esa podría ser la carta de presentación de Riceboy Sleeps, primer disco del peculiar duo que forman Jón Bór Jonsi Birgisson y Alex Somers, pareja de hecho en la intimidad y artística en los ratos libres. Pero además de cantante de Sigur Ros probablemente, el grupo islandés mas reconocido en el mundo, Birgisson lleva ya años organizando obras de arte junto a su compañero. Ahora la pareja colabora por primera vez con un disco atmosférico e instrumental.

Birgisson acostumbra a tocar la guitarra con una púa de pelo de caballo y canta en vonlenska, una jerga de sílabas sin sentido islandés que se ajusta a su música y que entona en falsete. En una década, la banda pasó de 'rarita' al noble status de grupo de culto.

El álbum de Birgisson es frío, atmosférico y especialmente melancólico. 'El sonido parece llegar a través de los mares del tiempo, ¿verdad?', apunta Jonsi a Público a través del teléfono. Tímido e introvertido, su voz entrecortada sugiere una fragilidad y una sensibilidad desmesuradas. 'Este disco es diferente a cualquier cosa que haya hecho antes. Aquí hemos trabajamos dos personas, mientras que en Sigur Ros somos un grupo en todos los sentidos. Aunque utilizamos los mismos instrumentos, este es un trabajo de andar por casa, que arrancó hace unos cuatro años. Nunca hubo una motivación real, ni si quiera sabíamos que iba a salir a la luz. Componíamos en la cocina, en el salón o mientras preparábamos la cena', asegura el cantante.

'Componíamos en la cocina, en el salón o mientras preparábamos la cena'

Aunque su música es espiritual y atmosférica en este álbum hasta prescinden de textos, no se considera especialmente místico. 'No soy nada ascético ni nada parecido. Sólo hago música, mi única misión en la vida, y hago lo que me sale. Supongo que es tan melancólica porque en Islandia pasamos mucho frío', dice Jonsi con ironía.

Un mantra hipnotizante

En algunas partes, el disco del dúo (en la calle desde el 20 de julio) recuerda a algunos trabajos de antaño de Brian Eno. 'Está lleno de pasajes envueltos de tensión y distensión. Este disco es de gravedad cero, de sensaciones que te recuerdan a algo así como respirar aire fresco tras haber pasado un largo periodo de reclusión', explica el músico.

Su mantra parece un sueño espontáneo e hipnotizante. 'Riceboy Sleeps es el álbum más etéreo y melancólico que he hecho nunca. Es más, es de una frialdad introspectiva que aterra. Cuando compongo, cierro los ojos y me concentro en la música. No es que viva una experiencia sobrenatural, pero las melodías afloran por si solas... Quería dejarme llevar. Mi gran sueño es llegar a levitar algún día sobre el escenario mientras toco', agrega.

Grabado únicamente con instrumentos acústicos que tocan sus colaboradores habituales (Amiina a las cuerdas y el coro Kopavogsdaetur), Riceboy Sleeps (68 minutos en sólo nueve piezas) también se acerca a la electrónica y la tecnología para lograr un toque orgánico: el dúo no ahorra en olas de mar, gorjeos, gruñidos y ronroneos animales. 'Es como un ejercicio de arquitectura musical. Aunque a mí me gusta el pop, veo imposible que hagamos canciones pop', concluye.