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Las Tablas de Daimiel renacen, pero se pide evitar más errores

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Por Raquel Castillo

Cinco años de grave sequía, complicados por la sobreexplotación de los recursos de agua y los incendios subterráneos, parecían haber condenado a muerte al Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, que ahora ha vuelto a ver navegar por sus aguas las barcas tradicionales.

En cuestión de un mes y gracias fundamentalmente a las intensas precipitaciones, el humedal cuenta con casi 1.300 hectáreas encharcadas, lo que supone un 70% de su superficie inundable, y mucho más allá, el regreso de la vida a este ecosistema que en otoño tenía sólo 20 hectáreas sumergidas.

"El parque estaba en una situación sino irreversible, dramática", reconoció el secretario de Estado de Medio Rural y Agua, Josep Puxeu, durante una rueda de prensa ofrecida el fin de semana pasado en el parque ubicado en la provincia de Ciudad Real.

"El episodio no era novedoso, pero la sequía y el incendio de la turba lo complicaron", agregó, refiriéndose a la autocombustión producida bajo el suelo de Daimiel, que en octubre presagiaba un futuro sombrío para el que fuera uno de los principales humedales del país.

Como medida de urgencia, el Gobierno aprobó en noviembre un trasvase de hasta un máximo de 20 hectómetros cúbicos de agua desde el Tajo para el humedal y obras de tuberías e instalación de 24 pozos de bombeo preparados para inyectar.

El agua del acueducto Tajo-Segura comenzó a llegar a las Tablas de Daimiel a principios de enero, pero, tras las intensas precipitaciones que han llevado al humedal a una excelente situación que no se repetía desde 1996, la aportación ha sido tan solo de entre 2 y 2,5 hectómetros cúbicos para la zona de ignición de las turbas.

Los ecologistas han lamentado el esfuerzo económico y material de las obras del trasvase y la aplicación de una obra contraria a la naturaleza del parque, que ya recibe agua de sus fuentes naturales, como el embalse de Peñarroya y el río Cigüela.

"Habría que haber considerado otras alternativas antes de hacer algo", dijo a Reuters Alberto Fernández Lop, experto del Programa de Aguas Continentales de WWF España.

Desde el Gobierno se insiste en que las inversiones realizadas consisten en una aceleración de trabajos que se van a quedar en el parque para el futuro.

"El episodio de lluvias no lo esperaba nadie", sostuvo Puxeu.

APRENDER DE LOS ERRORES

A pesar de la buena noticia que supone la recuperación de las Tablas de Daimiel, los ecologistas insisten en que los Gobiernos debe aprender de errores pasados y acabar con el problema básico de la sobreexplotación del acuífero 23 de La Mancha Occidental por parte de los regantes de esta comunidad.

Desde WWF aseguran que existen recursos suficientes en la Cuenca del Guadiana para mantener el parque, que en 1987 gozaba de un estado excelente pero que sin embargo volvió a secarse.

"Nos congratulamos, pero es pan para hoy y hambre para mañana", dijo Fernández Lop. "El acuífero está sobreexplotado desde los 80".

El llamado "Plan Especial del Alto Guadiana" puesto en marcha en 2008 con el acuerdo de las autoridades, regantes y ecologistas, contempla la compra de derechos de regadío por parte del Gobierno de forma que permita la recuperación del parque antes de 2027.

"El problema es de base, de fondo (...) Castilla-La Mancha ha tenido una política de continuar con el riego, está consumiendo más de 12 hectómetros cúbicos al año", aseguró Lop. Los ecologistas aseguran que podrían existir unos 10.000 pozos ilegales.

El secretario de Estado de Medio Rural ha anunciado una serie de medidas paliativas para la sobreexplotación que incluyen, además de continuar con la compra de derechos de regadío, la instalación de entre 7.000 y 8.000 caudalímetros para el viñedo y el olivar y el endurecimiento de las sanciones a quien infrinjan los límites.

VUELVE LA VIDA

El director general de Biodiversidad, José Jiménez, dijo que la preparación del terreno va a propiciar la máxima recuperación de un ecosistema que en la actualidad cuenta con unos 6.500 individuos, a la espera de que se desarrolle la vegetación.

"Podremos llegar a entre 25.000 y 30.000 ejemplares. La recuperación está siendo óptima, va por muy buen camino", afirmó.

Por el momento, los guardias forestales de las Tablas de Daimiel, declarado Reserva de la Biosfera en 1981, ya pueden remar en las barcas olvidadas desde hace varios años, por zonas en las que la profundidad del agua alcanza ahora casi los 70 centímetros y donde hace sólo un mes sólo había tierra.

"Habiendo agua, lo demás viene después", asegura uno de ellos.