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El talento y las ganas diferencian a España en la Davis

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El talento de España y su creciente apetito por el éxito en la Copa Davis parecen mostrar que el único equipo que realmente podría haber complicado su camino al segundo título consecutivo en la final de este año habría sido una "España B".

El domingo, los chicos dirigidos por Albert Costa completaron una victoria por 5-0 frente a República Checa con los triunfos en individuales de Rafa Nadal y David Ferrer en el Palau Sant Jordi, coronando así el cuarto triunfo en la Copa Davis en nueve años.

España es el primer equipo que gana títulos consecutivos desde que lo lograra Suecia en 1998, y mientras sus tenistas sigan comprometidos con la competición hay grandes razones para suponer que el equipo de la Copa Davis de la década extenderá su dominio.

"Ganar la Copa Davis cuatro veces en nueve años lo dice todo (...) Tienen una enorme cantidad de jugadores y centros de tenis, y siempre aparece alguien", dijo a los periodistas el número uno checo Radek Stepanek después de que su derrota en dobles el sábado sellara el triunfo de España.

"La resistencia y el equipo son tan fuertes que incluso podrías construir un segundo equipo casi igual de fuerte", afirmó.

Los números respaldan a Stepanek, ya que España tiene nueve tenistas entre de los 50 mejores del mundo.

Costa se dio el lujo de permitirle un descanso al número nueve del mundo, Fernando Verdasco, para mantenerle fresco para los dobles junto a Feliciano López y la decisión más difícil que tuvo el capitán fue ver a quién dejaría fuera.

Juan Carlos Ferrero, quien como Costa es un veterano del primer triunfo de España en 2000, jugó en cuartos de final y semifinales esta temporada pero en Barcelona se vio relegado a compañero de entrenamientos, al igual que Tommy Robredo.

Nadal, que sólo tiene 23 años, es claramente el líder del equipo, pero cuando estuvo lesionado a finales del año pasado y nuevamente esta temporada se demostró que España puede prescindir de él.

Los días en que España sucumbía a la primera señal de una brizna de césped o un trozo de superficie dura han quedado atrás. Aunque tres de sus éxitos en la Copa Davis han sido sobre tierra batida, ganó la final del año pasado como visitante en Argentina sobre una pista dura.

ESPÍRITU DE EQUIPO

No es sólo el talento lo que convierte a España en un oponente tan formidable. Todos los jugadores hablan de cuánto valoran competir por su país y estar junto en la Davis, cuando durante la mayor parte del año el deporte se basa en los logros individuales, los puntos en la clasificación y el dinero ganado en premios.

Hay una verdadera camaradería, que resulta evidente en su conferencia de prensa llena de bromas después del partido y el lenguaje corporal en la pista.

"Todos somos muy buenos amigos y eso cuenta mucho", dijo Nadal tras la victoria el sábado. "Y siempre estamos disponibles porque nos encanta representar a España".

La tarea ahora es probar que la victoria final ante Argentina el año pasado no fue extraordinaria, y que pueden trasferir su dominio en la superficie roja y en casa a otras pistas en cualquier parte del mundo.

España comenzará la defensa de la "ensaladera" en casa contra Suiza, con la posibilidad de que Nadal se mida con Roger Federer, y podría ir a Francia en la siguiente ronda.

"No hay límites para lo que este equipo puede lograr", dijo el capitán, quien aún debe hablar con la federación española sobre si continuará en el cargo el próximo año.

"Son jóvenes, hay una atmósfera genial en el grupo y están comprometidos. Si mantienen su motivación podrían haber muchas Copas Davis más en el camino", concluyó.