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La tasa contra los excesos de la banca ya no es prioritaria

EEUU descarta progresos en la reunión de ministros del G-20 de este fin de semana. Tampoco se espera un acuerdo en Toronto

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Las primeras economías mundiales más los países emergentes (el llamado G-20) están otra vez reunidos. El foro al que miró todo el mundo para que solucionase la crisis tiene a sus ministros de Finanzas -incluyendo a la vicepresidenta económica española, Elena Salgado- y gobernadores de bancos centrales concentrados en Busán (Corea del Sur) para preparar los puntos de consenso que sus mayores, los jefes de Estado y de Gobierno, deben tratar en la reunión de Toronto (Canadá) a final de mes. Y lo primero de lo que han hablado es de lo que no se va a hacer. 'No creo que estemos preparados para alcanzar un acuerdo global sobre la imposición de una tasa a la banca', declaró ayer en Seúl el secretario del Tesoro de EEUU, Timoty Geithner, según informa Reuters.

Hay respaldo en Europa y Estados Unidos para la tasa, 'pero no hay un apoyo universal en el seno del G-20, al menos en este momento. Y no creo que eso vaya a cambiar aquí en Corea', añadió.

Canadá, Japón y varios países emergentes rechazan la tasa

Así, una de las medidas contra futuras crisis que más titulares ha dado amenaza con quedarse en un compendio de principios con poca fuerza para lograr aquel objetivo de que el contribuyente no vuelva a pagar los excesos de la banca.

¿Qué ha ocurrido? La falta de consenso de la que habla Geithner parece esconder una posición mucho más común entre la mayoría de los países de lo que se dice, a tenor por ejemplo de lo que está ocurriendo en Europa con la legislación sobre supervisión financiera, que pretende incluir la creación de un fondo de estabilidad dotado con las aportaciones de los bancos y que no acaba de salir adelante por la falta de consenso entre las dos instituciones que legislan: el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros (que reúne a los representantes de los gobiernos de cada país).

Dentro del G-20, hay países que se manifiestan públicamente en contra, como Canadá y Brasil, argumentando que no han tenido que utilizar dinero público para salvar a sus bancos y que no entienden por qué van a tener que castigarlos ahora con ningún seguro o tasa, o el Banco de Japón, que cree que su seguro de depósitos es suficiente colchón contra caídas. El ministro de Finanzas canadiense, Jim Flaherty, declaró ayer en Pekín que los países del G-20 deben 'mantener la vista en el balón respecto a la reforma financiera, centrándose en los nuevos requerimientos de capital en lugar de en tasas globales a la banca', aunque sea en contra de las propuestas que hizo el FMI en abril.

El debate es ahora cómo combinar ajuste del déficit y crecimiento

Fuentes diplomáticas españolas destacan que esa misma posición, con matices, es defendida por otros países importantes dentro del G-20, como Rusia y China, lo que hace altamente improbable que en Toronto se logren avances concretos respecto a la tasa bancaria. El debate internacional se ha desplazado ahora a los problemas de déficit público de numerosos países europeos (incluida España) y a cómo hacer compatible el ajuste fiscal con la necesidad de recuperar el crecimiento de la economía. Este será el eje de las discusiones de este fin de semana en Corea y, con toda probabilidad, en la Cumbre de Toronto.

Tras las declaraciones públicas, parece estarse gestando algo más generalizado: la sensación de que no toca poner trabas a la banca, que no es el momento de obligarla a donar sangre cuando sigue en cuidados intensivos. El propio presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, se ha mostrado en contra de imponer tasas adicionales al sector financiero, que es el que debe tirar de la recuperación abriendo el grifo del crédito.

Por otro lado, la segunda recaída de la crisis de la banca europea, debida a la acumulación de deuda soberana de países del Viejo Continente, podría estarse gestando, comentan fuentes de las instituciones europeas, y ya no hay dinero público para salir al rescate. Esto explicaría las voces que empiezan a sonar sobre un posible retraso de los nuevos requerimientos de capital para la banca que prepara el Comité de Basilea.

Dentro de las medidas de cara al sector financiero que sí se espera que trate el G-20 tanto en Corea como en Toronto, se incluye la mejora de la transparencia en el mercado de derivados (mueve 615 billones de dólares al año), de los fondos de alto riesgo y las prácticas de las agencias de calificación de riesgos.

El debate de la reforma financiera se concentrará en los próximos cinco meses. Este es el calendario.

4 y 5 de junio. Reunión de ministros de economía del G-20 en Busán

Hoy y mañana se da el pistoletazo de salida a las discusiones de alto nivel. Los titulares de Finanzas debaten cómo compatibilizar las medidas de reducción del déficit (sobre todo en Europa) con la recuperación del crecimiento .

17 de junio. Cumbre europea en Bruselas

La reunión, que podrá punto y final a la presidencia española, intentará consensuar la posición de la UE de cara a la cumbre del G-20 en Toronto. Los líderes intentarán concretar la vaga propuesta de la Comisión Europea para la creación de fondos nacionales de tasas bancarias.

25 y 26 de junio. Cumbre del g-20 en Toronto

Los problemas de la deuda europea y su posible impacto en la economía mundial centrarán los debates. Hay resistencias entre países emergentes a avanzar en el debate de la tasa bancaria, y posiblemente sólo salga una declaración genérica.

11 y 12 de noviembre. Cumbre del g-20 en Seúl

Si no hay avances en Toronto, puede ser una oportunidad para concretar medidas de regulación financiera.