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El Tau toma el liderato y Unicaja sin jugar se queda solo por detrás tras la derrota de Kalise en Badalona

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El Tau Vitoria, uno de los cuatro equipos del grupo arropado por el nuevo proyecto de Euroliga que ha sacudido los cimientos de la ACB, olvidó la incertidumbre que desde el viernes reina en la Liga por la fractura que ese nuevo plan continental ha desatado entre los clubes y, a medio gas frente a un Alta Gestión Fuenlabrada (86-74), se aupó al liderato del campeonato en solitario.

El descanso del Unicaja, que marca el paso junto con los vascos, permitió que la fuerza de las individualidades condujesen al conjunto vitoriano hasta la atalaya de la ACB. Dieciséis puntos del hispano-argentino Pablo Prigioni y diecisiete del serbio Igor Rakocevic impulsaron al Tau hasta el trono de la Liga. Pero los cimientos del tinglado no han parado de agitarse desde el pasado viernes.

La suspensión de la asamblea general extraordinaria que los clubes iban a celebrar el pasado viernes en Barcelona ha dejado al aire la turbia marea de fondo que el nuevo proyecto de competición de la Euroliga, con plazas fijas de larga duración para los equipos más relevantes del concierto continental al margen de los resultados en sus respectivas ligas nacionales, ha generado entre los demás clubes.

La ACB iba a pronunciarse sobre los ascensos y los descensos (si rebajar la competición a dieciséis clubes o ampliarla de nuevo a dieciocho), una cuestión que requiere un mínimo de trece votos favorables. Sin embargo, los clubes que se quedan fuera de los planes de la Euroliga, que cuenta con Tau, Barcelona, Real Madrid y Unicaja, se citaron para hablar de la situación y el iurbentia Bilbao anunció que iba a abstenerse.

La posición del Bilbao dio un vuelco a la situación y los trece clubes anunciaron a la ACB la decisión de no presentarse a la asamblea, lo que provocó la suspensión. La anulación de la sesión materializa la fractura que la remodelación de la Euroliga ha abierto dentro de la ACB, así como en otras ligas europeas.

Eduardo Portela, presidente del campeonato profesional español y de la Unión de Ligas Europeas de Baloncesto (ULEB), que puso la semilla de la Euroliga y empujo en todas direcciones hasta conseguir organizar las competiciones continentales de clubes tal y como funcionan ahora mismo, ha ido de avión en avión toda la semana.

Ha visitado Lituania, donde fue recibido por el primer ministro, Gedemias Kirkilias. También ha atendido una escala en Polonia y, el sábado por la mañana, veinticuatro horas después de la suspensión de la asamblea de Barcelona, viajó a Milán para acabar el domingo en Bolonia con derbi entre el Virtus y el Fortitudo incluido.

Además de asistir a la resurección del ex madridista Lazaros Papadopulos -diecinueve puntos y catorce rebotes- en el 93-67 que selló la derrota de su nuevo equipo -el Fortitudo, denominado GMAC Bolonia-, Portela clausuró una gira destinada a mantener contactos y conocer las posiciones de diferentes clubes europeos a los que también causa recelos la transformación de la Euroliga.

El mar de fondo, bravio como pocas veces, se agitó por debajo de la superficie que puede disfrutarse en las canchas de la ACB. Además del liderato del Tau, el estadounidense Louis Bullock batió el récord de partidos disputados por un extranjeros al superar los 169 del también norteamericano Joe Arlacukas, el Cajasol apretó al Barcelona hasta la bocina (68-74), el Gran Canaria volvió a salir derrotado de la cancha del DKV Joventut (80-65) -igual que de Vistalegre- y el americano del ViveMenorca Pooh Jeter se convirtió en el jugador de la jornada con 31 puntos vitales para el 73-74 que los menorquines arrancaron del feudo del Bruesa GBC.

Bullock, que terminó la primera parte con un tiro libre por todo botín, celebró su partido 170 en la Liga con veintiún puntos al final del magnífico derbi disputado por el Real Madrid y el Estudiantes (98-81). Es el extranjero más fiel al baloncesto español y una figura indiscutible de la ACB, asustada durante el domingo por el accidente que Ricky Rubio sufrió en su regreso a la actividad en la mano que tenía lesionada, al final reducido a un susto.