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Un taxista reconoce a Santiago y Rosa del Valle manipulando un carrito a las puertas de su casa

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Un taxista que trabajaba por la zona del barrio de El Torrejón el 13 de enero de 2008, cuando desapareció Mari Luz, ha declarado hoy que vio cómo, en torno a las 18.00 horas, los acusados Santiago y Rosa del Valle manipulaban un carrito de la compra a la puerta de su casa y ante la mujer de él, Isabel García.

En su declaración en la vista oral por el juicio del caso Mari Luz, el taxista E.D. ha revelado así algo que hasta el momento no se conocía, ya que si bien en su declaración ante la Policía Nacional, el 22 de mayo de 2008, indicó que había visto a tres personas con un carrito de la compra, aseguró que no podía reconocerlos.

Hoy sin embargo, desde el principio de su declaración ha mantenido que, entre las cosas que de esa tarde le llamaron la atención, una de ellas fue ver a los acusados tratando de meter un carrito de la compra en el maletero de un vehículo.

Ha asegurado que vio cómo Rosa del Valle llegó ante su casa con el vehículo, paró y salió su hermano, Santiago, procedente del portal con un carrito.

Trataron de meterlo en el maletero y, en un momento determinado él se alteró, finalmente, tras algún que otro intento, ambos cogieron el carrito y a la fuerza lograron introducirlo en el vehículo.

El testigo ha sido muy cuestionado por las partes y se le ha preguntado en varias ocasiones por qué no había revelado antes el detalle de que se trataba de los acusados y de Isabel García.

En este sentido, ha asegurado que aunque en su declaración ante la Policía Nacional no se recoja, él "ya lo había dicho" y ha insistido en que no "se lo está inventando" ni lo hace con la intención de querer ayudar.

En la sesión de hoy también ha prestado declaración el propietario del quiosco en el que Mari Luz compró chucherías antes de su desaparición, quien ha asegurado que ésta "vino y se fue por el mismo camino" descartando haberla vista cruzar la carretera.

Con respecto a la familia Del Valle ha asegurado que conocía a Rosa, con la que tenía una relación "normal" de cliente y ha dicho que "nunca ha oído en el barrio comentario alguno de que a éste le gustaran las niñas".

Por otra parte, la camarera del bar en el que Santiago del Valle y su esposa se pararon la tarde de la desaparición a comprar una botella de agua ha declarado que "sólo estuvieron allí dos minutos" y que le llamó la atención el estado de nerviosismo de los dos y su aspecto "raro, no parecían normales".