Público
Público

El "Tea Party" revive el sueño de poder de la derecha estadounidense

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

El movimiento popular "Tea Party" ha colocado en el mapa político de EE.UU. a figuras desconocidas e inyectado una gran dosis de energía a las bases conservadoras, pero exhibe también un extremismo que podría volverse en su contra.

Según todos los pronósticos, el empuje del "Tea Party" hará posible que los republicanos vuelvan a paladear las mieles de la victoria en las elecciones legislativas del 2 de noviembre.

Las encuestas vaticinan que la derecha se hará ese día con el control de la Cámara de Representantes y que ganará terreno en el Senado, donde resulta improbable su victoria.

Kate Zernike conoce bien al "Partido del Té", que basa su nombre en el motín de 1773 en Boston en el que los colonos independentistas tiraron cargamentos de té al mar para protestar por los impuestos del imperio británico.

La periodista del diario The New York Times es autora del libro "Boiling Mad: Inside Tea Party America", algo así como "Hirviendo de Furia: Dentro de la America del Tea Party".

Zernike relata en su obra cómo el movimiento despegó en el 2009 a iniciativa de núcleos de votantes jóvenes "idealistas e ideólogos" preocupados por la economía, defensores de un férreo control del gasto público, escasa presencia del Estado e impuestos bajos.

Lo único que necesitaba esa chispa para arder en llamas era una audiencia insatisfecha con la marcha del país.

Y una economía en crisis con un desempleo de casi el 10% se convirtió en el caldo de cultivo perfecto para el "Tea Party", que supo convertir la ira en poderosa arma electoral.

Retratado inicialmente como un grupo marginal, el movimiento ha atraído a un variopinto abanico de radicales pero, sobre todo, a muchos ciudadanos de a pie, integrantes de una clase media venida a menos furiosa con el desorbitado gasto público y la burocracia, gente que, según Zernike, podría ser "tu vecino de al lado",

Sus simpatizantes son mayoritariamente hombres blancos de más de 45 años, aunque también hay una gran presencia femenina entre sus organizadores.

Situado a la derecha del Partido Republicano, el "Tea Party" impuso a varios de sus retoños en las elecciones primarias derrotando incluso a candidatos del "statu quo" del partido.

Entre los casos más notables está el de Christine O'Donnell, quien se impuso, con la bendición del "Tea Party", en las primarias republicanas para un escaño en el Senado por Delaware.

O'Donnell ha hecho correr ríos de tinta al confesar sus pinitos de bruja, cuestionar que la Constitución de Estados Unidos obligue a la separación de Iglesia y Estado y acusar a los homosexuales de crear el sida.

Salidas de tono como esas podrían, dicen los observadores, perjudicar a los republicanos y ayudar a los demócratas.

El presidente del Partido Demócrata, Tim Kaine, aseguró en una entrevista reciente con Efe que el "Tea Party" les ha ofrecido "enormes oportunidades" al imponer a candidatos marginales que no podrán ganar el 2 de noviembre.

Aun así, el New York Times calcula que el movimiento ultraconservador cuenta con la simpatía de al menos el 19 por ciento de los estadounidenses y que bastantes de los 139 candidatos próximos al "Tea Party" que compiten en las legislativas tienen posibilidad de ganar.

Según Zernike, de esos 139, entre 25 y 33, "o incluso más", podrían hacerse con escaños en la Cámara de Representantes, que tiene un total de 435 asientos. Los republicanos necesitan 39 escaños para hacerse con la mayoría.

En el Senado, su pronóstico es que lograrán entre cuatro o cinco de los 37 escaños en liza. O'Donnell no estaría entre los ganadores. Los demócratas tienen ahora 57 de los 100 escaños y el apoyo de dos independientes.

Todos los candidatos del "Tea Party" compiten por el Partido Republicano.

El movimiento está integrado por distintas facciones, como el Tea Party Express, probablemente la más influyente, el Tea Party Patriots y The Party Nation, que centra su activismo en la Red.

La ex gobernadora de Alaska Sarah Palin se ha erigido en la líder extraoficial del movimiento, que venera también al presentador del canal de televisión Fox News Glenn Beck.