Publicado: 17.03.2014 07:00 |Actualizado: 17.03.2014 07:00

El teatro, el espejo del alma

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Dicen que los ojos son el espejo del alma. Que si los miramos fijamente podemos ver en su reflejo lo más profundo de nuestro ser, incluso aquella parte de nosotros que nos negamos a reconocer como nuestra. En realidad, por muy tentadora que sea la idea, llegar a tal ingente cantidad de conocimiento sobre una persona es difícil, seguramente imposible. Aún así, el hombre y la mujer, ya desde épocas ancestrales, se empecinó en adquirir esa sabiduría. El teatro, desde sus comienzos, ha sido un espacio donde dramaturgos y pensadores han podido estudiar el comportamiento humano. Un lugar donde recrear la realidad e intentar comprenderla.

Con el tiempo, la radio, la televisión y el cine sustituyeron al teatro en su labor comunicadora para las masas y lo relegaron a una segunda línea, como un objeto de culto. Pero ese teatro reaccionario, en el que las comunidades se someten al juicio de la imaginación y el individuo puede contemplarse en la versión caracterizada de sí mismo y reconocerse aún no ha desaparecido. Todavía sigue siendo un reflejo de la sociedad en la que vivimos. Una sociedad del descontento en la que miles de jóvenes tienen que viajar al extranjero para poder trabajar, en la que una persona pierde su trabajo, su casa, y el juicio... sometida a cientos de operaciones financieras diarias que no entendemos, una sociedad compleja y a veces deshumanizada. Siempre que existamos, lo hará ese teatro. Os presentamos cinco funciones que reflejan la España en la que vivimos. No son todas, solo una pequeña parte de lo mucho que se está haciendo.

En un país que ronda los seis millones de parados, para vergüenza de nuestro Gobierno, no es de extrañar que esta situación sea representada sobre los escenarios. Entre otras, lo hace la compañía The cross border Project con Perdidos en nunca jamás, una adaptación libre del clásico de Peter Pan escrito por el escocés James Matthew Barrie en 1904 y por la que su directora, Lucia Miranda, acaba de recibir el premio José Luis Alonso para jóvenes creadores de la Asociación de Directores de Escena de España. En esta historia, el niño rebelde que se negaba a ser adulto se convierte en un nini.

"La idea vino de mi propia experiencia", explica Miranda. "Estuve viviendo y trabajando varios años en el extranjero. Cuando volví a España me encontré con un país en el que ya no podía crecer. Nadie me quería contratar y nadie quería saber nada de mis tres idiomas, dos máster y la experiencia adquirida fuera, y como yo, muchísimos amigos y compañeros del teatro y otras profesiones".

"La idea es contar una historia que preocupa a todos para llevar la reflexión al público"

La necesidad de dejar constancia de su situación la motivó para ponerse en contacto con Silvia Herrero de Tejada, una de las mayores expertas en Peter Pan del mundo (sí, existe una experta en Peter Pan) y autora del texto. "Perdidos en nunca jamás habla de la generación perdida. Es ese país de nunca trabajarás de lo que estudiaste" explica su directora y añade que uno de los objetivos de esta idea es "contar una historia que preocupa a todos para llevar la reflexión al público".

Esta catarsis reflexiva del público supone realmente el principal motor de la compañía. Es una de las pocas que se dedican en España a hacer teatro Foro. Este género nació en Brasil en los años 70 de manos del dramaturgo y escritor Augusto Boal. "Consiste en que nosotros hacemos una obra de teatro en la que contamos una historia y en ella presentamos un conflicto que afecta a una comunidad. El espectador ve la función dos veces, en la segunda el público tiene la oportunidad de parar la escena cuando ve que puede hacer, decir o aportar algo distinto. Cuando escuchamos la palabra stop cambiamos a esta persona por uno de los actores, entonces expone una solución distinta para solucionar el conflicto".

Una de las obras de teatro foro que representa la compañía se titula Qué hacemos con la abuela, y trata el Alzheimer desde el punto de vista de las cuidadoras. "Este es un tema que a mí me ha pillado de cerca y también a personas que conozco" explica Miranda y añade: "El objetivo de la compañía es usar las artes escénicas como herramienta de educación y de cambio social. Nuestro fin no es el teatro sino que este es el medio para poder hablar de ciertas cosas que nos preocupan y nos interesan".

"Cuéntame la misma historia pero de una manera que nunca la haya oído", con esta sentencia la dramaturga María Inés González expone su opinión sobre lo que espera el público cuando va al teatro,  y enfatiza sobre la idea: "a la vez quieren que les sorprendamos, eso es lo complicado".  Así, para complacer al público, junto a su marido Miguel Ángel Cárcano, también dramaturgo y director de escena, se puso manos a la obra y escribió un texto cuyo argumento es, en apariencia, bastante tópico: "chico conoce chica" o lo que es lo mismo "chica conoce chico", solo que en este caso, no hay chico, son dos chicas. La historia de siempre, contada desde la perspectiva de una relación lésbica.

La obra, que se representa en La casa de la portera, se llama Entreactos. Protagonizada por Inés Arcos y Sara Martín, cuenta la historia de amor de Julia y Elena a lo largo de diez años. Durante la hora y media que dura la función el público es testigo de los momentos más representativos de su historia: el día que se conocieron, el primer beso, el momento en el que se enteran de la llegada de su primer hijo... hasta su separación y  el posterior reencuentro.

González y Cárcano aseguran que cuando trabajaron en el texto su intención no fue la de generar ningún tipo de denuncia o reivindicación. Más bien, lo que quieren es normalizar este tipo de relaciones y mostrar al público, simplemente una historia de amor. "Nuestra forma de quejarnos no es a  través de una pancarta, sino contando un relato sin etiquetas. Esta es nuestra manera de denunciar", explica la autora.

Lo que esta pareja ha tratado de hacer es mostrar, como si lo viéramos a través de la mirilla de una puerta, una realidad que existe en todas partes, pero que es más aceptada en algunos lugares que en otros. Por eso, no es de extrañar que la representación haya tenido una buena aceptación en este espacio. El perfil del público que acude de forma asidua a La casa de la Portera suele ser de mentalidad abierta y muy crítico con la discriminación sexual, de hecho, lo extraño habría sido lo contrario, alguien que tras ver la función se haya ido a disgusto o impresionado por algunas de las escenas. Hay un momento en el que las actrices se besan, otro en el que se entrecruzan miradas cómplices y surgen de sus cuerpos caricias que podrían ser interpretadas como lascivas y obscenas por algunas personas.

 "Si hubiéramos cogido a gente de la calle de forma aleatoria y los hubiéramos invitado a ver la obra en La casa de la Portera las reacciones podrían haber sido diversas, y quizás puede que algunos se hubiesen sentido ofendidos o escandalizados". Esta función, con un público más variado hubiera retratado con mayor exactitud la aceptación que la sociedad española tiene hacia las relaciones entre personas del mismo sexo. Una sociedad, que, por las declaraciones que hemos visto en los medios de comunicación por parte de algunos miembros de la Iglesia y otros grupos  todavía rechaza a este colectivo e incluso lo condena.

Hacer este tipo de teatro, el que refleja la sociedad tal y como es, no es tan sencillo como parece.  Pilar Almansa y Dolores Garayalde son dramaturgas y llevan tres años estudiando economía por su cuenta para reflejar el mundo de las corporaciones y explicar los movimientos financieros.  "Queremos saber en qué medida afectan a los países las decisiones tomadas por los grandes poderes económicos que son los que realmente gobiernan el mundo".

Hablar con ellas sobre su próximo montaje, que todavía no tiene nombre, es adentrarse en una terminología económica que cuesta entender si no estás familiarizado con la jerga. Las dos ya tienen experiencia en este tipo de teatro orientado a reflejar la sociedad, en 2010 estuvieron en cartel con Pacto de Estado. Ambientada en el año 2032, la función, que pertenece al género de farsa, cuenta la historia de un presidente del Gobierno llamado Pepe Luis (pretende ser Zapatero) que continúa en el poder porque toma políticas de derecha, y por lo tanto este sector de la población también le vota. Hastiado por las responsabilidades que tiene ser jefe de Estado decide ceder su puesto a la jefa del principal partido de la oposición, representado por la "niña de Rajoy", que ya está crecidita.

Tanto Almansa como Garayalde ven las artes escénicas como una oportunidad de informar al público y denunciar los abusos y las incongruencias del poder. Es este compromiso el que las motivó a ellas y a un grupo de actores y directores a crear la "Liga de las artes".  Cierto día, la directora Aitana Galán preguntó en su perfil de Facebook: ¿Cuál es la diferencia de criterio entre un teatro público y uno privado en la programación? La cuestión caló tanto en el intelecto colectivo de los miembros añadidos a su cuenta que propuso una reunión para tratar el tema. Así nació esta asociación cuyo objetivo es luchar contra la privatización de los teatros públicos en la Comunidad de Madrid.

El teatro social no solo inventa situaciones que sirven para explicar, o reflejar, una parte de la realidad. A veces, como pasas en Ejecución hipotecaria, basa sus contenidos en situaciones reales. La obra, escrita por Miguel Ángel Sánchez y dirigida por el veterano Adolfo Fernández, que también actúa, está basada en un suceso que ocurrió en Alemania en 2012. Los hechos ocurrieron en Karlsruhe, una ciudad situada al sur, cerca de la frontera con Francia.

La historia real cuenta que un hombre de 53 años en paro, que vivía en casa de su pareja y que estaba a punto de ser desahuciado secuestró a varias personas en su domicilio y finalmente ejecutó a cuatro: un agente judicial encargado de echarlos de la vivienda, un cerrajero, el nuevo propietario y la novia del asesino, esta última se intuye que fue por un pacto entre ambos. Finalmente acaba con el suicidio del asesino. "Cuando estás delante de un individuo desesperado que lo que quiere es matarte y te dice que tú eres un instrumento del Estado no te queda más remedio que argumentar y aferrarte a lo que sea para que no te mate", explica Fernández.

Y eso es lo que sucede durante el espectáculo, que el público es testigo de los razonamientos que los secuestrados dan a su raptor, en todo momento bajo la presión de estar delante del objetivo de una escopeta, para salvar sus pellejos. Algunos pueden pensar que esta situación extrema nunca sucederá en España. Que es algo más típico de otros países, como Estados Unidos, donde estamos acostumbrados a escuchar noticias de impresionantes masacres, según Fernández: "nosotros tenemos la necesidad de ejecutar banqueros, lo que pasa es que no nos lo permitimos porque somos seres más civilizados que ellos".

Para el espectador español este tipo de situaciones queda como una fantasía. Fernández asegura que algunas personas de colectivos de desahuciados que han visto la función se le han acercado al final y le han reconocido que en alguna ocasión se han imaginado a sí mismos actuando como el protagonista de la obra, pero una cosa es imaginar y otra muy distinta proceder.

La crudeza con la que está tratada la historia, explica Fernández, es en cierto modo un aviso de lo que podría suceder en España. "Estas desgracias  ocurren en Alemania, pero aquí también, lo que pasa es que el Estado no contabiliza los que se suicidan por la desesperación o por la presión de la reforma laboral o por las preferentes..."

Precisamente para tratar estos temas que preocupan e interesan a la sociedad, el actor y director Alberto San Juan se juntó con algunos amigos y creó Teatro del Barrio, en Lavapiés. "Aquí nos reunimos un grupo de actores, economistas, arquitectos, historiadores para intentar participar en la lucha ciudadana por la defensa de los derechos humanos y la construcción de una sociedad democrática", explica  San Juan durante la pausa del ensayo de su último montaje Marca España.

La obra, de producción propia, expone una visión de cómo hemos llegado a ser lo que somos a través de algunos discursos políticos y de entrevistas a personajes relevantes. "Es una especie de fresco de la situación actual a través de varias escenas reales sacadas de Internet donde aparecen voces del poder como Mariano Rajoy o Emilio Botín. Voces de la lucha contra el poder y voces anónimas de personas afectadas por la crisis".

Para San Juan, el teatro es la manera que tienen los seres humanos de reflexionar sobre sus vidas, su sentido y cómo la vivimos. Para explicarlo recuerda una conversación con el dramaturgo Juan Mayorga en la que este reflexiona sobre que las relaciones humanas explican, entre otras cosas, la forma que tenemos de estructurarnos entre nosotros dentro de la sociedad. Por lo que, hablar de organización, opina Mayorga, es hablar de política, y por lo tanto el teatro, que es un espacio donde se exponen las relaciones humanas, está de manera natural, implicado en la lucha política.

"Aquí el dinero entra a través de la taquilla y de las cuotas de los socios"Una de las peculiaridades, y seña de identidad de Teatro del Barrio es que lo recaudado no genera beneficios personales a los socios. Si alguna vez las ganancias superan a los gastos, explica San Juan, estas irán al proyecto para que pueda crecer. "Aquí el dinero entra a través de la taquilla y de las cuotas de los socios. Con este se pagan los gastos del teatro el alquiler, la luz, el gas... y los sueldos de los trabajadores y si sobra en algún momento se utiliza para producir una función o para traer a alguien interesante que dé una charla".

Uno de los objetivos del Teatro de Barrio es el de ofrecer información a los ciudadanos, siempre dentro del marco de las artes escénicas. "Nuestro discurso no quiere convencer ni adoctrinar a nadie, pretende compartir información. Este es un lugar donde poder hablar de lo que nos pasa, aquí viene gente de muchos tipos".

Aunque la principal intención de los creadores de Teatro del Barrio es la divulgación social y la reflexión política sus creadores no quieren renegar de esta parte de las artes escénicas que pretende puramente entretener. "Aquí también ha venido Pepe Viyuela a hacer un espectáculo de clown, Ignatius Farray, Alex O'dogherty, Sergi López... ha venido mucha gente que no son traen shows directamente políticos y desde luego no sobre lo que está sucediendo ahora mismo... bueno,  si en parte...", concluye.

Son solo cinco ejemplos. Pocos, ya que en toda España se hacen cada vez más proyectos que tratan de reflejar esta sociedad en la que vivimos, ya sea en todo el territorio como lo que ocurre en nuestro propio barrio, nuestra propia calle o en nuestro propio piso. Funciones que tratan el tema de las preferentes, el aborto, que abordan desde diferentes puntos de vista a la banda terrorista ETA, que analizan las pretensiones independentistas catalanas... Una forma de expresarse que pretende sacudir conciencias y que es una de las más antiguas que tiene el hombre. Según Adolfo Fernández: "La televisión es una sucesión de acontecimientos concadenados unos detrás de otros y lo que hace es insensibilizarte. Sin embargo, cuando entras en un teatro y ves a los actores es como si estuvieras allí. En primera línea".