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Teherán reedita la revuelta estudiantil de hace una década

La Policía dispersó por la fuerza a 2.000 personas que trataron de concentrarse en la Universidad de Teherán

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La Policía iraní volvió hoy a dispersar por la fuerza a unas 2.000 personas que trataron de concentrarse junto a la Universidad de Teherán en recuerdo a la revuelta estudiantil de 1999, que supuso la primera gran sacudida al régimen nacido de la Revolución Islámica.

Efectivos antidisturbios se desplegaron en todo el centro de la capital, y en especial en torno a la verja que delimita el campus, donde lanzaron gases lacrimógenos para reprimir a los congregados, explicaron testigos. La manifestación había sido prohibida por las autoridades, que habían advertido que las fuerzas de Seguridad, apoyadas por grupos de milicianos Basij, mostrarían la misma contundencia que han empleado para impedir las recientes protestas contra la polémica reelección del presidente, Mahmud Ahmadineyad.

Aún así, unas 2.000 personas desafiaron la prohibición y se lanzaron a la calle este jueves para rememorar el brutal asalto policial a la residencia de estudiantes la madrugada del 9 de junio de 1999. Hace una década, miles de estudiantes se habían concentrado en el campus para protestar contra el cierre del diario reformista Salaam y contra una ley aprobada por el Parlamento que restringía la libertad de opinión. La represión policial concluyó con una persona muerta, cientos de heridos y miles de detenidos.

En los últimos días, muchos han trazado paralelismos entre aquel llamado Tiananmen iraní, y la oleada de protestas que ha sacudido el país desde que se conociera el resultado de las elecciones del 12 de junio, que la oposición denuncia como fraudulentas. Cientos de miles de personas se lanzaron entonces a la calle, en una oleada de movilizaciones que fue reprimida con crudeza por la Policía y los Basij.

Según cifras oficiales, en las últimas tres semanas de protestas han muerto al menos una veintena de personas, cientos han resultado heridas y varios miles han sido detenidas. Las manifestaciones de la oposición han sido ilegalizadas por el régimen, que acusa a Occidente de instigar los disturbios para provocar lo que denominan una revolución de terciopelo. El Gobierno iraní insiste en que los comicios del 12 de junio han sido 'los más limpios' que se recuerdan.