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Tejero dice que todo el que se crea importante por ser famoso es una caricatura

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"Todo el que se crea que por ser famoso o actor es alguien importante, para mí es una caricatura", ha dicho hoy el actor Fernando Tejero para resumir lo que quiere transmitir con la obra teatral "Piedras en los bolsillos", que protagoniza junto a Julián Villagrán.

Escrita por Marie Jones y dirigida por Hernán Gené, "Piedras en los bolsillos", estrenada en octubre en Avilés (Asturias), llega mañana al Teatro Principal de Vitoria y hoy han comparecido ante la prensa los dos actores.

Se trata de una comedia cuyos dos protagonistas son dos figurantes o extras de una producción cinematográfica que se desplaza a un pequeño pueblo de Andalucía para rodar una película.

En total son catorce personajes los que aparecen en la obra, siete de ellos interpretados por Tejero y otros siete por Villagrán, que generan todo tipo de situaciones rocambolescas entre los habitantes del pueblo.

La escenografía es mínima, con tan sólo una rueda de madera, un baúl y dos banquetas en escena.

En la obra se refleja cómo afecta la mentira del cine a los figurantes que empiezan a pensar en la fama, y al amor propio y a la dignidad de los seres humanos, ha explicado Tejero.

El actor cordobés, conocido principalmente por su personaje de porte en la serie de televisión "Aquí no hay quien viva", ha reconocido que quería "volar fuera" de la compañía de teatro "Animalario", en la que ha trabajado en varias ocasiones, y recorrer la geografía española con su montaje ya que hasta ahora nunca había representado una función fuera de Madrid o de Barcelona.

"Vivimos en una sociedad donde prima la lucha por lo material más que por los sentimientos y de eso habla esta función", ha indicado.

Feliz con este proyecto que "sorprende" a cualquiera "para bien o para mal", Tejero ha indicado que desde que se estrenó la obra ha perdido cinco kilos. "En cada función creo que pierdo medio kilo", ha manifestado.

Para el actor, la obra "es un curro de esquizofrenia" porque los dos actores cambian continuamente de voces, de sexo y a pesar de ello "todo se entiende de maravilla y eso es difícil de conseguir".

Julián Villagrán ha explicado que la peculiaridad de la función es que dos actores hagan tantos personajes. Se embarcaron en este "reto" para huir del teatro comercial y hacer algo diferente, aunque al principio tenían miedo de la que la gente no entendiera el código de la obra porque los dos actores siempre aparecen con el mismo vestuario y nunca salen de la escena.