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Telefónica planea el fin de la tarifa plana ilimitada

La operadora hace un llamamiento al sector para que se cobre a cada usuario según lo que descargue. La compañía asegura que las redes ya no soportan el crecimiento del tráfico

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Internet va a cambiar radicalmente. Si las compañías de telefonía logran sus pretensiones, el acceso a la red se convertirá en breve en un mundo donde cada usuario disfrutará de una calidad diferente en función de cuánto pague, y donde se primarán unos servicios frente a otros dependiendo de la tarifa del consumidor final, o bien de los acuerdos que el operador cierre con los proveedores de contenidos. Un internet, al fin y al cabo, en el que la pregunta no será si se tiene o no acceso a la red sino de qué calidad es el mismo, a qué da derecho y a qué precio. Es, aunque las compañías lo nieguen, el principio del fin de la neutralidad de la red.

Las operadoras venían avisando de que el chocolate para todos se iba a terminar pero ayer la española Telefónica dejó claro que el cambio está en sus planes de futuro inmediato si el resto del sector la sigue. Para Telefónica, todos los agentes que operan en torno a internet tienen que ir hacia ese camino porque las redes, especialmente las de telefonía móvil, no pueden soportar el crecimiento actual del tráfico si se permite que todos los usuarios accedan libremente a todos los servicios por el mismo precio.

A nivel mundial, “en un minuto se suben 24 horas de vídeo a la red y en un segundo se actualizan 50 millones de blogs”, alertó Julio Linares, consejero delegado de Telefónica, en la inauguración del XXIV Encuentro de las Telecomunicaciones organizado por la patronal Aetic en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander.

Este fenómeno exige que la capacidad de las redes se mejore constantemente aunque esté provocado por una parte pequeña del total de internautas.

“En España, un 5% de los usuarios de banda ancha móvil produce el 75% del tráfico”, aseguró Linares. Al pagar la misma tarifa, “el usuario medio está subsidiando al usuario intensivo”.

La situación “no es sostenible en el futuro porque el enorme crecimiento del tráfico va a seguir, cada día va a haber más uso de banda ancha, dispositivos más potentes y más aplicaciones que van a contener más vídeo”, explicó. La solución, en su opinión, es que se acabe con la filosofía de que internet es un servicio que debe tener el mismo coste para todos. Quien quiera hacer un mayor uso, que lo pague.

“Hemos estado disfrutando de las conexiones sin pensar en cómo dar más valor a la información que transportamos por nuestras redes. Tenemos tres herramientas para hacerlo: servicios más enriquecidos, tener en las redes capacidad (técnica) para ofrecer diferentes calidades para los diferentes servicios, y tener flexibilidad tarifaria para ofrecer variedad de precios en función de la demanda de cada usuario”, explicó Linares. No es el fin de las tarifas planas, quiso aclarar posteriormente el consejero delegado de Telefónica a un grupo de periodistas. “Estamos a favor de ofrecer tarifas planas pero adecuadas a cada tipo de cliente. Una para los que quieran navegar, otra para los que quieran hacer descargas...”, dijo.

La fórmula que sí parece tener los días contados es la de la tarifa plana sin límite de volumen de descarga, que está provocando problemas sobre todo por aquellos usuarios que parecen “tener un centro de cálculo en casa” por la cantidad de tráfico que generan, añadió Linares.

El ejecutivo se mostró satisfecho de que, mientras hace unos meses el mero hecho de tratar el asunto del acceso a internet de varias calidades generaba críticas, ahora el debate está abierto a nivel mundial. El que fue objeto de las críticas de Telefónica hace meses, Google, se ha convertido en gran aliado gracias al acuerdo cerrado con Verizon. Sobre si Telefónica estaría dispuesta a alcanzar un acuerdo similar, Linares comentó que ahora no se negocia ningún acuerdo, “aunque sí se está hablando con todos los agentes de la industria”.

De hecho, para Telefónica son los proveedores de contenidos los que tienen en su mano lograr que los consumidores no tengan que pagar más por acceder a sus servicios, siempre que sean ellos los que paguen y logren “que sea sostenible el modelo sin tener que recurrir a incrementar el precio a los usuarios”, dice Linares. Otras operadoras parecen listas a seguir los pasos de Telefónica.

De hecho, la compañía española aludió no sólo al acuerdo de Verizon con Google sino a fórmulas que estarían planteándose otras grandes compañías europeas como la francesa Orange, que también opera en España. En cuanto a Vodafone, la británica estuvo hace un año tanteando a la Comisión Europea para ver cómo se tomaría el lanzamiento de un abanico de tarifas en el móvil basadas en el tipo de uso de la red, según ha podido saber este diario. El calentamiento del debate sobre la neutralidad de la red hizo que Vodafone pospusiera para más adelante sus planes iniciales.

40.000 millones de máquinas
Según los cálculos anunciados ayer por Telefónica, hacia el final de la década habrá unos 40.000 millones de dispositivos conectados a internet en todo el mundo.

300.000 aplicaciones móviles
La compañía estima que el pasado junio el número de aplicaciones de internet enfocadas a las conexiones móviles alcanzó los 300.000, de las cuales unas 30 superan el medio millón de usuarios.

Tráfico multiplicado por 50
El tráfico en redes móviles se multiplicará por 50 en los próximos cinco años, según un estudio de Compuware.

54,5 millones de móviles
Los fabricantes distribuyeron 54,5 millones de ‘smartphones’ en el último trimestre de 2009, un incremento del 39% frente a 2008.

23 exabytes
El tráfico anual a través de dispositivos móviles alcanzará los 23 exabytes en 2015, según Nokia Siemens Network. Este volumen equivale a 6.300 millones de personas que descargan un libro digital al día.