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"La televisión actual trata al ciudadano como a un cliente"

El periodista Joaquim Maria Puyal acaba de publicar 'La realidad inversa. Sociedad y medios: un alegato para una nueva televisión'

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Está considerado por muchos como uno de los mejores presentadores de televisión y locutores de radio de Catalunya. Sin embargo, Joaquim Maria Puyal (Barcelona, 1949) es prácticamente un desconocido en el resto de España. A sus espaldas lleva 44 años de trabajo en medios como Radio Barcelona, TVE, TV3 y Catalunya Ràdio y es reconocido como el primer profesional que narró partidos de fútbol en catalán. Ahora, como veterano periodista, analiza el medio televisivo desde dentro en La realidad inversa (Destino).

Su libro comienza con una reflexión contundente: 'El ciudadano de la democracia tiene derecho a un modelo de televisión que le trate como una persona.'

'Se ha perdido la responsabilidad social de los medios'

¿Cómo le trata ahora?

Básicamente como a un cliente. Le interesa el número de personas que ve la televisión para poder decir 'tenemos tal share' y poder vender publicidad. Quiere capturar al espectador sin importar el modo ni el interés objetivo de los mensajes que lanza.

¿Cómo sería el modelo que trata a los espectadores como a personas?

'La televisión debe ser un medio de acceso al conocimiento'

Un modelo que tuviera en cuenta los valores sobre los que se asienta la sociedad. Un medio de masas como la televisión no tiene por qué renunciar al interés de sus mensajes. Debe ser un medio desde donde se pueda acceder al conocimiento a través del entretenimiento. Pero este último debe ser una condición, no un objetivo, porque sino cabe todo tipo de mensajes.

Precisamente usted rechazó trabajar en una televisiones privada nacional porque le exigieron audiencia independientemente del contenido del programa.

Un día estaba hablando con el director de una cadena y le exponía que en mi modelo de trabajo seguía respetando unos principios básicos y que nosotros no ofrecíamos cualquier cosa al espectador. Divulgábamos conocimiento de forma entretenida. El directivo me dijo: 'Me da igual el cómo, lo que quiero es que consigas audiencia'.

'No es aceptable que los diarios incluyan publicidad de prostitución'

¿Y si lo único que importa es la audiencia, qué ocurre?

Que se capta la atención del espectador mediante peleas, insultos y malos rollos. Antes había que buscar profesionales que articulasen el discurso. Ahora, los personajes de determinado tipo de programas lo hacen todo. El cómo al que yo me refería ya no hace falta. Estos programas articulan recursos clásicos de las conversaciones de los lavaderos y de los chascarrillos.

¿Se ha perdido la responsabilidad social de los medios?

En efecto. Pienso que cada vez más los medios están pendientes tan sólo de cumplir objetivos comerciales. Además, hay que levantar la vista y ver que no ha habido nadie que intente evitarlo. Por ello creo que la situación está así, porque la está permitiendo la Administración, la ley o los propios profesionales.

Ahora parece que se está abriendo un pequeño frente de lucha en las redes sociales. Sirva de ejemplo lo ocurrido con La noria'.

Bueno, es un poco peligroso deducir conclusiones generales de episodios concretos. Por otra parte, tampoco estoy muy convencido de que esa base de espectadores esté concienciada de su capacidad de respuesta. Estaría bien que hubiese un estado general de opinión que pensara que la televisión puede tener mayor calidad, y no sólo con los programas de este estilo, sino también en informaciones relacionadas con el periodismo. Qué tipo de mensajes llegan a la gente y quién avala esos mensajes.

Usted también señala la importancia de las informaciones que no se dicen en los medios.

La realidad es como es y eso no se puede cambiar. Sin embargo, poca gente sabe que España produce y vende armamento militar y, por el contrario, mucha gente sabe muchísimas cosas de la vida de cualquier famoso. Entonces, ocurre que en el cerebro de nuestros ciudadanos tiene mucha más presencia la vida sentimental de los famosos que la producción arma-mentística de España. Y si nadie habla de esto, habrá un momento en el que nadie lo sepa. Es la deformación de la realidad.

De igual forma, denuncia en su obra que los periódicos que admiten publicidad de prostitución son partícipes de la explotación sexual de la mujer.

No todo vale a la hora de hacer dinero. La práctica de la prostitución es opinable, siempre que sea decisión personal, pero cuando hay negocio se convierte en algo indigno y no se puede aceptar que los periódicos incluyan esta publicidad.

Si tuviese que cambiar sólo una cosa del sistema de medios para que funcionara mejor, ¿qué cambiaría?

La ley. Si comparamos el preámbulo la ley de 1988 con la de 2010, vemos que en las primeras 13 líneas de la ley del 88 las palabras servicio público están recogidas cuatro veces. En la ley de 2010 el concepto 'servicio público esencial' no aparece, y el texto gira alrededor de los conceptos de industria y economía.