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"En televisión, la estabilidad no existe"

Jordi Évole conduce en La Sexta una nueva temporada de 'Salvados' 

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Casi un millón de personas siguieron el estreno de la nueva temporada de Salvados el pasado domingo en La Sexta. Jordi Évole, alma y cara (dura) del programa, afirmó a Público que cinco temporadas son suficientes para sentir que el formato está asentado en la parrilla, aunque 'en televisión, la estabilidad no existe, porque todo es muy cambiante'. Tanto o más que su propio programa, ya que no hay un Salvados igual a otro: 'No somos muy amigos de las estructuras fijas, siempre hemos tenido vocación de reinventarnos'.

Aunque comenzase la temporada viajando a Qatar, los nuevos programas se bañarán en la realidad española. 'Con el 15-M, la crisis cambiando parámetros y las elecciones a la vista, tenemos caldo de cultivo para hacer Salvados sin movernos de aquí', aseguró.

'Cada vez llegamos más lejos en las cotas de atrevimiento'

Conocido por su personaje el Follonero, el presentador explica que la fórmula del programa es mezclar periodismo y humor. Pero ¿podemos reírnos de todo? 'Creo que sí, hay temas que pese a lo dramáticos que son, a veces se van hacia la comicidad', admite.

La ironía y el sarcasmo en temas espinosos son la clave de su éxito, pero también de las críticas. Évole tiene la conciencia 'muy tranquila', porque para él lo principal es la honestidad dentro de la subjetividad de su trabajo. Asegura que no tiene miedo ante ningún tema (o casi). 'A veces nos autocensuramos con cosas que puedan ofender a colectivos con una creencia de la que parezca que te burlas y ahí sí que vamos con pies de plomo', señala. Para esas decisiones acude a su madre, 'que es católica', y a más gente que le da un punto de vista diferente. Así comprueba si se está 'pasando de la raya'. 'Cada vez llegamos más lejos en las cotas de atrevimiento. Es un programa irreverente, incomodo, pero somos así'.

'Hay una obsesión por crear y santificar la polémica para ser noticia'

En el próximo programa, que coincide con el 11-S, se adentra en la relación de la sociedad española con el mundo musulmán. 'El 11-S fue un punto de inflexión en cuanto a esas relaciones y queríamos ver si hay fobias o temores', explica. Además de hablar con miembros de la comunidad islámica y la escritora Pilar Rahola, Évole se enfrenta a una de las entrevistas 'más escalofriantes' de su carrera. Un joven marroquí que estuvo tres años preso en Guantánamo le ofrece un testimonio acerca de cómo las actuaciones de Occidente 'hacen que las posturas se radicalicen'.

El guión es una de las bazas fuertes de Salvados y el presentador siempre trata de mantenerse fiel a él, aunque su vena de 'preguntón' es irremediable. 'Siempre sigo preguntando hasta que consigo la respuesta que mejor pueda entender la audiencia, porque no hay tema difícil sino mal explicado'.

¿Podría existir Salvados en otro canal? 'Es un programa incómodo, porque al día siguiente puedes tener la llamada de alguien al que le ha molestado', responde. A su juicio, hay cadenas a las que eso les gusta más o menos, y a La Sexta 'le va la marcha'.

La posible fusión de su cadena con Antena 3 no le preocupa porque ya estuvo (con Buenafuente) en el canal de Planeta y sabe cómo es trabajar ahí. 'Yo, más que de parejas soy de tríos: Antena 3, La Sexta y MTV. Una pareja siempre necesita música romántica para acabar de enamorarse', bromea.

El suyo es definido como el programa más descarado de la televisión, pero el presentador discrepa: 'Los hay más descarados'. Opina que en la televisión hay una obsesión por 'crear y santificar la polémica para ser noticia', y, aunque admite que ellos también las crean, las de los otros 'a veces son artificiales'. Curioso, de alguien conocido como el Follonero. 'Estamos ya en otra fase del personaje, hemos madurado y a mí me han salido canas', señala. El personaje que chinchaba a Buenafuente ha pasado a mejor vida.