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Las temperaturas suaves del invierno han adelantado las plagas y retrasado la caída de la hoja

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Las temperaturas suaves de este invierno han adelantado la aparición de algunas plagas como la oruga procesionaria, la hormiga o la avispa y han retrasado la caída de la hoja de los árboles caducos de ciudades españolas, donde algunos aún tienen hojas verdes, algo que sólo había ocurrido hace dos años.

Las empresas de control de plagas han sido quienes han notado que los ciclos biológicos de algunas especies se han adelantado: desde finales de enero han recibido avisos de oruga procesionaria, cuando lo normal es que comiencen a finales de marzo, y durante el invierno han recibido un goteo de llamadas alertando de algún brote de hormigas o de avispas.

"No han sido una avalancha", declaró a Efe el presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (Anecpla) Felipe Rivera, "pero es que hasta hace un par de años, no se recibía ni uno solo".

Rivera atribuye a las temperaturas suaves el adelantamiento de estos ciclos biológicos: "en pleno mes de enero, las hormigas, en días especialmente cálidos piensan que ya están en su primavera".

Aunque no tiene estadísticas, Rivera cree que "quizás este año hayan aumentado los avisos" de invierno respecto al año pasado, algo que confirmaron los responsables de la empresa de control de plagas Rentokil sobre la oruga procesionaria; allí afirmaron que "no es normal" que empiecen a llamar clientes tan pronto.

La procesionaria que devora el follaje de algunos árboles y puede ocasionar alergias a humanos y mascotas, pasa los inviernos en nidos de seda construidos entre los troncos de pinos, cedros y abetos en bosques y ciudades, y descienden al suelo a finales de marzo para culminar su transformación en mariposa.

Si no se han tratado los árboles para eliminar la plaga en septiembre u octubre, cuando la oruga sube a sus capullos, hay que hacerlo antes de que baje, a partir de febrero, y un adelantamiento del ciclo complica el tratamiento, explicó Rivera.

Los árboles también han notado las temperaturas cálidas, y los de hoja caduca que crecen en las ciudades -entre el 17 y el 20 por ciento de los árboles urbanos- han retrasado la caída de la hoja, explicó Mariano Sánchez, investigador del CSIC y vicepresidente del Jardín Botánico de Madrid, si bien matizó que no hay estudios y que se basa en observaciones.

Señaló que aún pueden verse hojas verdes en árboles que las deberían haber tirado en octubre y noviembre, en una proporción que calcula en torno a un 5 por ciento.

En Valencia, la llegada de las heladas cuando los árboles aún tenían hojas hizo que éstas se quedaran pegadas a las ramas: "el frío seca la hoja en el árbol", señaló.

Los chopos, plátanos y robles han pasado, al retrasar la caída de su follaje, de ser caducifolios a semiperennes, y otras plantas semiperennes como las jacarandas y las tipuanas del litoral mediterráneo se han comportado como perennes, al conservar la hoja este invierno.

Este fenómeno sólo había ocurrido antes hace dos inviernos, apuntó Sánchez, quien añadió que los árboles necesitan frío para tirar la hoja.

Este frío les ha faltado especialmente en el litoral mediterráneo y en las ciudades, ya que el clima urbano es más atemperado, entre otros factores, debido a la contaminación, aunque también se ha notado en el campo.