Publicado: 06.08.2014 00:00 |Actualizado: 06.08.2014 00:00

El teniente expedientado por una novela de corrupción militar pierde 10 kilos en su huelga de hambre

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El teniente del Ejército de Tierra Luis Gonzalo Segura lleva ya 20 días en huelga de hambre en el hospital mientras cumple los dos meses de arresto como sanción por las acusaciones sobre presuntas corruptelas en las Fuerzas Armadas que ha vertido en las presentaciones públicas de su novela Un paso al frente.

Segura inició su huelga de hambre un día antes de comenzar a cumplir el arresto que se le impuso como sanción del expediente que se le había abierto por sus declaraciones, en las que habla de "abusos, privilegios y corruptelas de la casta militar dominante" que se sostienen por la "ley del silencio". También se le ha condenado a pérdida de destino en la unidad donde servía actualmente en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.

El teniente debía cumplir su arresto en el centro disciplinario militar de Colmenar Viejo (Madrid), pero en los primeros días fue trasladado al Hospital Militar Gómez Ulla para que pueda ser controlado en todo momento debido a su intención de continuar con la huelga de hambre, alimentándose sólo a base de líquidos.

En todo este tiempo, Segura ha ido publicando cada día comentarios en las redes sociales Facebook y Twitter acerca de su estado y evolución. Según asegura, ha perdido ya más de diez kilos y en ocasiones tiene "fallos de memoria".

Además del expediente disciplinario, el teniente se enfrenta a un expediente gubernativo que se le abrió por una carta al ministro de Defensa que incluye en su libro y por la que se le acusa de vulnerar el código disciplinario militar en lo referente a "realizar actos gravemente contrarios a la disciplina, servicio o dignidad militar que no constituyan delito".

Es el propio Ministerio de Defensa el que deberá resolver este expediente gubernativo, que podría acarrear a Segura su expulsión definitiva de las Fuerzas Armadas.

Según ha contado el teniente en sus comparecencias públicas, todo lo que expone en su novela lo había denunciado previamente ante la Justicia militar, pero las querellas fueron archivadas. Según el Ejército, dichas denuncias se basaban en "meras sospechas o rumores" o "simple desconocimiento", de modo que se considera justificada la sanción de arresto de dos meses porque se entiende que las acusaciones de Segura en las presentaciones de su novela serían "falsas".

De hecho, la Sala de Justicia del Tribunal Militar Central número 1 archivó las denuncias alegando que donde el teniente pretendía "ver irregularidades", las actividades estaban "justificadas por los órganos administrativos de control y ejecución de la contratación y el gasto".

El Ministerio de Defensa ha optado por mantenerse cauto sobre este asunto y no hacer muchas valoraciones, si bien el mismo fin de semana en que Segura comenzó a cumplir su sanción aclaró que las faltas que el teniente había cometido son "graves" y están "penadas" con la privación de libertad.

Además, el departamento que dirige Pedro Morenés insistió en que el oficial, como todo militar profesional, está sometido a las Reales Ordenanzas y a la Ley Orgánica de Derechos y Deberes de los miembros de la Fuerzas Armadas, que en su artículo 11 marca los límites de la libertad de expresión de los militares.