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El tercer coloso de Memnon ya está en pie junto a sus hermanos en el Valle de los Reyes

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Pesa 250 toneladas y estaba sumergido en el agua a tres metros de profundidad, pero eso no ha impedido que un nuevo coloso de Memnon ya esté en pie, como sus dos figuras hermanas que presiden el templo de Amenofis III, en el sur de Egipto.

Un equipo de arqueólogos dirigidos por el español Miguel Ángel López acaba de levantar el cuerpo de esta imponente obra ubicada en la orilla occidental del río Nilo, próxima al Valle de los Reyes.

En declaraciones a Efe, López explica que la estatua erigida representa al faraón Amenofis III y fue derrumbada por un terremoto hace más de 3.200 años en un terreno muy inestable, arcilloso y cubierto de agua.

No era fácil rescatar de ese entorno a esa figura de cuarcita y unos 15 metros de alto, por lo que se procedió a sacarla usando unos cojines de aire comprimido.

"Es como lo que usan los bomberos en los rescates cuando un avión cae al mar o un tren descarrila", pone como ejemplo el especialista, que narra cómo se fueron metiendo esos cojines poco a poco debajo del cuerpo hasta desplazarlo a unos 20 metros de su lugar.

Una vez que se localizó el sitio exacto donde se encontraba la base de la estatua y se puso el soporte adecuado, llegó el momento de recolocar el coloso, una labor en la que participaron hasta trescientos obreros, quienes emplearon poleas "al más puro estilo faraónico", según López.

"Lo más complicado fue poner en el suelo la escultura, ya que estaba totalmente agrietada, por lo que fue un éxito total que no se rompiera nada con tanta presión", destaca este experto en estructuras colosales.

El arqueólogo considera que sus nueve años de trabajo en este proyecto -iniciado en 1998 por la armenia Hourig Sourouzian- han supuesto un "gran reto", que piensa seguir alimentando con las nuevas piezas que están en proceso de recuperación.

"Ahora voy a poner un pie que pesa 14 toneladas", afirma entusiasmado López, que explica que después colocará otras partes de la anatomía del coloso como las rodillas, el torso o la cabeza.

El tercer coloso de Memnon se encuentra en el segundo pilono de los tres que integran el templo fúnebre de Amenofis III, llamado por sus constructores "La casa de millones de años".

En la parte delantera están sus dos célebres estatuas hermanas, a la vista de los turistas, aunque faltan por recuperar otras tres figuras de dimensiones menores.

Construido durante la época de mayor esplendor de la civilización faraónica, este templo estaba compuesto por tres patios, un peristilo, una sala hipóstila y un santuario, con una longitud total de quinientos metros.

Amenothep III (o Amenofis III, en griego) fue hijo del rey Tutmés IV y perteneció a la XVIII dinastía, que gobernó Egipto de 1554 al 1304 antes de Cristo, ubicó su capital en Tebas y desde allí consolidó la supremacía egipcia en Babilonia y Asiria.

El nombre del coloso hace alusión sin embargo a quien los griegos llamaron rey Memnon, un monarca de Etiopía que luchó en la guerra de Troya para defenderla.

Cuenta la leyenda que el coloso norte del primer pilono cantaba y tenía poderes para al oráculo de los dioses, pero el arqueólogo español ya adelanta que la última estatua erigida no cuenta con esos "prodigios".

Según explica, el otro coloso tenía una grieta que hacía que, con los cambios bruscos de temperatura, los bloques de piedra chocasen entre ellos y emitieran un sonido chirriante.

"En la estatua que hemos levantado no hay esas grietas", apunta Marcos, que se prepara para la inauguración oficial el próximo 1 de marzo de la puesta en valor del monumento mientras continúa con otros proyectos "colosales".

Belén Delgado