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La tercera reforma financiera del PP rompe el consenso con el PSOE

"Si el Gobierno ha decidido que no es momento del acuerdo, debe ser el momento de la oposición firme", advierten los socialistas. El Ejecutivo saca adelante el real decreto ley impuesto por Bruselas con el apoyo de CiU y UPN y la abstenci

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La gravedad de la crisis y la mayúscula dureza de la política económica del Gobierno ha podido derrumbar uno de los muros de acuerdo que todavía perduraban de la pasada legislatura: el entendimiento, a trancas y barrancas, entre los dos grandes partidos para operar la compleja reestructuración del sector bancario. Las dos importantes que lideró el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero contaron con la aprobación del PP. La primera del Ejecutivo de Mariano Rajoy (de febrero), fue respaldada por los socialistas. En la segunda, de mayo, el PSOE ya enfrió su posición y administró la abstención. La tercera, aprobada el pasado 31 de agosto y convalidada este jueves por el Congreso por 196 votos a favor (PP, CiU y UPN), 120 en contra (PSOE, Izquierda Plural, UPyD, ERC, Amaiur, BNG, Foro Asturias, Geroa Bai y Compromís-Equo)  y seis abstenciones (PNV y Coalición Canaria) no ha resistido el consenso. El pacto está ya completamente roto. El Ejecutivo se deja demasiados pelos en la gatera.

En su primera intervención ante la Cámara, el ministro de Economía defendió la letra y espíritu de un real decreto ley impuesto por Bruselas. Porque la nueva vuelta de tuerca al sistema bancario es una de las condiciones que figuran en el memorando de entendimiento (MoU) que España suscribió para poder recibir el rescate de hasta 100.000 millones de euros. Luis de Guindos se ciñó primero a la explicación del texto, que trae como grandes novedades la posibilidad de la intervención temprana en las entidades con dificultades, la creación de un banco malo –al que el Ejecutivo se negó como gato panza arriba pero con el que al final tuvo que tragar–, la concesión de mayores poderes al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) o la búsqueda de una tibia solución para los titulares de las participaciones preferentes.

El banco malo estará 'plenamente operativo' al inicio de diciembre

El ministro avanzó, no obstante, parte del calendario de implantación de la reforma. Las entidades que el MoU llama de Grupo I –las ya intervenidas por el FROB: Bankia, Novagalicia Banco, CatalunyaCaixa y Banco de Valencia– recibirán las ayudas públicas después de que a principios de noviembre la Comisión Europea apruebe sus planes de reestructuración. Las del Grupo II –las que no pueden afrontar sus déficit de capital sin ayudas públicas–, verán aprobados sus planes de reordenación hasta finales de diciembre. Y las del Grupo III –aquellas más saneadas, y que pueden hacer frente a sus necesidades de capital por sí mismas– tras la presentación de sus planes en octubre, tendrán hasta junio para demostrar que pueden sobrevivir sin problemas. Además, los nuevos requerimientos de capital del 9% a las entidades financieras entrarán en vigor a partir del 1 de enero de 2013.

Aún quedan cabos sueltos del banco malo. De momento, se mantienen los planes de que se desarrolle su estatus reglamentariamente durante el otoño, con vistas a que esta sociedad que absorba todos los activos tóxicos del sistema 'esté plenamente operativa a principios de diciembre'. El banco malo, señaló, 'ayudará a disipar las dudas de los inversores sobre la calidad de los balances bancarios, facilitando su saneamiento definitivo y la reducción ordenada de su exposición al sector inmobiliario'. 

Clamor de la oposición contra la solución para los afectados por las preferentes

El Gobierno pinta su tercera reforma como la 'definitiva', que llevará a un sector financiero 'más saneado, con entidades más solventes', lo que permitirá la vuelta del crédito y que la recuperación de la deprimida economía española 'sea una realidad'. Pero no lo cree así parte de la oposición. El primero en tomar la palabra fue el PSOE. Hasta ahora, el PP había apoyado las reformas bancarias del PSOE y el PSOE había refrendado (o se había abstenido) en las aprobadas por el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Pero hoy rompe la baraja. Valeriano Gómez criticó el fondo del real decreto ley (sobre todo por la solución buscada a los tenedores de preferentes) y censuró la falta de diálogo con Economía: 'No esperaremos más. Ya está bien. Aquí se acaba esta triste historia. Si el Gobierno ha decidido que no es el momento ni del consenso, ni del acuerdo en el peor lance económico en nuestra historia democrática, debe ser el momento de la oposición firme, de la oposición en democracia, de la respuesta con la razón, con la palabra y con la justicia, de responder a unas medidas que no compartimos ni comparte la inmensa mayoría de la sociedad española'. La situación ya es insostenible, abundó el portavoz: 'En menos de un año han puesto al borde de la quiebra a parte sustancial del sistema financiero, han tenido que pedir un rescate para recapitalizarlo, y parecen dispuestos a pedir un rescate global. En ocho meses han hecho mucho más, ya lo creo, que en los ocho años anteriores: han arruinado los esfuerzos de confianza en la economía'. Quiebra de puentes y nueva puesta en práctica del talante más duro de los socialistas salido del Comité Federal del domingo pasado

Guindos: 'España tiene un marco global que, de haber existido antes, no nos habría llevado a esta situación'

Guindos, que suele replicar a la oposición con tono lacónico, se encendió esta vez. 'Se opone a que introduzcamos cautelas a futuro para evitar situaciones como la que viven miles de preferentistas en estos momentos. Se oponen a reforzar los poderes de control de la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Se oponen también a que el Fondo de Garantía de Depósitos garantice la solvencia de los depositantes. Se oponen a potenciar el papel del FROB como verdadera entidad de reestructuración y de resolución. Se oponen a que España tenga un marco global de gestión de crisis financieras que, de haber existido anteriormente, no nos hubiera llevado a esta situación. Se están oponiendo además a que sean los accionistas y los acreedores de las entidades financieras los que soporten el coste de la reestructuración antes que los contribuyentes. Se están negando ustedes, señorías, a cumplir con los compromisos adoptados por España con sus socios comunitarios [...]. Apelo a su sentido de responsabilidad'. El ministro culpó al PSOE, como hizo vehemente el portavoz del PP, Vicente Martínez-Pujalte, de haber creado un gigantesco problema en sus años en la Moncloa, agrandado al calor de la burbuja del ladrillo (el crédito promotor aumentó de 72.000 a 320.000 millones de euros entre 2003 y 2007). También el de las preferentes, cuya comercialización masiva se produjo entre 2008 y 2009. El titular de Economía comparó la actitud de los socialdemócratas alemanes, que apoyaron el préstamo de 100.000 millones a España, con la de los socialistas españoles. La equiparación tiene su trampa, porque la Cámara jamás se ha pronunciado sobre las condiciones que establece el MoU, mientras que el Bundestag sí lo discutió porque Berlín es uno de los países financiadores. 

'Debe ser el momento de la oposición firme', sentencia el PSOE

Desde el PSOE no podían ocultar su indignación. En la segunda reforma de Guindos, de mayo, accedieron a la abstención porque el Gobierno se había comprometido a introducir algunos cambios. Ese segundo texto todavía está tramitándose en la Cámara. Ahora, el tercer real decreto ley se superpone, y también se tramitará como proyecto de ley –así lo apoyó el Congreso por unanimidad– y podrán introducirse enmiendas, de forma que el resultado, a juicio de los socialistas, es 'un pastiche' y una 'chapuza'. En esta ocasión, a diferencia de las negociaciones a cara descubierta que pudieron verse en mayo, no ha habido conversaciones. 

El Ejecutivo sí ha logrado atraerse a los dos grandes partidos nacionalistas. No sorprende tanto el voto a favor de CiU –el grupo de Josep Antoni Duran i Lleida se abstuvo en el decreto de mayo–, pero sí más el del PNV. El catalán Josep Sánchez Llibre saludó la llegada del banco malo –'¡Menos mal!', exclamó– y alabó la letra de la reforma, porque aportará 'confianza', 'liquidez' y 'coste cero al contribuyente'. 'Puede ser un buen real decreto ley aunque llega con tres años de retraso'. Pedro Azpiazu, del Grupo Vasco, aplaudió las medidas para resolver los problemas del sector, como la actuación temprana de entidades con problemas. El PNV, que se opuso a anteriores reformas financieras, optó hoy por la abstención por su esperanza en que los puntos más inconcretos puedan modificarse durante la tramitación parlamentaria. Con todo, nacionalistas vascos y catalanes reprocharon al Ejecutivo que no haya buscado la solución óptima para los afectados por el fraude de las preferentes, por mucho que la UE obligase a los tenedores de esos títulos a asumir pérdidas. Gómez, el portavoz del PSOE, ya había advertido de que el MoU no puede ser la 'excusa' para dejar en la cuneta a los pequeños inversores 'engañados'.

La abstención de CC sonó más en las formas a voto en contra. Ana Oramas recordó que esta es la reestructuración no del Gobierno, sino 'de la troika' –el FMI, el BCE y la Comisión Europea, a quienes Guindos por cierto agradeció eufemísticamente su 'colaboración'–, y que en todo este tiempo se han cometido 'demasiados errores, demasiados vaivenes', y mucha 'improvisación'. 'No vamos a apoyar una reforma que viene impuesta desde Europa' y que trae consigo 'medidas muy duras para los ciudadanos'. 'Su política económica, lejos de conjurar el peligro, lo ha precipitado hasta el punto de convertir el rescate en inevitable', remarcó.

El ministro insiste en que la reforma es la 'solución definitiva' a la quiebra de las entidades

Los contrarios a la reforma manejaron argumentos semejantes. Alberto Garzón (Izquierda Plural) preconizó el 'fracaso absoluto' de este tercer texto, que además sí tendrá coste para los contribuyentes. 'Asistimos al vasallaje ante instituciones internacionales que han impuesto este decreto por un MoU que ni siquiera ha debatido este Congreso', enfatizó. El diputado de IU lanzó una propuesta al Gobierno: que convierta el banco malo en banco bueno que ponga a disposición de los ciudadanos viviendas vacías que podían utilizarse 'para fines sociales'. La idea de la socialización de las pérdidas fue esgrimida asimismo por UPyD. Su portavoz, Álvaro Anchuelo, se quejó de que 'las deudas financieras de los bancos se conviertan en deuda pública de los ciudadanos' en un círculo que 'han trazado juntos PP y PSOE', empezando por la misma reforma constitucional que suscribieron en el verano de 2011. 'Se entrará en una espiral de recesión que hundirá a España en la miseria, y por extensión a Catalunya, si no nos independizamos un poco antes', cerró Teresa Jordà, de ERC, enlazando la reordenación bancaria con el éxito de la Diada del pasado martes.