Publicado: 20.07.2014 08:54 |Actualizado: 20.07.2014 08:54

Teresa Forcades: "El poder popular está secuestrado"

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Bajo el nombre 'El poder es del pueblo', Barcelona acoge este fin de semana el V Congreso Internacional de poder constituyente, un encuentro sobre activismo político organizado por el Procés Constituent, el movimiento social de carácter rupturista impulsado por la monja Teresa Forcades y el economista Arcadi Oliveres.

En la jornada del sábado han intervenido periodistas, sociólogos y catedráticos, que a través de ponencias han reflexionado sobre la importancia del poder constituyente como elemento "inherente a la persona en toda sociedad democrática", tal y como lo ha definido Forcades en su discurso inaugural, emitido por videoconferencia. La activista y fundadora de Procés Constituent ha recordado que "el poder popular no es una posesión que deba reconocerse, es una responsabilidad individual que se asume y ningún poder fáctico puede arrebatarla o bloquearla".

En este sentido, si ningún país europeo reconoce en su Constitución la posibilidad de convocar una asamblea constituyente es porque, según Forcades, este poder está secuestrado. "Es un absurdo político. El pueblo legitima a las instituciones pero las instituciones se erigen por encima del pueblo". Y pone la reforma constitucional de 2011 en España como ejemplo: "El pueblo ni fue consultado ni informado. Cuando se dio cuenta, ya era tarde. Es como si te robaran y para perseguir a los culpables tuvieras que esperar cuatro años". Forcades también ha señalado que la monarquía "es una institución anacrónica dentro de una democracia. Porque un monarca no puede ser más soberano que el pueblo y el pueblo soberano no reconoce otra autoridad".

La escasez de mecanismos de control a los dirigentes políticos y las dificultades para llevarlos a cabo han sido otros de los temas que han monopolizado el primer día de congreso. ¿Cómo se plantea un proceso constituyente con el objetivo de redactar una nueva constitución? Para el Procés Constituent, modificar los marcos de regulación de la sociedad tiene un peaje: "Si las denuncias, la desobediencia civil no violenta no es suficiente, hay que articular una candidatura rupturista que solicite una asamblea constituyente y convocarla después de acceder a las instituciones", apunta Forcades. Lo secunda otro de los ponentes, el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Valencia Roberto Viciano. "Romper los candados constitucionales es muy difícil porque la resistencia jurídica está por todas partes. La Constitución española fue pactada entre las elites y diseñada con miedo a la participación ciudadana. Está blindada a cualquier forma de intervención del pueblo".

Para Viciano, sólo dos procedimientos asegurarían con éxito alcanzar un proceso constituyente real: "una presión popular tan fuerte que sólo pueda traer cambios o una gestión del Estado por parte de fuerzas que tengan en su agenda la voluntad de cambiar el sistema". A vueltas con la necesidad de acceder al poder para cambiar el modelo desde dentro, advierte: "incluso si fuera así, el Tribunal Constitucional, designado por el régimen anterior, podría frenar cualquier cambio". El catedrático también se muestra escéptico al cuestionarse sobre un hipotético consenso a la hora de asumir un nuevo modelo: "Es fácil ponernos de acuerdo en aquello que no nos gusta pero cuando toca decidir lo que nos gusta surgen los problemas. Lo que es innegociable es que para cambiar un régimen se necesita una gran mayoría".

Miguel Urbán, responsable de Coordinación de Podemos y otro de los ponentes en la matinal de este sábado, ha ahondado en el mismo asunto: "Para conseguir una mayoría electoral se necesita primero una mayoría político-social". Los resultados obtenidos por el partido de Pablo Iglesias en las elecciones europeas del pasado mes de mayo arrojan algo de esperanza a aquellos que creen en una mayoría social de cambio. Pero para Urbán, no es suficiente. "Las instituciones del régimen nacido en 1978 son como zombis: están muertas pero siguen andando. Por eso hay que matarlas, para que no nos muerdan ni se regeneren". En este sentido, apela a la búsqueda de aliados: "Para romper con el chantaje de la Troika debemos interrelacionarnos con los pueblos del sur de Europa. No queremos una segunda transición en España, queremos ruptura democrática y procesos constituyentes, en plural".

El V Congreso Internacional de poder constituyente, que continuará este domingo con intervenciones como la de la activista y líder de Guanyem Barcelona Ada Colau, se ha erigido en un espacio de agitación y reflexión pero también en un espejo donde representantes de otros países han podido exponer sus experiencias y puntos de vista. Es por eso que muchas de las ponencias corren a cargo de activistas europeos y latinoamericanos.

Luis Alberto Valenzuela, vicecónsul de Ecuador en Barcelona, ha hecho valer el ejemplo de la revolución ciudadana en su país para recalcar que "es imposible cambiar la Constitución sin una mayoría social que beba de iniciativas populares" y ha puesto en valor herramientas como la "enmienda, la asamblea constituyente o la revocatoria del mandato", mecanismos vigentes en Ecuador desde la Constitución aprobada en 2008 y que permiten "forzar la vigilancia sobre los dirigentes".

El periodista y economista griego Leonidas Vatikiotis aplaudía en su intervención las iniciativas populares que modificaron la carta magna de países como Ecuador, Venezuela o Colombia. "La izquierda europea debería aprender de la izquierda latinoamericana, que ha rechazado cualquier tipo de integración económica con los Estados Unidos en forma de proyecto imperialista. Aquí deberíamos rechazar la integración de la Unión Europea por el hecho de ser un proyecto alemán y de las grandes empresas".

Y el escritor norteamericano Dan La Botz sintetizaba su experiencia como activista en la ocupación de Wall Street para concluir que "algo está cambiando también en Estados Unidos", donde a pesar de no existir movimientos de izquierda tradicionales, hay esperanza en un activismo que "de forma paulatina, puede encontrar expresión política". No en vano, augura "nuevos brotes de descontento, rebelión y resistencia en el futuro" que espera no acaben capitalizados por los partidos de siempre. "El movimiento antisistema Occupy Wall Street logró sacar al Tea Party de los periódicos durante unos días pero al final el gran beneficiado fue el partido demócrata", concluía.

Para Teresa Forcades, el proceso soberanista en Catalunya debería desembocar "por naturaleza" en la convocatoria de una asamblea constituyente. "No se puede tener un nuevo estado sin antes escribir una constitución avalada por el pueblo", razona. Sin embargo, teme que esta hipotética futura constitución catalana se redacte "desde arriba", por eso invita a los ciudadanos catalanes a "supervisar este proceso para garantizar que, de producirse la independencia, en Catalunya se priorice el bien común y la justicia social".

Urbán, representante de Podemos, también ha utilizado el proceso catalán para apelar a la irrupción de procesos constituyentes en el resto del territorio español. "La cuestión territorial es fundamental y es uno de los vértices más importantes para entender y escenificar la necesidad de procesos de este tipo, surgidos desde abajo hacia arriba. La consulta por el derecho a decidir es uno de los elementos que condicionará esta nueva percepción".