Publicado: 05.11.2014 14:39 |Actualizado: 05.11.2014 14:39

Teresa Romero: "No sé si falló algo pero no guardo rencor"

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"No sé lo que falló, ni siquiera sé si fallo algo... sólo sé que no guardo rencor ni reproches". Así  se ha pronunciado Teresa Romero ante la forma de su contagio por el virus del ébola, en una breve comparecencia ante los medios de comunicación, donde se ha mostrado visiblemente emocionada y respaldada con continuos aplausos.

Romero, que ha reconocido que se encuentra "débil", ha señalado que espera que su contagio sirva para "investigar la enfermedad". "Si mi sangre sirve para curar a otras personas aquí estoy", ha añadido. En ese sentido, ha agradecido a la hermana Paciencia que donase su sangre y ha manifestado su deseo de encontrarse con ella personalmente.

Teresa Romero ha comparecido ante los medios de comunicación poco antes de las 14 horas acompañada de su marido, Javier Limón, y de un grupo de compañeros. Mientras se dirigía al salón de actos del Hospital Carlos III, sentada en silla de ruedas, ha sido aplaudida por trabajadores del centro. Ya en la sala, otro grupo de empleados también la ha recibido con sonoros aplausos y al grito de "¡Vamos Tere!".

La auxiliar de enfermería ha querido agradecer a Dios por "devolverle la vida" y a su familia porque su apoyo le ha hecho "luchar por seguir en esta vida". Aparte, ha remarcado que para hacer "el milagro" Dios se ha servido de los compañeros del Carlos III —citando a médicos, celadores, enfermeros y auxiliares de enfermería, personal de limpieza, entre otras categorías profesionales—.

"Tenemos la mejor sanidad del mundo", ha dicho Romero para resaltar que el sistema sanitario tiene a profesionales "abnegados", capaces de "obrar el milagro" pese a "muchas veces la nefasta gestión política".

También ha remarcado que cuando se "veía morir" se aferraba a los recuerdos de sus familiares y al de su marido, al que "adora". Además, ha destacado que a través de Limón y los "grandes" profesionales del centro, con su "cariño", fue consciente de que "toda la sociedad luchaba contra el ébola", una enfermedad que no importaba al mundo occidental hasta que ha llegado a España.

A su vez, ha tenido un apartado para agradecer los miles de mensajes de "aliento" que ha recibido tanto por carta como por redes sociales. Ha hecho extensible esa gratitud a los profesionales del Hospital Fundación Alcorcón y a sus vecinos "por lo que han tenido que soportar", esperando que la tranquilidad vuelva al vecindario.

Romero ha concluido remitiendo a sus abogados, que serán los que informen a partir de ahora de los pasos legales a seguir. "Ahora llega el turno de descansar y de esperar a que me recupere", ha expresado. Asimismo, ha señalado que quiere recuperar su tranquilidad y reunirse con su familia.

Romero ha terminado su comparecencia visiblemente emocionada para dar la palabra a su marido, Javier Limón, que ha lamentado el sacrificio de su mascota Excalibur, que fue "ejecutado" sin ninguna posibilidad de alegar.

"Era como el hijo que nunca hemos tenido", ha insistido Limón, quien ha recalcado que se ha perdido una oportunidad "científica" con su sacrificio (en referencia a la posible incidencia en los perros) y que se ha demostrado en el caso de Estados Unidos que no era necesaria su muerte. En este sentido, ha agradecido la ayuda que ha recibido de los amantes de los animales, aunque finalmente haya sido "estéril" para impedir la muerte del perro.