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El test de estrés devuelve la confianza en España

El riesgo país baja un 10% y el Ibex 35 sube más de un 1% en la primera jornada de mercado tras las pruebas. Bankinter emite deuda con éxito y reabre la financiación para la banca mediana

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El miedo a España que ha recorrido los mercados financieros durante los últimos meses era exagerado. Ahora los que lo dicen no son los políticos sino los resultados de la prueba de resistencia de la banca europea. Todos los mercados financieros celebraron ayer el resultado, en parte esperado, del test publicado el pasado viernes tras el cierre de las bolsas europeas.

El efecto más destacado fue la caída ayer del riesgo país español en un 10%. El diferencial del bono español a diez años frente al alemán, que se utiliza para medirlo, bajó a 147,9 puntos básicos, frente a los 164 que marcó el pasado viernes, y se aleja de los 221 que llegó a registrar el pasado 16 de junio. 'La parte de exageración que disparó el diferencial por encima de los 200 puntos está claro que tiene que frenarse', explica Ignacio Cantos, director de renta variable de Atlas Capital. 'Ahora que el pánico ha pasado, lo lógico es que el capital salga del refugio que suponen los bonos alemanes', asegura este experto, para quien, sin embargo todavía quedan muchas reformas por hacer en la economía española para que el diferencial del bono español con el alemán recupere el nivel de los 50 puntos básicos, que sería el 'adecuado'.

El Estado español subasta hoy 3.500 millones en letras del Tesoro

En cualquier caso, el test de estrés ha servido para que quede claro que el miedo a prestar a los bancos españoles era infundado. El sector tendría unas necesidades de capital, en el peor de los escenarios, de 1.835 millones de euros. 'Una cantidad ridícula si se compara con el dinero que ha necesitado la banca europea', comenta Diego Escribano, asesor financiero de la gestora de fondos de Fortis-BNP. Además, según este experto, que España haya sido más exigente que el resto de países debe servir para acallar todas las críticas a su sector financiero y facilitar la captación de dinero a España y sus empresas.

El primero en lanzarse a comprobarlo fue, ayer mismo, Bankinter. El banco español colocó en unas pocas horas 400 millones de euros en cédulas hipotecarias a un precio de 240 puntos básicos sobre el precio de referencia en el mercado. Según los expertos, todo un éxito. La demanda superó la oferta y el 40% de los compradores fueron entidades internacionales. Se abre así un mercado que había estado cerrado para las empresas medianas españolas desde abril. BBVA ya lo abrió para las grandes con la emisión de 2.000 millones la semana pasada.

Hoy es el Estado español el que tiene el reto de colocar 3.500 millones de euros en letras a tres y seis meses. Se espera que el precio a pagar baje, como ya ocurrió en la subasta de la semana anterior, y eso que en ese momento los resultados de los test de estrés todavía no se habían publicado.

Reducir más el diferencial con Alemania requerirá reformas de calado

En bolsa, el efecto fue menos rotundo. Entre otras cosas porque, haciendo honor a la ley del mercado de actuar con el rumor, las subidas ya habían comenzado la semana pasada. Incluso así, el Ibex 35 cerró ayer con un avance del 1,14%, hasta los 10.506 puntos, y se colocó a la cabeza de las subidas en Europa. El mercado alemán ocupó el lado opuesto y fue el más rezagado, debido a las dudas sobre la información que la banca germana ha presentado al examen del sector. Incluso así, su principal banco, el Deutsche Bank, subió ayer un 1,27%, en línea con el resto del sector.

La entidad que más rentabilizó la publicación de los test de resistencia fue el banco francés Société Genéralé (sus acciones se revalorizaron un 5,24%), seguido del italiano Intesa Sanpaolo, que avanzó un 4,06%. Entre los españoles, el BBVA fue el más alcista, con una ganancia del 2,54%, y toda la banca española cerró con subidas superiores al 1%.

El impulso final de las bolsas llegó desde EEUU. Y no porque allí haya gustado mucho el test de estrés europeo. Lo que animó fue la publicación de unos datos de vivienda mejores de los esperados, que sirvieron para ahuyentar, de momento, los temores de que la economía estadounidense vuelva a caer en recesión.

El euro también continuó con la tendencia alcista que tomó desde que comenzaron a filtrarse los resultados de los test. Ayer se revalorizó un 0,68%, hasta 1,299 dólares.

El único indicador que no cumplió con las expectativas fue el euríbor, que subió un 0,36%, cuando se esperaba una bajada. Una de las consecuencias de la transparencia en los balances de las entidades financieras es que vuelvan a prestarse entre ellas sin miedo y se relaje el precio (reflejado en el euríbor) al que lo hacen. Al parecer, este ajuste llevará algo más de tiempo, según los expertos, aunque también se apunta que es fundamental para la economía que el crédito vuelva a fluir entre los bancos, ahora que ya no hay dudas de a quién prestar y, sobre todo, se traslade con celeridad al resto de agentes económicos (empresas y consumidores principalmente).