Publicado: 06.02.2014 17:52 |Actualizado: 06.02.2014 17:52

Testigos incriminan a la Guardia Civil en la muerte de los inmigrantes que intentaron llegar a Ceuta

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Varios testigos han denunciado la excesiva contundencia con la que la Guardia Civil ha actuado esta mañana cuando un grupo de 400 subsaharianos intentó cruzar la frontera en Ceuta desde territorio marroquí. En el suceso han muerto al menos ocho personas, de las cuales cuatro habrían fallecido por aplastamiento y tres ahogadas al intentar llegar a nado a la costa ceutí, según el último balance ofrecido por las autoridades del reino alauí.

Los relatos culpan directamente a los agentes españoles de los fallecimientos. "La Guardia Civil ha disparado pelotas de goma a los flotadores y gases lacrimógenos, eso los ha matado", ha contado uno de los supervivientes a la ONG Caminando Fronteras.

Según las datos recopilados por el colectivo, habría diez muertos, numerosos heridos (sobre todo de fracturas) y al menos 350 detenidos. "Dicen [los testimonios] que la violencia de la Guardia Civil ha sido equiparable o mayor a la de la policía marroquí", asegura la ONG en su página de Facebook.

"La Guardia Civil ha disparado pelotas de goma a los flotadores y gases lacrimógenos, eso los ha matado"

Tanto la Guardia Civil como la Gendarmería marroquí han justificado su actuación debido a la "agresividad mostrada por los inmigrantes". El delegado del Gobierno en Ceuta, Francisco Antonio González, ha señalado que la "violencia extrema" de los subsaharianos ha provocado que "algún guardia civil" haya resultado herido al ser alcanzado por piedras y palos, algo que, según González, también ha ocurrido en la parte marroquí de la frontera.  

El propio delegado había negado por la mañana que la muerte de las ocho personas se hubiera debido a "actos violentos", argumento que se ha desmoronado a tenor de los testimonios recopilados. González confirmó que todavía hay cadáveres sin sacar del mar y, según dijo, el número total de fallecidos "podría ser entre 10 y 11". 

El Servicio Marítimo de la Guardia Civil se ha unido a las labores de búsqueda de los servicios marroquíes en las inmediaciones de la playa del Tarajal, el único paso habilitado para el tránsito entre Ceuta y Marruecos, aunque fuentes de la benemérita han señalado que es improbable que algún cuerpo sea localizado en aguas españolas, ya que el grupo de personas que se lanzaron al mar apenas pudieron avanzar unos metros.

El intento de entrada a Ceuta comenzó a alrededor de las 07.00 de la mañana. Los inmigrantes avanzaron hacia la frontera desde los montes de Marruecos próximos a la aduana fronteriza sobre el tramo del litoral anexo. La Gendarmería marroquí no dudó en intervenir al instante, lo que provocó que el grupo se dividiera. Alguno intentaron franquear el espigón fronterizo situado ya en territorio español, que con la marea baja se puede cruzar a la carrera, y fueron repelidos por los agentes de ambos países. El resto se echó al agua para huir de las fuerzas de seguridad y tratar de alcanzar la costa ceutí. Ninguno consiguió entrar en Ceuta. 

"En España no estamos dando la respuesta debida al drama que en ocasiones acompaña a los procesos migratorios"

Ante el trágico suceso, la directora de la Red Acoge, Mónica García, ha considerado que pone en evidencia que en España "no se está a la altura" ante el drama de la inmigración. En un comunicado, la ONG española en defensa de los derechos de la población inmigrante ha lamentado las muertes y ha criticado que estos hechos "sigan produciéndose". Estos acontecimientos, según la ONG, demuestran que "en España no estamos dando la respuesta debida al drama que en ocasiones acompaña a los procesos migratorios".

"Ni la instalación de cuchillas o concertinas, ni la prolongación de un espigón, nada evita que una persona huya de las violaciones de derechos humanos", precisa en su nota. La organización considera que continuar con la "fortificación" de las fronteras "no soluciona ningún problema" y ha añadido que hoy vuelve a ser un día "trágico" para las personas que, como reconoce el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, "creyeron que podían emigrar y confiaban en que tenían derecho a una vida digna", ha concluido.

La frontera del Tarajal ha vuelto a la normalidad después de haber permanecido cerrada desde las siete de la mañana para evitar que los inmigrantes que intentaban entrar en la ciudad se mezclaran con los cientos de marroquíes que a diario cruzan el control fronterizo. No obstante, durante toda la mañana se han registrado importantes demoras en el tránsito de vehículos. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), habilitado para 512 plazas, tiene actualmente un censo de unos 610 inmigrantes, la mayoría de ellos subsaharianos.