Publicado: 07.10.2012 16:31 |Actualizado: 07.10.2012 16:31

'The Economist' advierte que el "misterioso" Rajoy puede llevar a España a "una espiral de muerte"

La revista aconseja al presidente abandonar el modo que tenía Franco de dividir los problemas: "los que resolvería el tiempo y los que ni siquiera el tiempo puede resolver"

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El semanario económico 'The Economist' no se fía de que Rajoy tenga realmente un plan para salir de la crisis. En su último número, la revista señala que España podría estár entrando en una "espiral de la muerte al estilo griego", y expone como pruebas el déficit del 9%, la tasa del desempleo por encima del 25% y los movimientos de protesta contra las medidas de austeridad, que "están mostrando destellos de violencia".

"Muchos se preguntan si el señor Rajoy tiene alguna estrategia para restaurar la confianza en los mercados y entre los españoles", afirma el semanario, en un artículo titulado 'El misterioso Rajoy'. Por otro lado, la revista recoge la opinión de algunos expertos que consideran que "las estadísticas de paro están infladas", y que "la familia se mantiene fuerte" y constituye el principal colchón de la economía española.

"Sin embargo, los problemas de Rajoy están empeorando, no mejorando", subraya 'The Economist', que resalta que además de la crisis económica, ahora tiene que enfrentarse a otro problema constitucional inesperado, generado por el presidente de la Generalitat de Cataluña.

La revista destaca que Cataluña es "una de las regiones más endeudadas, pero también una de las mayores contribuyentes netos". En este sentido, asegura que el partido de fútbol entre el Barcelona y el Real Madrid de este domingo es "uno de los que tiene más carga emocional de la historia". Por esta razón, considera que Rajoy se enfrenta a "dos grandes riesgos gemelos", que son "la ruptura del euro y la desintegración de España".

Por último, 'The Economist' se refiere a los dos tipos de problemas que veía Franco: los que resolvería el tiempo y los que ni siquiera el tiempo puede resolver. "Rajoy debería rechazar esta forma de pensar. Su actitud tranquila ayudará a España si se enfrían las tensiones, pero no sirve para postergar decisiones que sólo son cada vez más difíciles", concluye el artículo.