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Los títeres del Siglo de Oro volverán a verse en los escenarios españoles

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La compañía Los Títeres de Mambrú de Cuenca va a recuperar las artes escénicas del Siglo de Oro y en particular un género extinguido en España como es el teatro de títeres, con la construcción de un elemento escénico muy usado en la época llamado "máquina real", que será único en el mundo.

La reconstrucción de este peculiar elemento escénico, que se está llevando a cabo a través de un convenio firmado con el Ayuntamiento de Cuenca, se basa en las denominadas "compañías de la máquina real" de los siglos XVII y XVIII, que hacían representación de espectáculos realizados con títeres, según ha explicado el director del proyecto, Jesús Caballero.

Su construcción es fruto de una intensa labor de investigación que se inició hace cuatro años, que se ha llevado a cabo principalmente en la Biblioteca Nacional.

Caballero ha indicado que el proyecto comenzó a nacer el año 2004 en un congreso de titiriteros, cuando un titiritero y profesor de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, Francisco Cornejo, le contó que había encontrado un documento en el que aparecía una descripción de cómo eran las compañías de títeres en el siglo XVII.

Estas compañías eran muy importantes en la época, hasta el punto que los especialistas consideran que la mayor aportación que han hecho los artistas españoles al teatro universal ha sido la representación de comedias completas con títeres.

Su estructura era muy semejante a los de las propias compañías de actores y las funciones que hacían se basaban en una comedia dividida en tres jornadas, presentada por su correspondiente "loa", amenizada con entremeses y bailes y cerrada por un final espectacular, habitualmente, una parodia de corrida de toros.

Sin embargo, este género que estuvo muy en boga en el Siglo de Oro se ha extinguido totalmente en España, aunque en Europa quedan pequeñas referencias en países donde hubo presencia española en esa época como Bélgica, Portugal o Italia, ha indicado Caballero.

Ha destacado que gracias a la construcción de esta nueva máquina real "se va a crear un espectáculo único que no se va a ver en ningún otro lugar del mundo, porque no hay ni en Europa ni en España ninguna una compañía que haga este tipo de espectáculos".

El proyecto plantea la creación de un espacio en el que el público va a poder ver una embocadura del escenario de 4 metros de ancho por 2,5 metros de altura, que "transformado a una escala real es como si se viera una ópera en Milán", ha afirmado Caballero.

También incluye la creación de los propios títeres, a imagen de los dos tipos de marionetas que utilizaban en la época: los de varilla, que se suspendían de la cabeza y los de peana.

Están modelando 56 figuras talladas en madera que darán vida a los 22 personajes que aparecen en la primera obra que se va a representar, "El esclavo del demonio", del poeta y dramaturgo del Siglo de Oro, Antonio Mira de Amescua.

Fue una de las obras más representadas en aquella época, que tuvo "un éxito tremendo", según Caballero, cuyo protagonista "es un anacoreta, un santón que cae en el pecado, peca, peca y repeca de todas las maneras posibles y después en último momento pide perdón a su ángel de la guarda, que se lo concede".

Los títeres tendrán 80 centímetros de altura en el caso de los que representen a hombres y de 65 a 70 centímetros los de las mujeres.

Para confeccionar su indumentaria se cuenta fundamentalmente con referencias visuales, de personajes que aparecen en cuadros de la época, según ha explicado la responsable del vestuario, Noemy Montes, quien ha señalado que los tejidos más habituales o más valorados en las altas capas sociales eran las sedas, los tafetanes, la organza y el encaje.

La vestimenta es importante también para definir a los personajes, como ocurre con una de las protagonistas femeninas en la que sus vestidos expresan la evolución mental y psicológica de una mujer que es "muy monjil y muy casta" y va cambiando de mentalidad, ha indicado la responsable del vestuario.

La compañía tiene previsto hacer la primera representación antes de la Semana Santa de 2009, ya que las compañías de la máquina real tenían su mayor actividad en la época de cuaresma, en la que estaban prohibidas las representaciones de teatro de actores.