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Tópicos después de Benet

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Detesto la queja por la queja. Detesto a los que para defender la obra de algún autor, cargan contra otro u otros. Detesto a los que creen que la historia de la literatura está mal escrita si no está escrita como a ellos les gusta. Me hacen gracia quienes dicen que -por poner sólo dos ejemplos que empiezan con la palabra juan- Juan Goytisolo o Juan Benet están marginados. Me gustan las obras de Juan Goytisolo y Juan Benet. Nunca he creído que estuvieran marginadas.

Cuando yo tenía 13 o 14 años compré un libro de Benet en un Simago o un Corte Inglés: se llamaba Sub rosa. No supe entonces qué significaba esa palabra, esa expresión. Unos pocos años más tarde fundé, con mi hermano, una revista de arte y estética que llamamos así, Sub rosa. En parte, como homenaje a aquel libro de relatos que tan importante había sido para nuestra formación. Era un texto muy transparente, como transparente me pareció luego el resto de la obra de Benet.

Creo que no le han hecho favor alguno quienes lo convirtieron en un escritor para escritores, quienes alabaron, por encima de todo y de todos, incluso de los libros que escribió, su inteligencia. En España sobrevaloramos la inteligencia. Y la brillantez. Un escritor no necesita ser inteligente. Entiéndaseme: al menos no más que un cirujano, un piloto de avión o un maestro. Sólo necesita tener una disposición especial. O, como dicen algunos, saber mirar desde un lugar diferente dentro y fuera de nosotros. De Benet siempre se recuerda su inteligencia, su brillantez y pocas veces sus libros... Quizá yo mismo esté haciendo ahora algo parecido.

Me gusta mucho el ciclo de Región. E imagino que me gustará más cuando se nos restituya su totalidad, es decir, cuando nos llegue sin las marcas de la censura. Pocas veces he leído sobre este país y su Historia y sus historias algo tan intenso y demoledor e inquietante. Su belleza es extraña, y por eso perdurable en cualquier época. Es cierto y, como dice otro tópico, esta vez anti Benet, que no siempre comprendí del todo en la primera lectura y a pesar de su transparencia, los libros de Región, pero eso no me pareció mal. Todo lo contrario. Eran libros que necesitaban de mi activa participación, que me obligaban a pensar, que me hacían preguntas que sólo yo debía responderme. Y por ello he vuelto a leerlos una, dos, tres veces Y en cada una aprendí algo, leí algo nuevo.