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Un Tour dentro de otro

La fractura en el grupo de Bruyneel, que puede dejar el equipo en septiembre, rediseñará alianzas

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Los mensajes en el Astana azuzan una paz armada que necesita los 3.500 kilómetros del Tour para dejar de predicar con falsos guiños de comunión. Después de muchos meses de debate, de todo tipo de postulaciones sobre la conveniencia del liderato de Armstrong o de Contador, Mónaco, con un circuito que evoca fotogramas de Fórmula 1, comenzará hoy (16.00 horas, La 2) a recomponer jerarquías. 'Ahora mismo el favorito es Alberto (Contador), en este momento es el líder. Pero que lleve el dorsal 21 no quiere decir nada'. La coletilla de la última proclama de Johan Bruyneel, ayer mismo en un foro abarrotado de ojos que necesitaban ver a favor de quién se desnivelaría la balanza del Astana el día anterior al inicio de la carrera francesa, devuelve esa indefinición que Armstrong lleva una semana alimentando.

'El líder del equipo se decidirá tras la primera crono', aseguró el pasado lunes. Una contrarreloj técnica y física de 15 kilómetros por Mónaco que, algunos, como Contador, prevén que puede distanciar hoy a algunos favoritos hasta en 30 segundos. Dos días después, el miércoles, el campeón de los siete Tour retrasaba el reparto de galones a la cuarta etapa, la de la contrarreloj por equipos. 'Será entonces cuando tendremos un panorama más claro', aseguró hace apenas cuatro días. Ayer, volvió a matizar sus palabras. 'Mi rol en el equipo no es algo seguro. Ni siquiera Johan, Alberto o yo, los expertos, la gente puede decir muchas cosas pero nadie sabe lo que va a pasar. Es importante que estemos centrados en ser profesionales y ser compañeros de equipo'. Un discurso solidario que no llega a sus compañeros.

Porque el Astana está fracturado entre el apellido que ha vuelto al ciclismo para luchar contra el cáncer y el hombre tranquilo (Contador). Incluso hasta Bruyneel participa de esa fractura. 'Lleva un año diferente a lo que él era. Bruyneel dice, como me dijo a mí, que no quiere grupos, y es que hay grupos dentro del equipo. El culpable ha sido él', denuncia Benjamín Noval, el gregario y confidente de Contador, al que el director del Astana ha dejado fuera del Tour después de confirmarle su presencia.

Mientras tanto, Contador calla. Así se ha mostrado en todos estos meses en los que el futuro de su equipo no el suyo, porque él tenía ofertas de hasta tres equipos para disputar el Tour ha pendido del hilo de un aval económico del Gobierno kazako o ante las autoproclamas de liderazgo de Armstrong antes de su caída en la Vuelta a Castilla y León.'Se sabía hace tiempo que Armstrong correría el Tour y que se iban a dar esta circunstancia. Pero eso me ayuda a hacer las cosas mejor', defiende el de Pinto. Su progresión desde el triunfo en 2007 le ha convertido en un ciclista más maduro. El túnel de viento le ha mejorado su posición y prestaciones sobre la bici de contrarreloj hace una semana se convirtió en campeón de España de esta disciplina con la que entrena subiendo puertos.

En la montaña, su solvencia necesita de la buena sintonía con sus compañeros. Porque todos los ganadores del Tour han necesitado, en algún momento, de aliados con su mismo maillot. Lemond lo hizo, entre una fuerte bronca, en el último triunfo de Hinault. De las Cuevas y Jeff Bernard, con Indurain. Una gestión de amistades que nace marcada por los planes del presidente de la federación kazaka de ciclismo, Nursultan Nazarbaiev. Según el diario LEquipe, el regreso de Vinokourov provocará una nueva estructura en el Astana, a partir de septiembre, en la que desaparecerán Armstrong y Bruyneel. 'Queremos un equipo con españoles y kazakos. Le ofreceremos a Contador una ampliación de contrato', explica Nazarbaiev.

En este mar de fondo, Sastre, actual campeón; Menchov, ganador del último Giro; Evans, segundo en las dos últimas ediciones en Francia; Leipheimer, si no se postula descaradamente a favor de Armstrong; o Andy Schleck esperan su oportunidad en un trazado que reserva el paisaje lunar del Mont Ventoux antes de la jornada final en París.