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Tracy Chevalier relata el paso de la inocencia a la experiencia de la mano de William Blake

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Tras novelar la atracción mutua entre el pintor holandés Johannes Vermeer y su modelo, Tracy Chevalier relata ahora el paso de la inocencia a la experiencia de dos niños en el Londres de finales del siglo XVIII de la mano del artista inglés William Blake.

En el 250 aniversario del nacimiento de ese visionario poeta, pintor y grabador, la escritora estadounidense afincada en Londres lo retrata a través de la mirada de Jem Kellaway y Maggie Butterfield, quienes, a sus apenas doce años, han llevado dos vidas muy distintas.

Con el pasado como trasfondo, como en otras de sus novelas, y fiel a su narrativa minuciosa y precisa, Chevalier sitúa a los personajes de "El maestro de la inocencia" en Lambeth, un barrio al sur del Támesis, en los años de la revolución francesa.

El libro sale a la venta este viernes en España y en marzo en seis países de América Latina (México, Colombia, Venezuela, Argentina, Chile y Uruguay), según informó a Efe una portavoz de la editorial Lumen, responsable de la edición en español.

La escritora, de 45 años, confiesa en una entrevista con Efe que siempre se ha sentido "muy atraída" por Blake (1757-1827), "intrigada" e, incluso, "inquieta" ante sus pinturas y grabados y completamente fascinada por sus famosas "Canciones de inocencia y experiencia".

Pero fue en 2000, a raíz de una exposición en la Tate Britain de Londres, cuando decidió que quería escribir sobre el artista que logró fundir arte y literatura en un solo género y cuya obra continúa, 250 años después, influyendo en artistas de todo el mundo.

"Me di cuenta de lo distinto que era de todo el mundo y de que incluso ahora se le seguiría considerando un excéntrico", explica la autora de "La joven de la perla", que se embarcó durante un año en una investigación sobre Blake y sobre el Londres de los años en los que transcurre la novela (1792-93).

Quizás por ser "un artista más complejo que Vermeer" o quizás porque Chevalier quería mostrar a Blake desde una perspectiva más humana, el creador inglés no es el personaje central de la novela, que tiene, sin embargo, como uno de sus hilos conductores "sus ideas y cómo influyó en las personas de su entorno".

Al contrario que en "La joven de la perla", donde los escasos datos biográficos que se conocen del pintor holandés le dejaron "un espacio enorme para la interpretación", todo el mundo "ha escrito sobre Blake o tiene una opinión sobre él", apunta Chevalier.

"Empecé a echar de menos a Vermeer", ironiza la escritora que, tras zambullirse en los múltiples escritos del y sobre el creador inglés acabó por darse cuenta de que lo que le resultaba "más útil" eran "los detalles concretos" sobre su vida, como "donde vivía" o "cómo vestía".

Y así perfila a un Blake que reside junto a su mujer, Catherine, en Lambeth, que ha mostrado sus simpatías por la revolución francesa y que ya ha escrito "Canciones de inocencia", pero todavía está inmerso en la creación de "Canciones de experiencia".

Es ése el Blake junto al que comienzan a vivir los Kellaway cuando llegan a Londres tras dejar su Dorset natal a raíz de una tragedia familiar y con el que entablan una relación el hijo pequeño de la familia, Jem, y su amiga Maggie.

Y es ése el Blake que ejercerá sobre los dos menores una honda influencia, clave para su entrada en el mundo de los adultos, que encontrará a su vez en ellos inspiración para sus poemas.

Ficción y realidad conviven, así, en "El maestro de la inocencia", publicada en castellano por Lumen y en catalán por la editorial La Magrana, mientras que de su distribución en América Latina se ocupa la Editorial Modadori.

Chevalier reconoce las afinidades entre "La joven de la perla" y "El maestro de la inocencia", -las dos "giran en torno a un artista y al proceso de creación"-, pero destaca cómo mientras la primera se centraba en una sola familia y estaba narrada en primera persona, la segunda atiende a una realidad más amplia y utiliza la tercera persona.

La autora está ya embarcada en su próximo proyecto, una novela sobre la inglesa Mary Anning (1799-1847), una de las primeras coleccionistas de fósiles y paleontólogas, que será "más biográfica", ya que cubrirá toda su vida y no sólo un par de años, como en otras novelas.

Al igual que en las anteriores, habrá ficción y realidad, aunque a veces, la segunda parezca más increíble que la primera, como cuándo Anning sobrevivió, con sólo quince meses, a un rayo que cayó sobre ella y su niñera, suceso que, según Chevalier, si ella misma lo hubiese inventado, nadie habría creído.