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Traficantes de conocimiento

Científicos y espías. Muchos de los expertos investigados no son condenados posteriormente

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Según la web de la NASA, Stewart Nozette aún es uno de los científicos más respetables de la agencia . Él diseñó uno de los instrumentos principales de la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter que determinará si hay agua en la Luna y ha colaborado con India en el satélite Chandrayaan-1. En una entrevista de 2008, da consejos a los jóvenes que quieran dedicarse a la exploración del espacio. Por supuesto, buena base en ciencias, matemáticas e ingeniería. Y, además, 'cierto contacto con los negocios, la gestión y la economía también puede ser valioso'. Hace un año, pocos sospechaban que alguna de las acepciones de negocio que Nozette manejaba le podía llevar al patíbulo.

El mismo científico defraudó más de 180.000 dólares al Gobierno de EEUU

En septiembre de 2008, Nozette quedó en un hotel de Washington con quien él creía que era un agente del Mossad, el servicio secreto de Israel. En su conversación reconoció haber vendido información sensible a ese país y parecía dispuesto a seguir haciéndolo. El agente pertenecía en realidad al FBI y, la semana pasada, Nozette fue arrestado por intento de espionaje. Según la acusación, pretendía vender información secreta por dos millones de dólares. Por ese delito, podría ser condenado a muerte.

Nozette había obtenido la información con la que negociar durante sus años de trabajo para el Gobierno en los que había colaborado en el diseño del escudo de misiles de la Guerra de las Galaxias de Reagan. Su alto grado de conocimiento de algunos de los programas más secretos del país hizo que la jueza Deborah Robinson decretase el jueves prisión sin fianza para el científico mientras espera juicio.

Uno de los acusados recomendaba a los jóvenes contacto con los negocios

Pese a la posibilidad real de que el buscador de agua lunar fuese un topo peligroso, la vista oral de su caso esta semana ha aportado matices que permiten una interpretación tragicómica de la historia. Nozette había sido contratado como consultor externo por Israel Aerospace Industries, una compañía de tecnología aeroespacial y de defensa, y ya se había reunido con su representante varias veces. En la conversación grabada por el FBI, el científico le dice al supuesto agente del Mossad: 'Pensé que ya estaba trabajando para vosotros. Quiero decir, eso es lo que había pensado siempre, que la compañía era solo una tapadera'. Según escribió Laura Ronzen en Politico, parece que cuando Nozette aceptó el trabajo de la empresa israelí asumió que se había convertido en un espía. La hipótesis la remataba en la BBC este martes Jonathan Turley, un abogado que ha representado a sospechosos en casos de espionaje. 'Quienes hemos hecho casos de espionaje hablamos a menudo de que la mayor parte de nuestros clientes suelen ser cincuentones. [...] Hay un tipo de crisis vital a esa edad en la que algunos hombres tienen aventuras extramatrimoniales y otros tienen fantasías de espionaje', explicó.

Independientemente del interés de la teoría, parece que la inclinación de Nozette hacia el crimen supera las fantasías. A principios de este año, el investigador ya se declaró culpable de haber estafado más de 180.000 euros en sobrecostes en trabajos para la NASA y el Departamento de Defensa de EEUU.

Fuchs dio secretos a la URSS en los 40 y solo cumplió nueve años de cárcel

La semana pasada pareció vivirse un resurgimiento de la Guerra Fría. El segundo caso de espionaje científico llegó de Los Álamos, cuna de la bomba atómica y uno de los cinco lugares más interesantes para los espías según el Gobierno estadounidense. El 21 de octubre, el físico Leonardo Mascheroni, ex trabajador de Los Álamos, habló con AP para denunciar que dos días antes el FBI había registrado su casa y había confiscado gran cantidad de documentos en busca de pruebas de espionaje.

Según Mascheroni, el año pasado, un individuo que aseguraba ser representante del gobierno venezolano y llamarse Luis le ofreció 800.000 dólares para financiar su proyecto de fusión nuclear con láser. A cambio, el científico debía proporcionarle información con la que el país caribeño empezaría a desarrollar un programa de armas atómicas. Dos semanas antes del registro de la vivienda de Mascheroni, el FBI había detenido al agente venezolano intentando abandonar el país. Entre sus documentos estaba el diseño del sistema de láser de Mascheroni.

El CERN tuvo que aclarar que no desarrolla armas ni energía atómica

El investigador asegura que toda la información que transmitió al agente venezolano está 'ampliamente disponible' en Internet. Además, afirma que su intención no era construir el láser en Venezuela sino utilizar el interés de ese país como presión para que el Gobierno estadounidense financiase su idea. El presidente venezolano, Hugo Chávez, se burló de las declaraciones del físico argentino.

Mascheroni decidió empezar a hacer negocios con países ávidos de tecnología nuclear para intentar desarrollar por su cuenta una tecnología que podría servir, entre otras cosas, para comprobar la seguridad del arsenal atómico sin necesidad de tests subterráneos. El Congreso había rechazado en varias ocasiones los intentos del investigador de conseguir fondos para su proyecto, y Mascheroni cree que la presión del FBI se debe a que sus ideas le resultan incómodas al Gobierno. Por el momento, no se le acusa de nada.

La primera bomba atómica soviética era idéntica a la de Nagasaki

Varios de los casos más escandalosos de espionaje científico del mundo han surgido del Laboratorio Nacional de Los Álamos en el que trabajó Mascheroni. Desde allí se coordinó el Proyecto Manhattan para desarrollar la bomba atómica y es posible que solo el meticuloso trabajo de los espías además de los acuerdos entre naciones permitiese que al menos nueve países dominen el arma nuclear. Ésta es la opinión de Thomas C. Reed, ex empleado del laboratorio de armas atómicas de Livermore y Danny B. Stillman, ex director de inteligencia del laboratorio de Los Álamos, en el libro The Nuclear Express, publicado este año. Según ellos, 'desde el inicio de la era nuclear, ninguna nación [aparte de EEUU] ha desarrollado un arma nuclear de manera independiente aunque muchos aseguran lo contrario'.

Uno de los científicos clave en la transmisión del conocimiento necesario para construir una bomba atómica a Rusia fue Klaus Fuchs. Este físico alemán estaba en Gran Bretaña cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y, tras un breve periodo de reclusión por su nacionalidad, fue incluido en el equipo británico que intentaba desarrollar la bomba atómica. En 1943, fue transferido a la Universidad de Columbia (EEUU) para empezar a trabajar en el Proyecto Manhattan. Desde allí pasó gran cantidad de información sobre el desarrollo de la bomba.

Un científico dice que un espía de Venezuela le pidió tecnología nuclear

Al mismo tiempo, varios espías británicos de alto nivel afectos a la causa soviética, como Guy Burgess o Donald Maclean este último fue secretario del Comité de Política Combinada angloestadounidense, del que dependía el desarrollo atómico, acabaron de recabar la información necesaria para que, en 1949, Stalin pudiese hacer explotar su propia bomba atómica. Cuentan en su libro Reed y Stillman que el georgiano estaba tan orgulloso del trabajo de sus servicios de inteligencia que la primera bomba atómica soviética fue una réplica exacta de la que estalló sobre Nagasaki.

El tercer caso de científicos conspiradores surgió en el CERN, hogar del mayor acelerador de partículas del mundo. Un joven físico del centro, Adlène Hicheur, fue detenido por presuntas relaciones con Al Qaeda y comenzó a ser investigado de forma oficial el 12 de octubre. Supuestamente, la policía francesa tendría en su poder correos electrónicos que Hicheur intercambió con miembros de Al Qaeda en el Magreb sobre posibles objetivos para los terroristas en Francia. En un primer momento, algunos medios especularon con la posibilidad de que el científico hubiese podido obtener información secreta en el CERN (Centro Europeo de Investigación Nuclear) útil para fines maléficos, pero pese a su nombre, el laboratorio de Ginebra tiene poco que ver con Los Álamos. Esta organización 'no lleva a cabo investigación en el campo de la energía atómica o las armas nucleares', aclaró el centro en un comunicado. El trabajo que se desarrolla allí trata de resolver 'cuestiones fundamentales sobre la naturaleza de la materia y el Universo', apostilló.

Pese a que por delitos como los que podría haber cometido Nozette es posible ser ejecutado, los antecedentes muestran que la justicia no es tan rigurosa. En julio, se conoció la sentencia del primer profesor universitario de EEUU condenado por traficar con información militar secreta. Le cayeron cuatro años, pero el reo, John Reece Roth, ha apelado. Fuchs, que pasó a los rusos información para construir el arma más peligrosa de todos los tiempos, solo cumplió nueve años de cárcel. Por último, el investigador de Los Álamos Wen Ho Lee, que fue imputado por 59 delitos relacionados con el robo de documentos sobre el arsenal atómico estadounidense, solo fue encontrado culpable de uno y cumplió nueve meses en prisión. En 2006, Lee recibió 1,6 millones de dólares del Gobierno y de varios medios por hacer público su nombre antes de que se le hubiese acusado formalmente.