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La tragicomedia griega

Los ministros de Finanzas de la UE se engañan a sí mismos

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Cómo describir la puesta en escena de Angela Merkel y Nicolas Sarkozyen Berlín el pasado viernes, día 17 de junio, y la amenaza del Eurogrupo, el pasado domingo, en Luxemburgo, con cortar el grifo de los 12.000 millones de euros en julio si el Parlamento griego fracasa a la hora de aprobar el nuevo plan de ajuste?

Hay una obra de teatro de Jean-Paul Sartre, Nekrasov, una sátira sobre la Guerra Fría escrita en 1955, que describe lo que están haciendo los jefes de Estado y de Gobierno y sus ministros de Economía y Finanzas en relación a Grecia. He aquí una escena:

Hay razones políticas para retrasar a julio la ayuda de 12.000 millones a Atenas

Sibilot: ¿Qué haces ahí?

Georges: Mis ensayos.

Sibilot: ¿Qué ensayos?

Greenspan ha dicho que la suspensión de pagos de Grecia es 'casi segura'

Georges: Me miento a mí mismo.

Sibilot: ¿A ti también?

Georges: A mí en primer lugar. Tengo demasiada inclinación por el cinismo: es indispensable que yo sea mi primer engañado.

Los ministros se engañan a sí mismos. Y también a sus respectivos parlamentos. La Unión Europea, según ya había informado el comisario Olli Rehn antes de la reunión Merkel-Sarkozy, adoptó la decisión de aplazar su decisión hasta el mes de julio. Esto es: la reunión de jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas del jueves 23 y viernes 24 de junio pospone la resolución. Hay dos razones políticas para estas dilaciones: primera, el Gobierno Papandreu se somete a una moción de confianza, precisamente hoy martes, día 21 de junio; pero suponiendo que saliera adelante, la segunda condición es que el nuevo plan de austeridad griego empezará a debatirse la semana próxima.

El comunicado del Eurogrupo señala que se ha resuelto esperar al nuevo memorándum de entendimiento que suscribirán el Gobierno griego y la Comisión Europea, con el respaldo del Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero advierte: 'A ello se une la aprobación por el Parlamento griego de leyes clave en la estrategia fiscal y de privatización, que allanará el camino para el próximo desembolso a mediados de julio'.

¿Por qué esta exigencia directa? La causa: las movilizaciones en Grecia. E indirectamente en España. El comisario Rehn lo dijo ayer. 'El cansancio por las reformas es visible en las calles de Atenas, de Madrid, y en otras partes', apuntó. No sin añadir en relación con los poderosos países centrales de la eurozona [Alemania y Francia]: 'Del mismo modo que hay cansancio en el respaldo [rescate crediticio]'. Fue más lejos Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, quien 'reconoce' que la gente más pobre es la que va pagando la parte del león de la factura de la crisis. 'Pero no hay opción', agregó.

Con todo, los bancos europeos, que son en realidad los beneficiarios de la ayuda a Grecia (un default o suspensión de pagos los arrastraría a la crisis) no las tienen todas consigo. Las entidades financieras norteamericanas y el Gobierno de Obama, tampoco.

Alan Greenspan (¿se acuerdan?) ha declarado que la suspensión de pagos de Grecia es 'casi segura'. 'Las posibilidades de un default son tan elevadas que casi tienes que decir que no hay salida', sostiene el expresidente de la Reserva Federal, el hombre que ha contribuido con su política a desencadenar la crisis financiera en 2007. 'El problema: resulta extremadamente improbable que el sistema político funcione'. Se refiere a la eurozona, al BCE y a la Comisión. Y razón no le falta: el sistema político no funciona. Se puede llamar a un canutazo de Merkel y Sarkozy en Berlín 'sistema político'?