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Tranquilidad en Compostela a escasas horas de la llegada del papa

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Un ambiente de absoluta tranquilidad reina en Compostela a escasas horas de la llegada del papa Benedicto XVI, tanto en los accesos por carretera a la ciudad como los de a pie a la plaza del Obradoiro, donde el pontífice oficiará una misa a las 16.30 horas.

Aunque las previsiones apuntaban a importantes retenciones ya desde primera hora, la circulación ha sido fluida a pesar de la intensa niebla, que también se ha dejado notar en el casco histórico compostelano, donde centenares de fieles pasaron la noche al raso para asegurarse un lugar de privilegio en la eucaristía.

Con todo, no se produjeron grandes colas salvo la que se formó en torno al acceso al Obradoiro por la calle del Franco, ya que en el de la calle San Francisco apenas se concentraron un centenar de personas y el de la calle Costa do Cristo ni siquiera abrió a las 8.00 horas, cuando comenzaron a acceder los primeros feligreses.

El acceso a la emblemática plaza compostelana quedó cerrado anoche para que los operarios ultimaran todos los detalles, especialmente la colocación de 7.000 sillas, un millar de ellas reservadas para los invitados, entre la comitiva papal y las autoridades.

Apenas cinco minutos después de la hora prevista empezaron a coger su sitio los primeros espectadores tras pasar previamente por un exhaustivo control de seguridad en el que les fueron revisados sus bolsos, la mayoría con abrigo y comida ante la larga espera que les aguarda hasta la celebración de la misa.

La climatología pasa a ser ahora la principal preocupación de quienes ya se han acomodado en el Obradoiro, muchos de ellos después de pasar la noche al raso.

En principio, está previsto que las condiciones acompañen, pues según la previsión meteorológica, las temperaturas oscilarán entre los 10 y los 17 grados y los cielos permanecerán cubiertos, con la posibilidad de lluvias débiles a última hora de la tarde, probablemente después de que Benedicto XVI haya tomado a las 19.15 su vuelo hacia Barcelona.

Que la espera ha merecido la pena es la expresión más recurrente de quienes hicieron cola. Los más madrugadores fueron un grupo de monjes benedictinos de la localidad lucense de Samos, que comenzaron a hacer cola a las seis de la tarde de ayer.

"El que algo quiere, algo le cuesta", ha dicho a Efe uno de los monjes, que ha resaltado el "mensaje de paz y de ánimo para el pueblo español" que Benedicto XVI traerá a Compostela.

Un grupo de estudiantes chilenos aprovechará para pedir por su país y para "agradecer el rescate" de los trabajadores de la mina San José; otro de México rezará "por la paz mundial" y porque "todo se calme y esté mejor", mientras que alumnos de Erasmus de Corea asistirán a la misa "para ver al papa", pero no por motivos religiosos.

También estará en la misa del Obradoiro una pareja argentina de recién casados que ha hecho coincidir su luna de miel con la visita del papa a Compostela, mientras que una comitiva de monjas asturianas pedirá que "no se pierda la fe" en España.

Un vecino de Santiago, quizá por la costumbre de la meteorología compostelana, ha afirmado que la noche no fue especialmente fría, aunque ha agradecido que la lluvia no haya hecho acto de presencia, y ha mostrado su sorpresa por la facilidad con la que accedió al Obradoiro ya que le habían avisado de que lo "iba a tener difícil".