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Tranquilidad en la concentración contra reforma de la negociación colectiva

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Cerca de 200 "indignados" continuan a estas horas tranquilamente concentrados en la madrileña plaza de las Cortes, en las cercanías del Congreso, para protestar ante los diputados que votarán a lo largo de la jornada la reforma de la negociación colectiva.

Separados del Congreso de los Diputados por una barrera de Policía Nacional, los "indignados", que también protestan contra el Pacto del Euro, pasan la madrugada charlando, jugando a las cartas, o tratando, simplemente, de dormir.

El objetivo de la protesta es saludar a primera hora de la mañana a los parlamentarios a su entrada a la Cámara Baja, donde el voto sobre la convalidación del decreto ley de la reforma de la negociación colectiva estará precedido por la habitual sesión de control al Gobierno.

A juicio de algunos manifestantes con los que ha hablado Efe, dicha reforma "endurecerá el mercado laboral y supondrá la bajada de los salarios y el incremento de jornadas".

Bajo una gran pancarta con la palabra "Respeto" suspendida sobre los concentrados, tumbados o sentados sobre cartones, se encuentran carteles en los que se ven lemas como: "Tu botín, mi crisis", "Llenan su bolsa vaciando bolsillos", "No es crisis, es estafa", "Respetad los derechos laborales" o "Europacto, eurodesfalco", entre otras.

Los "indignados" acusan a la patronal de querer otorgar a la dirección de la empresa todo el peso en las decisiones internas ya sea en temas salariales como de movilidad empresarial.

Asimismo, muestran su rechazo a la propuesta defendida ayer por la patronal madrileña CEIM de un contrato único con una indemnización de 20 días por año trabajado.

Denuncian la idea de ligar los salarios a la productividad y de extender hasta tres años los contratos en prácticas para los titulados.

Rechazan la afirmación de quienes dicen que no hay alternativa y argumentan que, con austeridad y recortes como los que plantea ese texto europeo, no hay salida a la crisis.

Los "indignados" consideran que el pacto del euro supone una "pérdida de soberanía" de los Estados en favor de organismos "no democráticos".